HANNAH
- ¡Hijaaa, te están buscando!
La voz de mi madre me llega desde la sala. Parece que Charlie ya llegó, un poco temprano a decir verdad.
Con mi mochila en la mano voy a recibirlo pero a quien veo es a Camila.
- Holaaa - saluda.
- Hola, ¿Y eso tú por aquí? - es raro que venga a esta hora.
- Vaya, que recibimiento tan entusiasta. Vine a buscarte para irnos juntas al insti.
- Ah vale, pero tengo que esperar a Charl...
- Él no vendrá - dice - lo vi cuando salí de casa. Tenía un compromiso que resolver antes de ir a la escuela. Me pidió que te acompañara.
Eso es raro. Él normalmente me hubiera llamado para decirme que no pasaría a por mí. Debe de ser algo serio.
- ¿Le ha pasado algo grave Cami? - pregunto preocupada.
- No bichita, no te preocupes.
Bueno, siendo así voy a comer algo y estaré lista para irme. Al pasar por frente del cuarto de Jan, él va saliendo, medio dormido todavía. Lleva solo un short puesto, su pecho desnudo. Se revuelve el pelo, despeinándolo aún más. Se detiene al darse cuenta que estoy frente a él. Su mirada es tan intensa, tan necesitada que hace que se me erize toda la piel. Miles de recuerdos llegan a mi mente y una punzada de dolor me recorre todo el cuerpo. Nos quedamos mirándonos unos segundos en silencio, sin saber qué hacer.
Cuando mi cerebro reacciona, intenta transmitirle al resto de mi cuerpo que debe moverse, pero en lugar de eso me quedo parada, esperando Dios sabe qué.
- Buenos días. - me dice Jan. Me repasa de arriba a abajo y sonríe con dulzura - Estás preciosa.
Hoy llevo una falda ajustada y una blusa roja de manga corta. Dejé mi cabello suelto y me maquillé ligeramente. Le sonrío, o más bien, eso intento, pero solo logro curvar un poco mis labios.
- Gracias - le digo y su sonrisa se ensancha.
Mi corazón late desenfrenado. No tenía idea de lo mucho que extrañaba esa sonrisa amplia tan propia de él. La verdad, es que lo extraño todo de él, cada pequeño detalle de él. Añoro sus bromas, su compañía, sus besos, nuestras noches apasionadas refugiados en el más absoluto secreto. Pero luego recuerdo todo el daño que me hizo y en todas las lágrimas derramadas por su causa y decido que es mejor irme en este preciso momento.
Noto su expresión abatida al verme marchar, pero lo ignoro y me obligo a repetirme todas las razones por las que no puedo permitirme volver a confiar en él.
Mientras camino con Cami hacia el instituto mi mente viaja a la tarde de ayer, a sus ruegos de perdón. Parecía sincero, no negaré que me conmovieron sus palabras, pero no voy a caer, no permitiré que me vuelva a hacer daño.
Al llegar al insti ya Jazmine y Kiara nos están esperando. Apenas las he saludado cuando me arrastran escaleras arriba hacia el aula de Historia, que es la primera de hoy. No sé por qué tengo la sensación de que algo está sucediendo, porque lo normal es esperar fuera del insti hasta que toque el timbre que anuncia el inicio de las clases o ir a la cafetería.
- ¿Se puede saber que hacemos aquí? ¿Y ustedes por qué llegaron tan temprano?¿Hay examen y nadie me dijo nada? Porque esa es la única explicación lógica que se me ocurre para que ustedes se comporten tan raro. Algo me dice que están tramando algo - las acuso.
- Estás leyendo demasiadas novelas Hannah - dice Kiara.
Las miro con ojos entrecerrados. Estas no me engañan. Bueno, ya que estoy aquí mejor acomodo mis cosas en el casillero, casi siempre tengo que andar con libros de más en la mochila porque no me da tiempo, como siempre llego contrarreloj...
ESTÁS LEYENDO
Mi princesa
Novela JuvenilHannah Anderson solo tiene 9 años cuando aparece Jan Michelson en su vida. Para ella él será su amigo, confidente, su hermano. Para él ella es la niña de sus ojos, su consentida...su princesa. Un amor fraternal une a estos 2 protagonistas. Sin embar...
