Capítulo uno. "Está bien..sí iré"

1.6K 135 22
                                        

-No me van a dejar ni en un millón de años.-Dije sentándome en la cama de Jeanny.

-No seas tan dramática, si te van a dejar. Por favor.-se sentó a mi lado.

-Anne, España no es aquí a la vuelta.-dije

-Bueno per...-la interrumpí.

-¡Esta en otro continente!-grite alterada.

-Lo sé, pero estaremos con mis tíos. Mack, no pasara nada.-sonaba confiada.

-No lo sé y sí...-esta vez ella me interrumpió.

-Por favor...-rogo por milésima vez. Rodé los ojos. Hizo puchero. Odio cuando hace eso. Se ve tierna.

-Ahmm.-la mire, seguía con su pucherito. Agregándole que puso las manos en forma de ángel. Suspire.-Esta bien…Iré.-dije al fin.

Su sonrisa apareció de una manera enorme, cubriendo lo que más podía de su rostro. Se acercó y me abrazo feliz.

-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!-chilló. Sonreí. Me hacía bien ver que estaba feliz, más si esa felicidad era creada por mí. Pero convencer a mis papas de ir a España será algo difícil de hacer. Ojala me dejen.

-¿Vamos por Ash?-dijo en cuanto se separó de mi por completo.-Podríamos ir al parque o algo así.-Dijo sonriendo.

-Claro.-sonreí-¿Y jugamos futbol?-rogué.

-Ahmm.-dijo dudosa, pero luego sonrió.-Esta bien.

-Genial.-me alegre.- ¿Vamos?-dije parándome de su cama.

-Vamos.-dijo siguiéndome hacia las afueras de su casa. Nos encontramos a su mama en el jardín principal. Regando las rosas que tanto me gustaban.

-Mama, iremos al parque ¿Está bien?-dijo mi amiga.

-Claro vallan, pero vuelvan temprano. Mañana es lunes de escuela chicas.-dijo mirándonos.

-Lo sé. Volveremos temprano.-dije. Ella sonrió.

Nos despedimos de la mama de Jeanny y comenzamos a caminar hacia la casa de mi mejor amigo. Hacia la casa de los Collins.

                                     ***

-Necesito agua.-dijo Anne agitada. Paramos en seco con Ash. Me quede con la pelota. 

-Apúrate, quiero meterle gol.-dije feliz.

-Como si eso fuera posible.-rio fuerte. Lo mire mal.

-Sabes que si puedo ganarte Collins.-dije seria.

-No puedes.-sonrió. Odio cuando se pone así.

-Ya verás.-comencé a jugar.

No voy a esperar a que  Jeanny termine de hidratarse. Odia este juego. Y solo toma como excusa lo de “tomar agua”. A diferencia de ella yo amo jugar este deporte. Si algo aprendí en toda mi infancia junto a un chico (Ashton) es a jugar magníficamente futbol aunque él no quiera aceptarlo. Aprendí del mejor. De él.

Volviendo al juego, me di cuenta que Collins venia corriendo hacia mí. Hice una maniobra con mis pies  logrando zafar del intento de arrebatarme el balón. Comencé a correr hacia su improviso de arco hecho con piedras. Cuando estuve en un lugar segura de que iba a lograr meter la pelota en el arco sentí algo pesado arriba mío. Juro que lo matare.

-¡Ashton!-grite cuando nuestros cuerpos cayeron fuertes en el césped del parque.

-¿Auch?-dijo bajito. Sentí la risa de Jeanny.

-Eres un idiota. Estaba a punto de anotar gol.-dije lloriqueando como niña. El rio.

-¿Tu? ¿Anotando un gol? ¿A mí?-carcajeó.-Eso no te lo crees ni tu.-dijo. Alcé una ceja.

-¿Entonces porque te lanzaste encima mío?

-Porque...-pensó-Tenias un enorme bicho en la espalda.-dijo dudoso.

-¿Un bicho?-pregunte riendo. Aparte de no saber sumar no sabe mentir. Oh dios.

-Si uno de esos que a ti no te gustan. Uno enorme y feo.-dijo haciendo una mueca. Reí.

-¿Por qué no aceptas que iba a ganarte?-pregunte.

-Porque no ibas a hacerlo.-dijo casual.

-Si iba a hacerlo.-sentencié.

-Que no.-dijo

-Que si.-dije enojada.

-¡No!

-¡Sí!

 -¡Dejen de pelear, o me comeré todas las Ruffles yo sola!-grito Jeanny desde la banca frente a nosotros. Ah no, ella no se comerá MIS Ruffles. Son MIAS, de MI propiedad. ¿Qué parte no entiende esta chica?

Mire a mi amigo y no tenía ninguna expresión en su cara.

-Ya que. Prefiero Lay’s-dijo normal.

-También tengo Lay’s.-dijo Anne con una sonrisa grande en su rostro. Nos miramos por unos segundos y corrimos hacia donde ella estaba.

Después de un largo rato de comer frituras y Coca-Cola. Y de hablar hasta por los codos. Decidimos que era hora de irnos. Solo me tomé el autobús hacia mi casa.

Luego de unos minutos arriba del colectivo llegue. Me pare frente a la puerta de mi casa y busque en mi mochila la llave de esta. Cuando la encontré abrí. Estaba todo oscuro. Quizás mama y papa están en su habitación. Entre y cerré la puerta.

-¡Mama llegue!-dije alto para que ella escuchara.

Nadie respondió. Aún más raro.

-¡Mama estoy en casa!-grite más fuerte.

Nada.

Cuando estaba por subir hacia la habitación de mis padres mi celular sonó en mi mochila. Fui hasta donde se encontraba y lo cogí.

-¿Hola?-dije sin saber quién era. No mire la pantalla al atender. Solo por el simple hecho de que no encontraba a mis padres en mí casa.

-Mackenzie.-dijo mi mama alegre. Suspire.

-Oh eres tú. ¿Dónde demonios están?-dije alterada.

-No me hables así jovencita.-odio cuando habla así.

-Lo siento, solo que llegue y no estaban. Me preocupe mama.-Dije sonando lo más arrepentida posible.

-Está bien, es mi culpa. No te avise que hoy estábamos de guardia. Lo siento.-Se disculpó.

-Oh está bien. ¿Vienen a cenar?-pregunte.

Mis padres son médicos los dos, mi mama ginecóloga y mi papa cardiólogo. Eran los mejores en su especialidad. Y aunque eso sea algo grandioso yo sinceramente lo odiaba. No estaban nunca en casa. Siempre los llamaban para que hicieran guardia o estaban doble turno.

-Si, en dos horas estamos allá Macky.-dijo tierna.

-Genial, los espero con la cena.-dije. Me despedí de ella y corte. Comienza la operación “Convencer a mis padres”.

Illusion?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora