Capítulo editado y mejorado
Agudicé la mirada mientras miraba el enorme edificio que tenía frente a mí. No sabía que en Berkeley podía llegar a encontrar este tipo de lugares. Los enormes carteles luminosos que lucían en su fachada invitaban a entrar sin dudarlo. Y reconozco que una parte de mi se moría de ganas por intentarlo. Pero mi parte más razonable me tachaba de loca temeraria.
-¿Una pista de esquí cubierta? – medité mientras lo miraba nerviosa, estaba muy animada al ver la altura del edificio y era solo el exterior -.
-Pensé que te apetecería – dijo Aaron alegremente -.
-¿Pero es que está abierto todo el año esta clase de sitios? – pregunté -.
-Te sorprenderías con la cantidad de gente que suele venir – aseguró asintiendo con la cabeza -.
-Y yo pensando en meterme en una piscina – murmure sin apartar la vista del edificio -.
Sonrío y salió del coche. Lo imite y estire los brazos a mi espalda. Se dirigió hacia el maletero. Saco una gruesa sudadera negra y me la dio. Con solo tocarla pude sentir que la piel comenzaba a picarme. Pero si hace muchísima calor. Como si pudiese leerme la mente, me contesto antes de que yo formulara cualquier pregunta.
-Hace un poco de frío ahí dentro – dijo, inclinando la cabeza hacía el edificio -.
Suspiré y me la puse. No pude evitar oler la sudadera, olía a Aaron. Cuando lo mire vi que estaba observándome con una tierna sonrisa.
-¿Estas lista? – preguntó agarrándome la mano -.
Me iba a romper una pierna o las dos, lo estaba viendo venir.
-¡Claro! – intente sonar animada -.
Agradecía llevar puesto zapatos planos. Lo mire mientras él se subía la cremallera de una sudadera azul.
Una vez dentro, me guio más allá del mostrador. Debía reconocer que el interior no tenía nada que envidiar al exterior. Era impresionante.
-Rob, vamos a entrar un rato ¿vale? – dijo mientras nos dirigíamos hacia la puerta que tenía un cartel en el que ponía, "Solo personal" -.
Lo miré confusa.
-Aaron -pregunté tirándole de la manga - ¿Trabajas aquí?
Nadie nos había detenido cuando cruzamos las puertas, así que sospechaba que podía estar en lo cierto.
-Un amigo es el dueño, y lo ayudo algunas veces cuando le falta personal – asintió – .
-¿Tu amigo es el dueño? – pregunté sorprendida -.
-¿Qué pensabas? Que mis amigos pertenecían a una oscura red peligrosa o algo – se burló mirándome -.
-Como mínimo, si – me encogí de hombros -.
Caminamos hacia un armario donde estaban colgados trajes de diferentes tamaños, Aaron saco uno y me lo entregó -.
-Querrás conservar esas piernas ¿no? – preguntó mirándome de arriba abajo -.
-Daté la vuelta – pedí sujetando el traje con una mano -.
-Elena, no es nada que no haya visto – bromeó, pero se dio la vuelta -.
Me vestí a toda prisa, lanzando varias miradas a Aaron para asegurarme de que no se diese la vuelta. Cuando conseguí abrocharme el traje me volví a poner la sudadera por encima.
-¿Me dirás ya en que ayudabas? – le pregunté mientras caminábamos hacia un enorme armario de tablas de snowboard -.
-Depende del día, esquí, snowboard y algunas veces supervisé las clases de vuelo, que es lo que vamos a hacer esta noche – dijo -.
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Mientras dure
Ficțiune adolescențiQuién iba a decirle a Elena que el segundo chico que más odiaba , sí el segundo porque el primero era su ex novio o como ella cariñosamente lo llama Voldemort, en el mundo Aaron Hampson iba a terminar compartiendo clase con ella en la Universidad. S...
