Capitulo 12

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Desperté gracias a que una enfermera me llamo. Diciéndome que tenía que cambiar el suero de mi intravenosa. Cuando lo hizo, sentí un frio horrible en el cuerpo. El suero estaba frio (para mi casi congelado) y se filtraba por mi venas junto con mi sangre caliente. Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo haciendo que me moviera a través de la cama. Y entonces note que no estaba Justin acostado a mi lado. ¿Dónde pudo haber ido?

— ¿Señorita? —llame a la enfermera. Ella volteo a verme sonriendo. Era una señora, de edad avanzada, pero no tan grande. No lo sé, me inspiraba confianza. —¿Sabe dónde está el chico que paso la noche aquí conmigo? 

Asintió — ¿Te refieres a Justin?

—Sí, ¿sabe a donde fue?

¿Cómo es que la enfermera sabía su nombre? ¿Qué tanto tiempo pase inconsciente?

—Fue a casa —movió la intravenosa de mi mano, haciéndome soltar un gemido —Lo siento —se disculpo —Hace unas dos horas llegaron unos chicos. Y le dijeron que se fuera a casa, que ellos te cuidarían.

— ¿Unos chicos? —pregunte, esperando que fuesen mis hermanos 

—Sí, son.. —dijo recordando y empujando sus anteojos por el puente de su nariz —…son tres hombres una chica ¿los conoces?

Asentí —Si, son mis hermanos ¿pueden pasar a verme?

—Lo siento, aun no es la hora de visita, y con el medicamento que te aplique no tardas en quedarte dormida de nuevo. Solo necesito que te tomes este medicamento para el dolor. 

Apretó un botón al lado de mi cama, y el respaldo comenzó a levantarse hasta yo quedar sentada. Me entrego unas pastillas y un vaso de agua. ¡Agh! Con lo que odio las pastillas y debo de tomar dos, que para mí, son enormes. 

Cuando termine con las pastillas, la cama volvió a reclinarse, la enfermera acomodo mis almohadas y como si fuera un tipo de hechicera, al momento que ella dijo “Ahora duerme” cerré los ojos y caí dormida. 

No sé qué hora era cuando desperté hace rato. Pero ahora vuelvo a despertar por el bullicio que hay en mi habitación proveniente de mis hermanos. Parpadeo un poco para aclararme la vista, Steffan está a mi lado, sentado en una silla con mi mano entrelazada en la suya, como siempre lo hace cuando trata de protegerme y sonriendo por algo que dijo Ettore.
Levanto el pulgar y comienzo a acariciar el dorso de su mano, se queda estático y voltea lentamente hacia mi rostro. 

—Hola— susurro sonriéndome 

—Oda Steff —dije haciendo voz de niña. El sonrió mas y se acerco a abrazarme. 

—Me asuste demasiado. Cuando Justin me llamo de inmediato vine a verte. Pero mi vuelo se retraso. 

—Tranquilo, ya estoy bien.

—Hola nena—Ryan dio un beso en mi frente— ¿Cómo te sientes?

—Cansada, adolorida y con frio. Pero bien. Me alegro de que ya estén aquí. 

—Estas pálida _______ ¿segura que te sientes bien? —me pregunto Adele

—Siempre estoy pálida Adele, el estar en un hospital solo me hace ver más blanca de lo que soy.

—El doctor nos dijo que tu operación. —menciono Ettore—no perdiste mucha sangre, pero si temían que la herida se infectara. ¿Ya hablaste con él?

Negué —Ni si quiera lo he visto, no sé quien es mi doctor. Solo he visto a una enfermera y un chico que me dijo linda con tal de que no me durmiera cuando me llevaban de emergencia. 

Destiné à ne jamais mettre fin à cetteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora