"— ¡¡Levanten todos las putas manos, y contra la pared!! —El Súper Intendente entro de un momento a otro apuntándonos con un arma.
Seguidos a él había dos policías más, teniendo su misma postura. Los tres chicos a mí alrededor se levantaron de donde se encontraban sentados y levantaron las manos.
Yo me encontraba inmóvil, seguía sentada sin querer pensar en lo que estaba ocurriendo.
— Nina, pequeña —escuche nuevamente su voz- Ven pequeña, hablemos.
Empecé a negar con la cabeza, cerré mis ojos, no quería que los recuerdos volvieran pero tampoco necesitaba ver a mi hermano o a alguien de su alrededor.
Sentí una mano en mi hombro, al abrir mis ojos me encontré al sapo que había ido a decirles donde yo me encontraba.
Cuando vi a Claudio a mi lado automáticamente me aleje de él, por esas cosas nunca confiaba en las personas, siempre me traicionaban o yo los traicionaba.
— Lo siento, pero al ver a Horacio en ese modo de ansiedad que se encontraba por no encontrarte tuve que decirles tu ubicación.
Lagrimas empezaron a caer de mis ojos, ya se me estaba haciendo costumbre llorar frente las personas. Pero había situaciones que me pasaban, y esta era una de ellas.
Solté una mini risa entre llantos y procedí a levantarme, al ver mi acción él hizo lo mismo.
— La tonta fui yo, pensé que podía confiar en alguien, pero me olvide de un pequeño detalle —al decir lo último hice sonar un chasquido con mi lengua mientras me acercaba al chico— que yo soy a la que nunca eligen, fue mi puto error en intentar confiar en ti.
Al terminar de decirle eso empecé a caminar para acercarme a los tres chicos que me habían ayudado.
— Perdón por esto, hare que ninguno tenga problemas legales por esta mierda —ya no lloraba, me encontraba sin sentimientos en ese momento.
Ellos tenían una mueca de tristeza al verme, lo sabía porque me encontraba vacía en ese momento, y si ellos se fijaban en mis ojos, se encontrarían con una mirada apagada, perdida.
Seguido a eso, me gire para enfrentar al que me había aguantado tanta mierda. Fui consiente en que estaba ansioso y que seguramente no durmiera durante el tiempo que yo no estaba, doy por seguro que me busco hasta en el mar.
Fui acercándome lentamente, sabía que le iba a doler lo que yo iría a hacer. Al llegar frente a él le intente brindar una sonrisa, pero no pude. Me acerque más a él para abrazarlo.
— Durante años, me brindaste el amor de padre que yo no sentía desde niña, me incluiste en la malla a pesar que yo no trabajara para ti, me trataron como una familia, me demostraron amor, preocupación y todo lo que pudieran. Me dieron todo, hasta lo que yo no necesitaba, yo era feliz sin lo económico y lo sabías bien, pero seguías consintiéndome. ¿Te acuerdas cuando yo tenía pesadillas? Siempre ibas a mi casa para tranquilizarme, me abrazabas y me contabas anécdotas de tu vida. O cuando yo tenía mis arranques de ira, fuiste el único que nunca me tuvo miedo, el que fue hasta el fin del mundo con tal de asegurarse que yo me encontrara bien. Me diste tantas cosas que me hace daño mi mente, yo no te di nada, solamente problemas —al terminar de desahogarme me aparte de él, mirándolo a los ojos— es hora de decirte adiós, a ti, a toda la malla y a mi hermano.
Sabía perfectamente que toda la malla me había escuchado, la radio estaba encendida y mi cabeza anteriormente se encontraba al lado de la misma.
Aparte mi mirada de Jack, no podía ver como estaba a punto de romperse, por un segundo me di cuenta que los otros dos policías se encontraban llorando. Sentí una presión en mi pecho, yo causaba esas putas lágrimas.
— No te dejare ir, eres como mi hija —hablo Jack, yo al escucharlo negué, pero sentí como me agarraban del brazo y me intento llevar a su dirección, fui más rápida y me solté, dando pasos hacia atrás.
— Perdón a todos, siempre fui una mierda, siempre hice daño y ahora mismo les rompí, rompí todo el cariño que me tenían —Mis ojos se aguaban nuevamente, ya no sabía qué hacer— por favor, a esos tres chicos no les pongas cargo por ayudarme, por favor —volví a repetir, sabía que no lo haría si yo se lo pedía.
Un pelirrojo invadió mi campo de visión, agarrándome del brazo.
— Escúchame, están esperándonos, debemos correr y aprovechas que no están guardia.
— ¿Luego de esto quieren seguir ayudándome? —le pregunté a lo que él emitió una mini sonrisa, dándome a entender que lo seguirían haciendo.
Antes de irnos corriendo con Chino, me fije en Jack, el cual estaba de rodillas llorando, me sentía como la peor escoria del mundo, y seguramente lo fuera.
— Te amo, Papá —le dije en un tono elevado para que lo escuche, el al hacerlo levanto su mirada y se fijó en mí— Te amo, y te extrañare siempre, Papá.
Luego de decirle eso empecé a correr, yéndome del lugar."
En mi mente solamente se repetía ese momento, en el cual deje a todo lo que amaba, destruyéndolos al mismo tiempo, destruyéndome a mí, y a lo que quedaba de mi corazón.
Porque eso era lo único que hacía desde pequeña, destruir lo que amo.
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John Walker ✔
RandomUna risa escalofriante salía de mi garganta, mi rostro estaba lleno de sangre, mis ojos más oscuros y mi mente perdida. Nos encontrábamos en el faro, donde murió uno de los agentes, donde mate a otro de ellos. - Tú no eres Nina, ella nunca haría e...
