Nos encontrábamos en el despacho de Nadando, él me explicaba lo que ellos hacían, como eran sus movimientos y que tenía que pasar un "examen" para ser una de ellos.
También me dijo que trabajaban como mecánicos a lo que ate hilos y pude recordar que el de cabello negro siempre tuvo problema con Conway.
Me mencionaron que uno de los pasos de dicho examen ya lo había pasado y era el ser sincera con mi pasado, ellos cuando me encontraron se encargaron de buscar información de mí, encontrándose con todo mis antecedentes, mi familia y mis problemas psicológicos.
Gringo me pregunto de mi pasado por esa razón, y me parecía bastante lógico.
Los siguientes pasos del "examen" era una prueba de fuerza, de puntería y cuál era mi rango para negociar. En todo lo anterior me iba bien, por lo que estaba bastante tranquila.
Decidimos que dentro de 4 días haría dicha prueba, cuando me encontrara con la fuerza suficiente como para estar en una pelea.
— Yo quielo velte en acción —dijo Chino con emoción— ya necesitábamos una mujel en el equipo.
— Soy bastante buena, y déjenme decirles que soy una de las mejores en atracar y negociar —tenía que sacar un poco mi ego, hace días no lo hacía y me estaba afectando.
— Dime por favor que eres de las que le gusta el "pium pium" —me pregunto Gringo con ojos iluminados.
Yo me reí al escuchar a ambos, realmente era bonito estar con ellos.
— Pues soy más del "ratatatata" —dije fungiendo que mis manos era un arma y disparaba.
— Es que creo que me acabo de enamorar —dijeron el pelirrojo y el rubio al mismo tiempo, yo solo me empecé al reír por sus ocurrencias.
Nadando se había levantado y caminaba a mi dirección.
— Pobre de ti, esos chicos no follan hace meses, le está afectando la neurona sexual —dijo el pelinegro con gracia.
A ese punto yo ya no podía parar de reír, era la tercera vez que me encontraba de tal manera riendo por ellos.
— Vengaaa, Nina, tienes que ver mi bandana para tapar mi cara , y ya eliges una máscara o una como la mía —al terminar de decir aquello, el de rastas rubias me agarro la mano para llevarme a una clase de vestuario.
Luego de un tiempo eligiendo, me decidí por unos pantalones negros de tiro alto, un top negro con unas serpientes y una bandana parecida a la del gringo pero color negro con otra serpiente a un costado.
No iba a ser siempre el mismo atuendo, pero mayormente intentaría ir con ese, y siempre con la misma bandana.
Con Gringo hicimos un trato de siempre llevar las bandanas para estar a juego y ser un tipo de compañeros goals.
Luego de agarrar la ropa, él me guio a lo que sería mi cuarto, me quede bastante sorprendida pero no podía esperar menos, estábamos en una mansión.
La habitación era demasiado espaciosa, no estaba decorada pero Gringo me dijo que íbamos a ir a una tienda para comprar adornos y que yo la remodelara a mi gusto.
Ambos nos sentamos en la cama de dos plazas de la pieza, y empezamos a hablar de temas variados, siempre riéndonos de algo o de algún gesto que hacíamos.
Luego de unas horas me propuso ir a comprar las cosas para mi cuarto a lo que acepte, me dijo que me ponga la ropa de atraco (a pesar que no fuéramos a uno) y la bandana para que no nos reconocieran. Luego de cambiarnos me llevo al garaje donde saco una camioneta.
— Súbete, seré como un Sugar Daddy, joven, guapo y te comprare lo que quieras —dijo en tono de burla.
— Bueno, Daddy, pero no tendré que hacerle una paja como paga ¿no? —pregunte siguiéndole el juego, el me miró y pude notar el destello de burla que tenían.
— Eso lo veremos más tarde —respondió el, a lo que yo levante mi ceja y le mire con una sonrisa.
Antes que pudiera contestarle escuche a los dos faltantes gritarnos.
— ¡¡Nina cuidado que Gringo al volante es como darle a manejar a un niño de 4 años!! —gritaron al unismo.
— ¡¡Callaos gilipollas!! —Les grito de respuesta el de rastas— no le hagas caso, yo soy un profesional conduciendo.
Y pude confirmarlo, cuando apenas arranco, se dio contra un árbol y destrozo el cantero de flores de la entrada.
— Este será un largo viaje —dije viendo cómo se llevaba varias cosas por delante.
....
Todos nos miraban, íbamos caminando como sobrados por la calle, además, llamábamos demasiado la atención, llevábamos oculta la mayoría parte de nuestro rostro y nuestras pintas de "acércate y te meto un puñetazo que te va a hacer volver a nacer"
Gringo iba con un brazo alrededor de mis hombros, lo hacía para que nadie se acerque a coquetearme, y ya le servía para que no le coqueteen a él.
En su mano libre llevaba varias bolsas, había comprado todo lo que yo me detenía a mirar, literalmente todo. Hasta cuando me detuve a mirar un top que llevaba puesto una chica, literalmente le dijo "Hey chica, te compro ese top" y cuando la chica se le alejo con cara rara él la siguió para intentar comprarlo.
Me había reído demasiado, intentaba consentirme en todo momento, era como si tratara con su hermana pequeña.
Mientras mirábamos luces led en una estantería mi nariz comenzó a picar, arrugue la nariz a sentir aquello, intentando detener la comezón pero sin lograrlo, mis ojos se pusieron llorosos al no poder estornudar y me daban unas series de escalofríos, luego de unos segundos pude hacerlo, quedando aliviada al ya no sentir ese horrible sentimiento.
— ¿Te sientes bien? —me preguntó él, mirándome confundido por mis actos.
— Creo que me estoy resfriando, no es nada, siempre que intento estornudar y no puedo arrugo la nariz y me dan escalofríos, es raro, lo sé —le explique mientras agarraba un tipo de luces que llamaban mi atención.
Él agarro las luces y fue a pagarlas, me confundí por sus actos y cuando termino de hacerlo vino en mi dirección agarrándome la mano llevándome a la camioneta.
Se subió de piloto y yo de copiloto, y vi cómo se dirigió a una farmacia.
— ¿Qué harás? —le cuestione por su comportamiento.
— Vamos a comprarte medicamento y luego vamos a casa, te quedaras en mi cuarto mientras con los chicos ordenamos el tuyo, descansaras hasta que te sientas mejor —al terminar de decir aquello, vi como su mano se dirigía a prender la radio que llevaba sujetada de su hombro.
— ¿Me escucháis? —preguntó Gringo, y como la radio estaba en altavoz escuchaba lo que ellos contestaban.
— ¿Qué paso? —pregunto Nadando.
— ¿Qué quiele cabeza hueca? —pregunto también Chino.
— Preparen un té con limón y miel, Nina se está resfriando, vamos directo a casa.
— ¿Cómo que se está resfriando? —Cuestionaron ambos a la vez.
— Nina, pequeña, ¿estás bien? —Pregunto el pelinegro.
Me incline al asiento de Gringo y estire mi mano para sacarle la radio.
— Estoy bien, este tonto está exagerando —respondí con voz suave.
— Exagelando nada, vienen delechito para casa, ya le plepalalemos algo pala que Nina descanse —escuche a Chino hablar esta vez.
Decidí no contestarles, estos chicos eran imposibles.
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John Walker ✔
LosoweUna risa escalofriante salía de mi garganta, mi rostro estaba lleno de sangre, mis ojos más oscuros y mi mente perdida. Nos encontrábamos en el faro, donde murió uno de los agentes, donde mate a otro de ellos. - Tú no eres Nina, ella nunca haría e...
