Wintertown.

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NOTA: GRACIAS INFINITAS POR SUS COMENTARIOS Y SU BUENA VIBRA PARA ESTA HISTORIA. NO QUIERO ALARGARLA DE MÁS ASÍ QUE YA NOS QUEDAN POQUITOS CAPÍTULOS, ESPERO LES GUSTE!. AHORA BIEN, NO SE OLVIDEN DE COMENTAR QUÉ LES PARECIÓ POR FAVOR. los amo.

                                                                                  -o-


La Reina del Norte estaba sin habla. No podía creer que esto estuviera pasando.

-¿Qué estás diciendo?- le preguntó al Maestre Wolkan.

-Lo que escucho, su gracia. ¿Qué le digo?

Sansa se frotó las sienes.

-Yo me encargo- dijo mientras se ponía de pie- ¿Sabes a qué hora regresaba mi hermana de su paseo?

-No dijo nada, su gracia.

-Por supuesto que no- Sansa estaba enojada-ella nunca decía nada de lo que hacía.

Sansa se puso de pie y salió de su oficina.

-o-

Si los norteños estaban extrañados por ver a la princesa Arya Stark paseando con una niña idéntica a Lord Baratheon, quien también iba con ellas, no lo demostraron. Había gente que se les quedaba viendo por supuesto, pero al ver que se trataba nada más y nada menos que de la heroína de Winterfell no decían nada.

-¿Qué quieres hacer princesa?- Gendry le preguntó con cariño a su hija.

-¿Podemos ir a ver juguetes?- la niña dijo mientras le brillaban los ojos.

-Joanna, tienes suficientes de ellos- Arya dijo un poco molesta-

-Pero papá no me ha regalado ninguno y yo quiero un juguete que me regale papá- la niña dijo con una sonrisa.

-Lo que mi princesa mande- Gendry sonrió.

Los tres se bajaron de sus caballos respectivamente, solo iban ellos dos y Joanna había insistido en viajar con el toro, quien estaba más que feliz por eso.

Los tres llegaron a una tienda donde vendrían todo tipo de muñecas de trapo, Arya sonrió ante el recuerdo, su madre siempre se las hizo para regalárselas pero cuando se fueron a Kings Landing, su padre les llevaba, a Sansa y a ella.

Se encontró sonriendo ante el recuerdo.

FLASHBACK

-¡Miren lo que les traje!- Ned Stark había dicho entusiasmado mientras sacaba dos muñecas de trapo, una pelirroja con un vestido rojo claramente para Sansa y otra para Arya con un vestido gris. Incluso ella reconoció que estaba bonita y era un lindo detalle.

-¿Papá por qué más muñecas?- una Sansa muy enojada había dicho- ¡Ya soy una mujer joven!

Arya recordó que se había burlado de eso. Su padre sin embargo estaba un poco triste al escucharlo.

-Aunque crezcan querida hija, para mí siempre serán mis niñas- él había sonreído-¿Te gustó tu muñeca Arya?

Arya rodó los ojos.

-Hubiera preferido una daga para romperle los vestidos ridículos a Sansa- ella había dicho en broma.

-¡ARYA!- Sansa había dicho horrorizada- Jamás brillarás en sociedad, no sé qué haces aquí- su hermana le había tratado de decir cosas feas para que se sintiera mal pero no le funcionó, al menos en esta ocasión.

UN AMOR SIN FINAL.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora