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No debería extrañarme que mi madre se lance a mis brazos en cuanto traspaso el umbral de los Ártamo, aunque supongo que no estoy acostumbrada a estas muestras de afecto tan viscerales.

Lo último que escucho antes de, ahora sí, desmayarme, es a Lula llorar mientras pide perdón a una Cris que también está llorando.

Luego todo se vuelve negro.

Invocadora [COMPLETA]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora