—¡Kakashi-sensei! —exclamó Ino, al darse cuenta que el albino los había alcanzado a medio camino.
—Hola —le sonrió. Desvió la mirada rápidamente para encontrarse con la reacción que generaría en la pelirosa al verlo. Sin embargo, Sakura, solo le miró de reojo unos breves segundos sin detenerse, ni decir nada.
No tardaron mucho en llegar a la barranca situada en la frontera de ambas naciones. Se dirigieron al interior de los túneles que componían el centro de la montaña a través de las cuevas.
Fue cuestión de algunas horas y gracias a las habilidades sensores de Koji-kun y a la invocación de los perros de Hatake, que lograron recolectar la cantidad necesaria de raíces sohju para la elaboración del antídoto.
—¡Debemos irnos ahora! —gritó Koji-kun—. Están viniendo de todas direcciones, pequeños insectos, que no dudo que sean de los ninjas renegados.
—Nos retiramos —Kakashi termino con la invocación de la jauría de canes, enviándolos de vuelta a su dimensión—. No podemos enfrentarlos, no sin el antídoto para el veneno que utilizan, si caemos aquí, podría ser el final.
Los tres ninjas restantes asintieron, aseguraron la carga, y se dirigieron de forma veloz hacia la entrada de la cueva.
—¡Sakura! —en un parpadeo, Koji-kun abrazo a la kunoichi. Empujándose ambos fuera de los límites de la caverna.
Cuando la pelirosa, giró para descubrir cual fue el motivo, se dio cuenta de que en la entrada de la montaña emanaron cientos de pequeñas arañas, si Koji-kun no la hubiese empujado, habría sido picada por ellas.
El albino, se percató que aquello fue una emboscada muy bien planeada. Hizo las señales correspondientes a los demás para retirarse, al momento en que lanzaba papeles bomba para cubrir su escape.
Una vez que salieron del rango que Kakashi consideró seguro para descansar, sin previo aviso, el castaño se desvaneció sobre el pasto.
—¡Koji-kun! —Sakura gritó en su dirección al verlo en el suelo, corrió a revisarlo, tenía en el cuello marcas de picaduras.
Al anochecer, el campamento ya se encontraba instaurado y la tienda de campaña para atender a Koji-kun, estaba ya armada, el joven ninja no había parado de arder en fiebre.
—¿Qué tan mal está? —Ino entró a la tienda, arrodillándose a un lado del castaño.
Por alguna razón desconocida, le prepararon el antídoto, se lo suministraron e inclusive Sakura hizo la separación del veneno, pero nada parecía dar resultado. Todo indicaba, que la toxina utilizada para atacarlos, contenía un método de aplicación y composición diferente del que se utilizó en los habitantes de Sunagakure.
—No estoy segura de que logre sobrevivir —el tono de Sakura, detonaba el nudo en la garganta que le provocó pronunciar aquellas palabras—. Fue mi culpa Ino, si me hubiera dado cuenta de la emboscada, Koji-kun, no estaría debatiéndose entre la vida y la muerte.
La rubia, podía comprender el sentimiento de culpa y prepotencia que experimentaba la pelirosa.
—Sabes que pudo pasarle a cualquiera, eso es parte del trabajo en equipo, tiene que haber sacrificios en las misiones —colocó una de sus manos en los hombros de Sakura.
—No podré resistir si muere, por haberme salvado —agachó la mirada.
—Sakura-chan, ¿no hay algo que pueda hacer? —pregunto Kakashi, levantado la tela de la entrada de la tienda. Se le formaba un hueco en el estómago, al verla tan vulnerable y frágil.
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U n f o r g e t t a b l e.
Fanfiction❝Nada va a funcionar para ti, nadie puede igualarme❞ -Hatake Kakashi.