CAPITULO 45

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Pídeme lo que quieras.

No es inspiración, a veces sólo debes poner un nombre, precisamente ahí crees que te has enamorado, pero un poeta no puede permitir eso.

Mirarte las piernas sería perder el tiempo, sé que podré sentirlas y besarlas si te miro más a los ojos, si miro por la ventana del alma, jamás pensé que fueras adictiva y allí estás... te veo, con el incendio forestal que grita a los vientos ser apagada, ahí estás, solita pidiendo lo que sé que quieres.

Tengo ambas manos sostenidas, soplando en ellas un grito de suerte por tenerte, pidiendo besar todo tu cuerpo y aún así, sé que me faltarían besos que repetiría en otros días, pero no puedo permitirme tal lujo, no sabiendo que esa inocencia sigue ahí, por mi deseo prefiero verte de lejos, lastimarte en mi mente, tocarte en ella.

Qué haces? porqué insistes? acaso no te das cuenta? 

Me tientas... ahora estás en mi cabeza, ahora eres mi victima.

Me llamas y cuelgas, me dejas hambriento, sediento, buscando pero no encuentro nada que me llene, estoy esperando y nada pasa, supongo que debo ser quien haga el intento.

Estoy aquí, con las luces apagadas observando tu desnudo cuerpo, me miras y ruegas que te haga mía, te paras y vas directo al baño, allí mojas tu cabello, junto a él todo tu espléndido cuerpo, eres arte y te vistes de ello, no te da miedo el deseo, pero a mí me aterra verte con toda esa seguridad, me aterra no llenarte, no saciarte de lo que buscas, ruegas y ruegas y ruegas... ahora serás mía, ahora te apegas a la pared y es ahí donde inicia el pídeme lo que quieras, justo ahí inicia el desmadre.







YO ESTUVE AHÍWhere stories live. Discover now