Capítulo II.🌹

248 30 99
                                        

Rose.

- ¿En que demonios estabas pensando, Jillian? Debería darte vergüenza.- Lissa estaba muy enojada. Podía sentir su ira desde el otro extremo de la habitación. Y su tono de voz confirmaba sus emociones. El ambiente era de los mil infiernos y yo, yo ya estaba ahogándome en él.

- Liss...- interferí. No quería que dijera algo de lo que se arrepentiría luego.

- Ahora no, Rose.- dijo para luego salir del lugar cerrando la puerta de un portazo.

Genial. Ahora me dejó sola con Jill. Con lo mucho que me adora, esto será tan fácil. Rodé los ojos.

- Tú, vete.- me apuntó la puerta.

- Jill, no sé que es lo que haya pasado conmigo para que de un día a otro me odies de esa manera, pero Lissa, ella no te hizo nada, al contrario siempre estuvo ahí para ti desde aquel... accidente. Deberías pensar más en ella de vez en cuando. Te cuento que no sólo tú perdiste a tu familia.- noté un cambio en su semblante despreocupado pero inmediatamente lo borró, indignada tomé la perilla de la puerta y la abrí.- y no me voy porque tú lo quieres, me voy porque Lissa me necesita.- sentí que debía dejarlo claro. Sonreí y Jill solo me miró con arrogancia. Salí de la misma manera que Lissa. Tal vez deberíamos darle un poco de mantenimiento a esa puerta mañana.

Sabia que Lissa llevaba su tarjeta de ubicaciones con ella, yo se lo había puesto.

Ya les digo yo, la "casa" de Rockaway Beach era como un pueblo de grande.

Fui hasta el monitor de ubicaciones y registré el código de Liss.

- Vasilisa Dragomir. Jardín norte.- decía la robótica voz del monitor.

Por supuesto que está en el jardín Norte. Me tomará 10 minutos llegar allí. ¿Tanto tiempo me quedé con Jill?

De los cinco jardines que hay en esta casa, este era el mejor de todos ya que estaba dividido en dos partes por un arroyo natural (ya estaba dentro del terreno cuando fue comprado) y a la vez esas dos partes se unen por medio de un puente de cristal con luces doradas y velas artificiales. En ese lugar, Rhea Dragomir anunció su tercer embarazo, Jillian Dragomir.

Ese día fue el mejor para Lissa. Estaba muerta de la emoción, ella deseaba tanto tener a alguien de quien poder cuidar y ver crecer, yo no contaba, ya que teníamos la misma edad y bueno... yo era quien protegía a Liss en cada uno de nuestros problemas.

Jill siempre fue mimada por ella, siempre tuvo lo mejor de entre los tres, incluso André la adoraba, eran muy unidos y a mi me hacían sentir como una Dragomir más.

Después del accidente, una parte de Jill murió y creo que hasta hoy, nunca pudo volver, pero incluso después de eso, yo podría haber jurado que noté cambios en Jill, ella ya lo había superado, me dije, hasta diez meses después.

No sé muy bien qué fue lo que sucedió, es más ni Lissa lo sabe, pero un día así sin más Jill se cerró completamente a todos, su único remedio era nadar.

- Rose... Ya no lo soporto. Creo que nunca volverá. Creo que... no soy una buena hermana para ella... yo...- Lissa estaba acurrucada a la mitad del puente observando los peces a través del cristal por debajo de ella. Me senté a su lado y ella imitó mi posición.

- Lissa, no voy a decirte lo equivocada que estás porque sé muy bien que tú misma lo sabes, perdería mi tiempo y con el, también el tuyo. Lo que si puedo decirte es que ella pasó por mucho, tal vez no más que lo que tu o yo pasamos pero cada uno lleva un peso diferente sobre sus hombros y tal vez el de Jill es demasiado para ella, recuerda que ella era solo una niñita de 8 años.- Lissa estaba completamente metida en mi discurso, tanto que las lágrimas dejaron de caer y no me interrumpió ni una sola vez, aunque tampoco es como que le hubiese dejado hacerlo.

Don't Stop Loving Me.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora