Seguir adelante.

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-¿Tú crees que estas flores le gusten a Harad?

- ¿Cuál de todas las que llevas encima?

- ¡Todas! Padre, no puedo esperar volver a casa y contarle a Harad y a las nanas todo lo que hemos visto hoy.

- ¡Todas! Padre, no puedo esperar volver a casa y contarle a Harad y a las nanas todo lo que hemos visto hoy

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-Alto ahí, jovencito emocionado. Nadie excepto Haradhun puede saber de la existencia de este lugar - Dijo- No es seguro. Este es nuestro gran secreto, ¿de acuerdo? -Le hizo saber apoyando una mano sobre su hombro-

-De acuerdo, padre -Asintió- ¿Entonces no puedo llevar nada a casa? -Preguntó desanimado-

-Claro que puedes, la condición es que seas precavido. Nadie debe enterarse de los objetos que lleves de aquí.

A Legolas eso le bastaba y continuó recogiendo del suelo tantas flores, y hojas, y ramas como le fue posible. Thranduil que estaba sentado bajo la sombra de un árbol cercano lo miraba con nostalgia, rememorando la primera vez que él estuvo en sus zapatos y recordando la misma emoción que le causaba todo cuanto allí había.

En el palacio las cosas eran menos entretenidas; los cuatro guardias que tenían como tarea acompañarlos en su viaje ahora se enfrentaban al reclamo de Harad ante su omisión.

-Les he dado órdenes claras y me asombra el mucho talento que tienen para siempre desobedecer, ¿Ustedes no tienen la labor de proteger a su Rey y dar la vida por su príncipe? Explíquenme entonces,  ¿Por qué están aquí? -Exclamó con molestia.

-Mi señor, Harad -Dijo uno- Lamentamos encontrarnos envueltos en esta situación, pero debo excusar nuestra presencia aquí esta tarde; Mi Señor, Thranduil nos dio la orden de permanecer en el palacio y ante esto, él fue muy exigente. Le pido disculpas, pero no podíamos desatender una orden directa de Mi Rey.

Harad se llevó las manos a la frente en señal de malogro y pidió a los guardias que se retiraran

"Ese hombre va a hacer que lo maten un día de estos" -Se dijo

¡Mi señor, Harad! -Llamaron- ¡Los potrillos volvieron a escapar, necesitamos las llaves de las bóvedas de alimento!

- ¡Sí... sí, ya voy! -Respondió con hartazgo- Y va hacer que esta gente me mate a mí de un infarto...

 sí, ya voy! -Respondió con hartazgo- Y va hacer que esta gente me mate a mí de un infarto

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El REY EN EL BOSQUEDonde viven las historias. Descúbrelo ahora