Luego de aquello, ninguno dijo nada, estábamos callados.
Él esperando mi respuesta y yo queriendo que alguien me pegue un tiro en la cabeza ¿cómo le decías a una de las personas las cual te salvo que por tu culpa tu hermano murió?
Aquella mirada, esos ojos verdes pero a la vez tan oscuros me intimidaban. Su mirada transmitía muerte, como si quisiera matarme para descubrir que sorpresas llevaba dentro, al no poder sostenerle la mirada agache un poco mi cabeza, dejando de mirarle e intentando pensar en si decirle la verdad o mentirle.
— Estoy perdiendo mi paciencia —lo volví a oír.
Solamente tenía visión de sus pies y un poco de sus piernas, por ello, note cuando se levantó de esa silla, al notar ese acto, levante mi mirada a su cara, pero esta vez tuve que levantar mi cabeza. Ese chico sí que era alto.
El rubio llevo sus manos a su espalda y en un movimiento tenía una pistola con silenciador apuntándome a mi cabeza.
— O hablas, o te vuelo la cabeza, guapa —agregó, con su voz ya ronca, había conseguido que se enojara sin pensar en ello, un éxito en mi record de romper las pelotas a todos.
— E...esta bien —dije en un susurro— pero cuando termine de contarte, tu no dirás nada ¿vale?
Gringo respondió un "está bien" y procedió a volver a sentarse en la silla.
Lleve mi vista a la pared, y empecé a hablar, recordando toda la mierda de la cual huía todas las noches.
"Cuando tenía 5 años, amaba el cielo, el sol, las nubes, la luna, pero más me encantaba ver las estrellas.
Mis padres siempre se dormían temprano, ya que al trabajar todo el día y al llegar a la casa tener que hacerse cargo de sus tres hijos era un poco cansador.
Siempre fui la bebé de la casa, mis hermanos y mis primos me adoraban ya que yo jugaba con ellos. Recuerdo como jugábamos a los autitos, cuando me enseñaron a usar el trompo o cuando hacíamos guerra de piedras.
Para mis 5 años era muy madura, y no era como las demás niñas, a mí me gustaba estar entre chicos, jugábamos a las luchas, a las bolitas y hasta había veces que ellos cumplían mis caprichos, yo me hacía pasar por empresaria y ellos eran mis clientes.
Siempre éramos muy unidos.
Mis padres siempre intentaron vernos felices, hacían todo lo que estuviera a su alcance para que nosotros riéramos o estuviéramos contentos.
Gustabo es el hermano del medio, siempre fuimos unidos pero no tanto, ya que él siempre estaba con Horacio. Pero una cosa lo sabía muy bien, y es que había veces las cuales el rubio se ponía celoso por ser la "preferida" de nuestro hermano.
Con quien me llevaba mejor era con mi hermano mayor, Renzo, yo era un diamante para él, nadie podía hacerme llorar ni molestarme.
Él sabía que yo amaba las estrellas, entonces cuando nuestros padres se dormían, él me llamaba a la azotea del edificio donde vivíamos, eso se había vuelto una rutina para nosotros, pero una noche fue distinta.
Nos encontrábamos en el elevador, cuando este falló, el reflejo que Renzo tuvo fue abrazarme y tirarse al piso, pero al chocar con el piso inferior del edificio e intentar que yo estuviera bien, él se golpeó la cabeza, perdiendo la vida en ese mismo instante.
Mientras yo estaba en sus brazos el perdió su vida, dejo de respirar."
Mientras narraba todo, no pude evitar largarme a llorar, recordando ese horrible momento. Antes de seguir, dirigí mi mirada a Gringo, y estaba en silencio, mirándome, como si no pudiera creer lo que le estaba contando.
ESTÁS LEYENDO
John Walker ✔
AcakUna risa escalofriante salía de mi garganta, mi rostro estaba lleno de sangre, mis ojos más oscuros y mi mente perdida. Nos encontrábamos en el faro, donde murió uno de los agentes, donde mate a otro de ellos. - Tú no eres Nina, ella nunca haría e...
