Deconstrucción.

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}{Lírico}{

Ni yo era el yugo, tampoco primavera,
ni tú, un principio, o luciérnaga primera,
simplemente, yo, un tipo sin modales
y tú, un manjar de crímenes carnales.
No coincidimos en edad pero si en esta era
y llegaste a depravar mis instintos asexuales.

Hace un par de lunas llenas y una vuelta
por la rebelión de comenzar una revuelta;
hace unos segundos escapo un suspiro
y te recordé, y me recordaste que respiro
por tu causa, por tu fragancia esbelta,
por tu piel desmejorada de atávico vampiro.

No hace mucho que se marchitó otra hoja,
que te propuse despintar mi sangre roja
y me respondiste sonriente como el sol
y en la mirada te sembré otro girasol.
Tu risa misteriosa viene y se me antoja,
es sortilegio lírico cuajado en un crisol.

Aseguro que eres utopía, un hechizo,
nieve que en mis manos se deshizo
y luego ascendió hasta la cumbre
de mi boca, en colosal incertidumbre.
Veme regarme sobre tu cuerpo cobrizo
con la ostentosa gracia de la costumbre.

Ni yo te colmo, ni tú me reconstruyes,
pero te aseguro que algo me destruyes.
Tu mirada dócil cae como el relámpago
es agua cristalina rasgada en el lago,
es lagrima salina en que dulcemente fluyes,
es gota de champaña que resbalo del trago.

Soy frágil en tus manos, sin consistencia,
soy una sombra que arde en tu presencia.
Tú, me diseñas esta amorfa inspiración,
le das retoques de desdén y luego de ilusión.
Tú, mi Clavel azul de singular inflorescencia
en mi jardín dejaste aroma de aniquilación.    

           Jorge Martínez C.
                    Autor.

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