— Me cago en puta —El pelirrojo se hizo escuchar entre las paredes de la pieza. A continuación retumbo mi risa en el mismo lugar.
— Ta bueno —Una sonrisa se asomó a mis labios— ¡¡John, Chino me ha pegado!! —se escuchó el eco de lo que dije por esas cuatro paredes.
— Nalgona, japuta, que Glingo me va a pegal —El asiático se acercó a mí para intentar agarrarme, cosa que logro.
Me hecho a la cama y me empezó a hacer cosquillas. Por aquella acción mi cuerpo se retorció a causas de sus manos.
— Déjala o te rompo lo que llamas cara, Gilipollas —mi novio se hizo escuchar en aquella habitación, su voz estaba ronca, parecía enojado.
— Coño, ya, ya —Retiro sus manos de mi cuerpo y se paró de la cama— Ya la he dejado.
En mi cara seguía una sonrisa, ya que siempre jugábamos de tal manera, y Gringo fingía una escena de celos.
— Bien, lárgate —gruño el de rastas.
Al escucharlo mi ceño se frunció, ahora confirmaba que se encontraba enojado.
— Jodel, ya me lalgo, lindura. Suerte con el ogro —Chino se acercó a mí y me dio un beso en mi frente.
— En un rato voy a joderte a tu cuarto, no te estés haciendo la paja que no quiero sorpresas —Le dedique una sonrisa mientras lo veía salir de la pieza— ¿Y a ti qué coño te pasa?
Me fije en John, quien se estaba sacando la remera para luego tirarse en la cama y darme la espalda.
— Uy que ahora el nene no me quiere contestar —mi voz sonaba sarcástica— ¿Amor? ¿Qué pasa?
Toque su espalda mientras hacía que él se diera vuelta hasta quedar mirándome.
Su ceño estaba fruncido y en su demás rostro había una fracción de molestia.
— ¿Quieres saber qué coño me pasa? —Su voz se elevó un poco y levanto su espalda, quedando sentado en la cama.
— Primero, te me calmas, imbécil, que a mí no me levantas la voz. Segundo, si estás enojado no te la desquites conmigo que no tengo nada que ver. Así que te me vas levantando de la puta cama y te desapareces por esa puerta.
— Y ahora te enojas tú. Pues ya estoy harto, que te vaya a soportar Chino —Y ahí fue cuando entendí todo, Gringo estaba celoso.
— Ok ¿por qué estas celoso? —le pregunte.
— Por el imbécil de Chino, para todo esta con ustedes. Parece él tu pareja en vez que yo, si te pasa algo vas directamente a Chino, cuando te sentías mal, fuiste directo a él para que te acompañara. Todo es él ¿yo qué soy? —En sus ojos se volvían cristalinos, estaba sensible mi niño.
Suspire y me senté arriba de sus piernas para abrazarlo, escondí su cabeza en mi cuello y pase un brazo por su espalda.
— Te amo —le hice saber— Chino solo es mi mejor amigo. Tú eres mi bebé, mi niño, mi príncipe. Perdón si no voy directamente a ti, pero ser la cabecilla de la droga es cansador, lo sé, entonces intento no molestarte, y él también se calma cuando sabe que estas ocupado o cuando estas cerca.
Sentí sus mini hipos por el llanto, lo que me daba ternura al ver que era como un niño.
— Perdón —Sentí su voz— Estoy sensible.
— Tranquilo, te conozco, rastitas. Ahora un besito de reconciliación —En mis labios se formó un piquito.
Él se separó un poco del abrazo y sentí su risa mientras se acercaba a darme un beso.
— Ahora tengo ganas de tomar helado de dulce de leche granizado con chocolate suizo —pedí con una sonrisa.
...
— ¿Cómo? —Horacio se encontraba en shock por la noticia que le había dado anteriormente.
Con aquella noticia sabía que Horacio iba a estar de mi lado, era lo que necesitaba.
Sonreí al verlo emocionado, y estire mis brazos para que me abrazara.
— Pensé que nunca pasaría esto —mientras venía abrazarme pude fijarme en sus ojos llorosos— ¿Puedo ser...
— También esta Chino, pelea con él por el puesto —le interrumpí avisándole.
— Oh no, yo te conozco desde antes —se apartó de mí y cruzo sus brazos, con su ceño fruncido.
Había empezado a reírme por su reacción, me daban ganas de cuidarlo, es que ta chiquito.
— Por cierto ¿Cómo esta Gustabo? —intente usar mis lazos con el antes mencionado para sacar información.
— Pues lo de siempre, seguimos siendo los héroes de la ciudad. Gustabo está de infiltrado en la mafia de los verdes, y también en una llamada "El Sistema"
¡¡Bingo!!
Descubrí lo que necesitaba.
— ¿No es muy peligroso? —Pregunté haciéndome la tonta, como si no supiera sobre aquello— ¿Sabes que si una de las mafias lo descubre terminara muerto?
— Lo sé, por eso tengo miedo. No quiero perder a mi hermano —El de cresta formo un puchero en sus labios.
— No le pasara nada, veras que no lo descubrirán —Le mentí.
...
— ¿Me están diciendo que Raúl es infiltrado de los maderos? —Moco fruncía el ceño mientras apretaba la metralleta que tenía en sus manos.
— Sí, lo descublimos hace poco. Por bien de ambas mafias debíamos comunicarlo, nosotlos tomalemos medidas con más potencia —Explico Chino, actualmente, el jefe de nuestra mafia.
— Bien, les agradeceremos próximamente por esto —Estrecho su mano con la del pelirrojo.
Vimos como Moco se iba, dirigiéndose a un auto. Los integrantes de su organización se quedaron haciendo perímetro mientras que el vehículo desaparecía de nuestra visión.
Cuando todos se retiraron, yo me dirigí hacía el pelirrojo, para hablar de un tema con él.
— ¿Qué haremos con Gustabo? —Le mire mientras pasaba mi mano por mi abdomen a mi vientre.
— Pues lo conveltilemos en abono pal huelto —Se sacó su tapabocas mientras nos subimos a la camioneta.
— ¿Cómo fue todo? —Se escuchó a Gringo por la radio.
— Bien, ellos tomaran medidas. Esperaremos a que ellos actúen para luego hacerlo nosotros —le explique al de rastas— ¿Y Armando?
— Se fue —Aviso con voz apagada, se notaba su cambio de humor— Lo hablaremos cuando estemos todos en las sede.
La facción de mi rostro se tornó seria, Nadando se había ido.
ESTÁS LEYENDO
John Walker ✔
RandomUna risa escalofriante salía de mi garganta, mi rostro estaba lleno de sangre, mis ojos más oscuros y mi mente perdida. Nos encontrábamos en el faro, donde murió uno de los agentes, donde mate a otro de ellos. - Tú no eres Nina, ella nunca haría e...
