Capítulo editado y mejorado
Había llegado la hora. Bueno más bien para ser exactos aun quedaban unos quince minutos para ir a mi fiest .... mejor dicho a la fiesta. Debía reconocer que una pequeña parte de mi, aunque fuese muy pequeña, estaba bastante nerviosa. Por un lado no me apetecía ir, ya que prefería pasar mi NO cumpleaños en casa viendo cualquiera de mis series favoritas y zampándome un bol del mejor helado de Limón del mercado. No es que la idea de una gran fiesta no me resultase tentadora, simplemente no estaba preparada para oír las típicas bromas sobre mi vejez inminente. Sobre todo cuando sabía que el 99% de esas bromas vendrían de parte del que debería ser mi aliado esa noche, Aaron.
Por cierto. ¿Dónde se había metido?.
Miré el reloj de mi muñeca. Habían pasado unos veinte minutos desde que Aaron había salido de casa.
Como solo él sabía hacerlo, había estado revoloteando a mi alrededor usando su mayor característica de pequeño incordió mientras me maquillaba. Los típicos comentarios de "Te has dejado una pequeña arruga sin tapar" "Vaya ese maquillaje te sienta muy bien para tu edad" o "¿tienes a mano el bastón para ir a la fiesta?", son algunos de las pocas tonterías que Aaron había repetido como una cotorra. Para colmó se había sentado en el borde de la cama, sin quitarme la vista de encima y con una sonrisa irónica que no parecía traer nada bueno estampada en su rostro.
Por suerte después de que le pedí por cuarta vez que mantuviese la boca cerrada o terminaría sacándolo a patadas del apartamento, él por voluntad propia había accedido a mi petición.
-Estoy pensando en que tú das mucho más miedo que Alice – bromeó -.
Había entrecerrado los ojos en su dirección, mientras esperaba que sintiese como lo estaba estrangulando mentalmente. Él sencillamente solo soltó una carcajada.
-Vale, lo pilló – murmuró caminando hacía la puerta de la habitación – te dejare prepararte tranquila, aunque si tienes problemas con la cremallera del vestido solo tienes que llamarme.
Después de eso había salido de la habitación, y un par de minutos más tardes había podido oír como se cerraba la puerta del apartamento. Incluso a mí me había extrañado que accediera a dejarme tranquila sin oponer resistencia.
Pero de eso ya hacía un buen rato.
Tamborileé con los dedos sobre mi tocador. Aun estaba un poco nerviosa. Bueno, puede que demasiado nerviosa. Pensaba que mientras me preparaba, quizás mi cuerpo se iría relajando poco a poco ... pero parece que no. El ruido que hacía el esmalte de color negro, el cual había usado para pintarme las uñas de las manos, sobre la madera del tocador parecía ser el sonido que conseguía distraerme un poco. Mierda. Lo que menos necesitaba en ese momento era destrozar el pequeño trabajo que había invertido esa misma tarde al pintármelas. Pensé que eso podría llegar a tomarlo como una señal para no ir a la fiesta.
Sacudí la cabeza y suspiré. Elena, ¿desde cuando tener una uña rota o mal pintada ha cobrado importancia en tu vida? Creo que estaba dándole demasiadas vueltas a cosas sin importancia.
Todo iba a estar bien. Solo es una fiesta. "Una fiesta en la que vas a cumplir" 20 años, me recordaba mi subconsciente.
Oh genial. Ya había llegado al punto en el cual mantenía conversaciones conmigo misma.
Aspiré todo el aire que cabía en mis pulmones y comencé a soltarlo poco a poco. Cerré los ojos mientras me pellizcaba el puente de la nariz. Relájate, Elena. Puse ambas manos sobre el tocador, necesitaba sostenerme en algo. Miré como los distintos productos de maquillaje aun seguían repartidos por toda la superficie visible ante mis ojos. Tenía que recogerlo todo. Pero lo cierto es que no me apetecía. Alcé la cabeza. Mantuve la mirada fija en la chica del espejo.
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Mientras dure
Novela JuvenilQuién iba a decirle a Elena que el segundo chico que más odiaba , sí el segundo porque el primero era su ex novio o como ella cariñosamente lo llama Voldemort, en el mundo Aaron Hampson iba a terminar compartiendo clase con ella en la Universidad. S...
