Capítulo 53

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Capítulo editado y mejorado

Desperté unos diez minutos antes de que sonara mi despertador. Me di la vuelta en la cama, intentando aprovechar los pocos segundos de sueño que me quedaban. Pero ya era imposible volver a quedarme dormida. Estaba en tensión esperando a que sonase la alarma. Así que decidí no demorarme mucho más en la cama. La noche anterior nos habíamos quedado hasta tarde Lila y yo viendo una de nuestras series favoritas, Nation Z. Aunque para mi punto de vista era demasiado disparatada, pero puede que fuese eso lo que nos mantenía tan enganchadas a la televisión cuando la poníamos. A Lila le gustaba mucho, la encontraba bastante divertida.

Miré un punto fijo en la pared, al mismo tiempo que me concienciaba mentalmente de que tenía que ir a clases. Ya había faltado el día de ayer. Y en este caso no podía pedirle los apuntes a Eric ya que, al coincidir con nuestra vuelta de la casa del lago, no habíamos ido ninguno de los dos a clase. Me recogí el cabello en un sencillo moño, después pensaría que hacer con él.

Me levante rápidamente de la cama dirigiéndome a mi armario. Escogí un sencillo vestido veraniego color menta que tenía al fondo del armario. Cogí mi pequeño estuche de maquillaje y caminé hacia el cuarto de baño. Al entrar lo primero que vi, fue la ropa de Lila tirada en el suelo. Fruncí el ceño. Creo que debía tener una pequeña charla sobre el orden, con ella. Recogí la ropa del suelo y la metí en el cesto de la ropa sucia.

Vale, la parte buena del día era que no se notaban mucho mis ojeras. Decidí usar un maquillaje ligero, aplicando un poco de rímel y un pintalabios mate, como toque final. Clavé mis oscuros ojos en el espejo. Me gustaba como quedaba. Mi cabello en cambio, era una historia diferente por completo. Cogí mi cepillo y comencé a desenredarlo un poco. Si mi hermana estuviese levantada le diría que me hiciese una trenza, ya que se le solían dar bastante bien. Suspiré. Lo mejor sería que hiciese una apuesta segura. Recogí mi cabello en una cola alta. Me anudé un pañuelo de color blanco, justo en el lugar donde estaba la goma del pelo. No quedaba del todo mal.

Volví a la habitación para coger mi teléfono móvil, y decirle a mi hermana que me iba a clase.

-Lila – la llamé sacudiéndola suavemente por el hombro -.

-No quiero ir a clase me duele la cabeza – contestó con los ojos cerrados -.

Ni siquiera se había dado cuenta de que era yo la que le estaba hablando. Parecía que tenía la misma escusa aprendida para no ir a clase.

-Oye tu – la volví a llamar -.

Murmuró algo que no pude escuchar bien.

-Me tengo que ir a clase, si necesitas algo solo tienes que enviarme un mensaje ¿vale? – le dije -.

Ella abrió uno de sus ojos poco a poco. Pero seguía medio dormida.

-Que sí – contestó antes de taparse la cabeza con la manta -.

Puse los ojos en blanco antes de salir de la habitación.

Mi cabeza no paraba de darle vueltas a mi conversación con Lila. No sabía en qué momento pensé que ocultándole la verdad iba a ser buena idea. Ella quería que le presentara a Eric. Y sabia perfectamente que era muy inteligente como para ser engañada con facilidad. Necesitaría unas enormes dotes de actuación para convencerla de que Eric y yo teníamos algo. Y luego estaba el pequeño problema de saber si Eric quería ser cómplice de esa mentira. Por supuesto tampoco sabía qué pensaría Aaron de toda esa historia.

Mierda. Aaron.

No había sabido nada de él desde que lo vi en el portal del bloque de apartamentos el día anterior. No me envió ningún mensaje, ni siquiera para bromear de lo ocurrido. Quizás simplemente estaba dejándome espacio para pasarlo con Lila. Aun no podía creer que nos encontráramos con él, justo antes de que saliese del edificio. Confieso que la ironía de la situación me parecía en aquel momento un poco divertida. Aunque ayer quería que la tierra me tragase. Puede que le enviase un mensaje antes de montarme en el coche.

Mientras dureDonde viven las historias. Descúbrelo ahora