5. Tipos de espíritu
En la naturaleza arraigada de los objetos hay una transición necesaria que se brinda en virtud del conocimiento y de su beneficio. Nadie nunca ha nacido lo suficientemente preparado para la vida, del mismo modo en que todos morimos ignorando muchas cosas. Entonces esa transición que posee el espíritu se divide en cuatro: irracional, animal, neutral y racional; todos ellos por los que se pasan para llegar necesariamente al espíritu racional. Estos estados de transición son también por los que pasa el hombre, pero con la particular adición de un estado universal y siempre en potencia a ser cada vez mejor pero siempre el mismo: el hombre en construcción. Tratemos, pues, en primer lugar, las transiciones necesarias del espíritu para llegar a ser racional, y posteriormente trataremos los estados del hombre, que son: la debilidad o ingenuidad, la distinción, la construcción y la racionalidad.
A. Los cuatro estados del espíritu
Se nos preguntaría el porqué de la necesidad progresiva y ajustada a los sujetos (en este caso hombres) de transitar de una categoría del espíritu a otra en modo de evolución. Es por un hecho: no hay modo posible que las especies sobrevivan a ambientes hostiles sin adaptarse a ellos.
Sucede lo mismo con el espíritu: si se es incapaz de evolucionar y quedamos estancados en un mismo momento de nuestra esencia, entonces estaremos abandonando el buen lado de la vida: que es salir cada vez más del desconocimiento.
Ante esa situación en la que el espíritu se ve en la necesidad de transitar de un lugar a otro totalmente distinto es que se generan grandes cambios, suficientes por sí mismos para determinar la idiosincrasia del hombre y concebir sus meras posibilidades en la práctica intelectualidad.
Empecemos, pues, con el primer estado natural del espíritu, por el que todos partimos siempre y estamos sujetos por largo tiempo de forma (a veces) inconsciente: el estado irracional del espíritu.
1. Estado precedente de cualquier impulso racional en el espíritu o estado de irracionalidad inicial
Se dice de este el momento inicial y de partida que en el espíritu hay, no de manera malintencionada (al decirle "irracional" no decimos que sea enteramente malo, sino incongruente y en continuo avance), pues todos, por acto de nuestra naturaleza, estaremos ahí, sino en modo de describir el mismo estado inicial de cualquier hombre: el desconocimiento.
Es irracional en tanto que se abstiene de toda representación coherente de la realidad empírica. Es, por ejemplo, el espíritu de un bebé, cosa irracional, pues este no posee conocimientos empíricos suficientes para llegar a tal grado.
Estado que se ve siempre representado por: 1) ser la causa de los demás estados; 2) ser absolutamente necesario.
En primer lugar, es causa de los demás estados porque resulta imposible concebir la racionalidad o la radicalidad natural sin antes haber sido irracional, por muy poca que sea esta actitud en el sujeto (como en los niños genio). Se debe andar por lugares de poco agrado para conseguir el placer en el espíritu (entiéndase "placer" como una forma de referir al auge del espíritu).
Y, en segundo lugar, decimos que es absolutamente necesario, pues como bien concluimos: una necesidad universal se nombra de tal manera por ser perteneciente a todos los individuos y obtener un aspecto inmediato en las realidades enteras del hombre; caso este de la irracionalidad en el espíritu, pues es omnipresente en las realidades particulares de inicio, y es, a la par, necesaria para que las demás existan.
Dije alguna vez en uno de mis libros que el ser irracional es cosa desastrosa para el individuo: ahora pienso que no ser irracional en algún punto de nuestra vida es dejar de ser individuos. Es imposible que todos seamos absolutamente coherentes, pues no existe hoy un saber absoluto sobre todas las cosas que se puedan conocer y que se puedan descubrir particularmente, pero no debemos resignarnos en nuestras imposibilidades. En efecto: sería imposible para los hombres llegar a la perfección, pero posible sí es alejarse del error, sin la necesidad de excluirlo por completo de nosotros: es un efecto de la vida misma fallar; y si no se falla, entonces no se es un hombre, sino un Dios con buenas costumbres.
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La Forma del Hombre o Tratado Filosófico Sobre la Composición de los Seres
Non-FictionLa Forma del Hombre (o Tratado Filosófico Sobre la Composición de los Seres), tiene como causa resolver, o al menos progresar en la solución, de problemas que están atornillados en la mente del hombre, pero más importante, en brindar La Forma del Ho...