A primera hora de la mañana estoy tomando el primer vuelo a Corea, solamente llevo una maleta pequeña que comparto con las pertenencias de mi hijo, me tiembla la mitad del cuerpo y creo que Soobin también lo siente porque no ha parado de empujar su mandíbula hacia adelante y apretar los labios.
Verlo hacer aquél gesto me llena el corazón de un sentimiento que no puedo explicar, cada día me maravillo de todas las cosas que puedo observar en él, es una pesadilla y a la vez un paraíso ser su padre, tiene los hábitos necesarios para que cada día recuerde que sólo es la mitad de lo que yo soy y que la otra mitad le pertenece al hombre por el que estoy atravesando el país.
El viaje es relativamente tranquilo, trato de no pensar en nada más y me dejo consentir por las azafatas que me llenan la bandeja con ricos platillos, han ofrecido a Soobin un pequeño pastel y le han dejado una consola para jugar.
Debo admitir que no quiero bajar del avión, no quiero enfrentarme a éste nuevo futuro, a incluir a alguien en esta pequeña burbuja que Yoongi creó para nosotros, no quiero romper la paz que tanto me ha costado lograr.
Recoger el equipaje no es una lucha, para ser la primera vez que viajamos juntos, mi hijo se ha portado de maravilla, no es de asombrarse, Soobin es un niño obediente y bien portado, puedo ver que está estresado por el deje picoso de su aroma, haciendo que mis fosas nasales cosquilleen.
Al subir al taxi aprovecha para abrazarme, le reconforta sentirme cerca y se ha prendado de mi, con el rostro pegado a mi cuello, me percato muchas veces de lo difícil que puede ser para él buscar mi olor, pero la realidad es que es tan sutil que no estoy seguro si puede lograrlo, lo que solía ser un intenso aroma a un jardín de rosas, ahora suele ser tan vacío cómo el abismo mismo.
Suelo decirme a mi mismo, que de la misma manera en que mi amor por aquél alfa murió, mi jardín floreado se marchitó, bastante cómico para mi retorcido gusto.
Todo el recorrido acaricio su pequeña espalda esperando que no sea el fin de una vida tranquila, esperando que aquél alfa que tanto dolor me causó, no sea un hijo de puta con mi cachorro también.
Las puertas del hospital aparecen ante mi vista y me veo forzado a pagar después de que el conductor me obliga a regresar a la realidad.
Camino perezosamente, arrastrando la maleta con una mano y utilizando las demás de mis energías para sostener el pequeño cuerpo dormido de mi cachorro, al verme, la recepcionista me ofrece una sonrisa cansada.
–¿Puedo ayudarle en algo?– pregunta mirándome con incertidumbre.
Desearía que no.
–Si, estoy buscando la habitación del señor Kim Namjoon.
–Oh, lo lamento pero solamente familiares pueden pasar a visitarle, las horas de visitas son...
–Déjelo pasar– dice una voz que se ha hecho bastante familiar las últimas horas– es su omega.
Trato de pasar por alto la última frase, sobre todo después de sentir un peso profundo en mi pecho, una sensación que me hace querer regresar por donde vine y nunca haber aceptado esta porquería de situación.
–Déjame ayudarte con esa maleta– dice Taehyung en tono bajo. Le cedo las pertenencias y me dejo guiar por él a través de los pasillos.
–Gracias por acceder a venir, estoy muy agradecido contigo– Dice cabizbajo, está avergonzado, y tiene porqué, pero no soy un bastardo que se regodea en ello.
–Haré lo posible por ayudarles, no prometo quedarme mucho tiempo, si esto no funciona, tomaré mi maleta y a mi hijo y me marcharé– mi voz es dura y él alfa se encoje ante el uso de mis palabras– quiero que sepas que ante el mínimo acto de humillación por parte de tu madre voy a irme– su esencia cambia, su olor a madera se vuelve más pesado, tengo la sensación de incomodidad en el aire y no me deja respirar.
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EFFLORESCE - NAMJIN - FANFIC
FanfictionPor muchos años Seokjin vivió entre un jardín marchito por el rencor y el dolor, su vida no era perfecta, perdió todo lo que tenía, hasta que sucumbió, afortunadamente conoció personas que lograron brindarle estabilidad y la comodidad que necesitaba...
