Capítulo 24

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Se escucharon golpes en la puerta de la habitación, Juliana llevaba ya varios minutos afuera y no se había animado a entrar. Sabía que Valentina estaba molesta, todo lo que dijo Serena habían molestado de sobremanera a la rubia, y tenía todo el derecho de estar furiosa.

Juliana respiró profundo y sin escuchar el permiso de Valentina, decidió entrar.

La ojiazul estaba sentada en una de las sillas que daban con vista al gran balcón de la habitación. La vista de noche era hermosa, tantas luces y las estrellas adornando el cielo hacían una vista realmente hermosa. Y de no ser por lo que había pasado minutos atrás, hubiera sido un momento especial para las chicas.

La morena se acercó cautelosamente a su chica, estaba dispuesta a todo con tal de que su novia la perdonara y ese momento horrible quedara en el olvido.

-Amor... -Dijo en un hilo de voz. -Amor.... Val... Necesitamos hablar. -Alcanzó a decir, cuando unos ojos azules furiosos le dedicaron una mirada matadora.

-Creo que si necesitamos hablar Juliana. ¿Quién era la chica de allá abajo? Que tonta pregunta, es una de tus amigas. -Dijo furiosa la ojiazul y cruzó sus brazos ante la mirada temerosa de Juliana.

-Prometo contestar todo lo que quieras, pero no podemos hablar mientras estés así de enojada porque no vas a razonar. -Trató de decirlo de la manera más calmada posible, pero por dentro ya se había rezado el rosario completo.

Valentina quería matarla, estaba molesta, pero lo estaba más con la otra chica. Sabía que Juliana no había planeado eso, y le había dado su lugar ante esa odiosa rubia.
Respiró profundo una, dos y tres veces, ya estaba lista para escucharla. Los celos eran malos compañeros en esos momentos, pero tenía que controlarlos porque no quería decir algo que después sabía que se arrepentiría.

-Te escuchó Juliana. -La chica tomó la otra silla y la acercó a su novia, mantuvo una distancia razonable por si intentaba atacarla.

-Bueno... La chica de allá abajo se llama Serena. Ella estuvo en el internado conmigo en Londres, fue poco el tiempo que la conocí estando allá. La última vez que estuve aquí, empezamos a salir pero todo era sin compromiso alguno. La pasamos bien, y pasaron cosas entre nosotras, cuando regrese a Londres jamás la volví a llamar y creo que eso la hizo odiarme. -Los ojos de Valentina eran de un color azul profundo, tenía el ceño fruncido y su respiración era irregular. 

-Es obvio que te odia, por todo lo que te dijo la verdad estoy sorprendida que no te haya atacado. -Dijo indiferente.

-Lo sé, también estoy sorprendida. El verme contigo la hizo enojar, me reclamó muchas cosas que no tienen caso repetir. Val... -Dijo tomando con cuidado la mano de la chica. -Yo se que estás molesta conmigo, pero te prometo que ella no significa nada en mi vida. Ella es parte de mi pasado y... -La chica no terminó de hablar cuando Valentina apartó su mano y se paró bruscamente del asiento.

-Se perfectamente que es parte de tu pasado, pero me enfurece la idea de imaginarlas juntas, de tu besándola y diciéndole cosas bonitos. Simplemente no soporto esa idea, y me dan ganas de matarte y de matarla.

-Amor, jamás le dije cosas bonitas. Ninguna persona antes de ti me inspiró a decirlas, créeme cuando te digo que eres la única que ha conocido a esta Juliana. Se que no puedo borrar mi pasado, cometí muchos errores, lastimé a mucha gente, lo sé. Pero ahora soy una persona diferente, he cambiado y tú lo sabes.

Valentina al escuchar eso relajó sus hombros, y volteó a verla con esos hermosos ojos azules brillantes. Sabía perfectamente que su chica había cambiado, y tenía que creerle.

-¿Me prometes que ella no fue importante en tu vida? -Dijo en tono inseguro, algo que la morena notó y la tomó de las mejillas acercándola a ella.

El futuro no está escrito [Juliantina]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora