Y aun cuando me sentía indigna de tu misericordia, estuviste allí para salvarme.
Cuando me viste danzar en el patio de mi casa, pusiste en mí una cosa que hoy lo llamo arte, danzar es gritar, proyectar emoción, es libertad, es ramé, algo hermoso, no imaginé todo lo que eso haría por mí, gracias a ti.
Aun en la batalla y cuando no creí en mí, fuiste tu quien me libró de mis adversarios, de mis enemigos y los derrotaste, aun cuando la tristeza, la depresión se hicieron dueño de mi ser, los arrojaste al pozo profundo y me liberaste de aquello, cuando la ansiedad dijo que se apoderaría de mi por completo, le pusiste un alto y estuviste conmigo, fuiste tu quien lo hizo.
Cuando notabas mi desespero, me dabas sonrisas en humanos desconocidos, me regalabas rosas a diario cuando iba camino a la escuela y sabía que eras tu, cuando la frustración entraba en mi mente y me cegaba, ahí llegabas y le decías fuera, él te obedecía y todos los demás; cuando mi corazón anhelaba rendirse y no palpitar, soplaste aliento de vida una vez más en él para que hoy yo pudiese estar, aun cuando la enfermedad tocaba mi puerta, tu las echabas fuera y les ordenabas que desaparecieran, si hoy sigo de pie, es por tu inmenso amor, por tu gracia.
Aun así, aunque me he sentido indigna de todo esto, aunque no sienta merecer nada por no ganármelo, aunque todo lo que puedo ver sea negativo, me has demostrado que nunca me dejarás sola y que si te busco siempre estarás para mí, aun cuando te falle, debo aceptar que no merezco tu amor o misericordia, que no soy digna de tu mirada, acepto que me he equivocado y que te he decepcionado, que no he sido fiel conmigo misma y sé que tampoco a ti, reconozco que estoy arrepentida de mis errores, a pesar de todo, sé que cuando no puedo ver algo más allá de la realidad, tu puedes hacerlo por mí y decir lo que verdaderamente sucederá.
Cuando mis enemigos se burlaban de mí y me ponían en vergüenza tu te encargaste de hacerlos polvo, los alejaste y me cuidaste de todo aquello que sabías que me haría daño, los pensamientos que me ahogaban los hiciste pedazos y ya no existen más, me amaste tanto que has sido capaz de proteger hasta mi mente y corazón, aun cuando no sienta que lo merezca, estoy agradecida, porque siempre estás cerca.
En medio del dolor, has cuidado de mi, me has dado más amor propio, más seguridad y confianza, has estado cerca cuando menos lo he imaginado, cuando creí que estaba sola totalmente, cuando pensé que nadie más se volvería a acercar, cuando mis amigos se fueron y me dieron la espalda, mi familia, cuando siento que no soy capaz de dar lo mejor de mí, de hacer cosas grandes en la vida, por mí y por lo demás, has estado ahí, así como yo estuve ahí.
YOU ARE READING
YO ESTUVE AHÍ
SpiritualitéEsa primera noche cuando todos juntos veíamos las estrellas y hablábamos de extraterrestres desconocidos, un momento... sólo eso tenemos, al viajar pude notar lo feliz que me ponía. Una experiencia única, tan todo como el aire, los árboles, los anim...
