Tras conocerse, Zee Pruk y Saint Suppapong sentirán un bonito e intenso amor que irá creciendo día a día. Este será uno de esos amores que son difíciles de encontrar y que duran para siempre, aunque antes de disfrutarlo, ambos deberán superar todos...
Saint estaba encantado de la vida, ya que acababa de llegar y todo le estaba saliendo de maravilla.
Como había llegado antes, había podido escoger la cama de la ventana, ya había conocido a un chic que podía ser un gran amigo allí y además había conocido también a un chico que bueno, estaba muy bien y quizás podrían llegar a algo más pues no todo iba a ser estudiar.
Todo eso, se complementaba con su mayor suerte, la cual era poder haber convencido a sus padres de dejarlo irse a estudiar lo que deseaba, lejos de su hogar.
Pen y Lukkade se habían quedado muy tristes pues era la primera vez que su único hijo, se iba a vivir fuera de casa y aunque este ya había viajado a muchos lugares, nunca había estado lejos de ellos más de diez días.
La verdad, era que iba a ser un poco duro en ese aspecto para los tres pero había prometido llamar a menudo y ellos habían dicho que lo irían a visitar pronto e incluso se cogerían un hotel para pasar unos días juntos.
Finalmente este había llegado al comedor donde echó un vistazo y la verdad es que era un lugar muy grande aunque no había muchos estudiantes aún, entonces vio el menú y sonrió triunfante pues había Pad Thai, su comida favorita.
Así que este se acercó y cogió su plato, unas frutas de postre y leche rosa, la cual era su favorita también y se fue hacia una mesa.
Lo cierto es que se quedó un poco triste pues echaba en falta una cosa y es que adoraba comer la fruta con miel y no la había visto por ningún lado.
Tras hacer un pequeño puchero, este miró por el ventanal a su derecha y sonrió de nuevo pues vio a Tommy el cual ya venía.
-Hola, ya estoy aquí-dijo este muy sonriente.
-Hola, mira lo que hay, tiene muy buena pinta...vete por lo tuyo, te espero.
-Si... si voy corriendo, me muero de hambre.
Poco después, el más bajo volvió.
—Este lugar es enorme cadi me pierdo.
—Oh si, si que lo es.
Ambos comenzaron a comer con gusto pues estaba delicioso.
-Oye, ¿Qué tal está tu habitación?-preguntó Tommy entablando nueva conversación.
-Pues esta en la fraternidad numero tres y me encanta, está en el segundo piso y la verdad aún no conozco a mi compañero pero me cogí la cama al lado de la ventana, espero que no le importe mucho.
-Anda esto es genial, la mía también está en el segundo piso y tampoco conozco a mi compañero, aunque ya había llegado pues tenía su maleta encima de la cama y sus cajones ya estaban ocupados con sus cosas pero no tengo idea de donde estará.
-Que bien, espero que sean buenos chicos, ¿te imaginas?, Sería genial, si somos los cuatro mejores amigos ¿verdad?.-dijo el castaño dando palmas de felicidad.
-Ay pues no sé....La verdad es que yo soy un poco negado, en eso de hacer amigos, de hecho a ti te he conocido gracias a mi torpeza.
Saint rió.
—No digas eso, conmigo lo has hecho muy bien y no eres torpe.
-Si claro, ¿Acaso no has visto mis boxer?— dijo este agachando la cabeza avergonzado, mientras bajaba el tono y miraba a todos lados.
El castaño volvió a reír, la verdad es que su bajito amigo le parecía un chico muy gracioso y cada vez le caía mejor.
Varios minutos después, los dos seguían disfrutando de su comida cuando de repente vieron a otro chico alto y moreno que miraba hacia todos lados y luego se sentaba solo en una mesa.
-Oye mira ese chico, puede que sea una de nuestros compañeros de habitación-habló Tommy.
-Jo pobrecillo, se ve tan solo y triste...Voy a decirle que se venga con nosotros-dijo levantándose de su silla.
-Per...pero...eh.. y si no...
El más bajo intentó decir algo pero el castaño ya estaba caminando hacia el chico desconocido.
-Hola, ¿qué tal?, perdona por interrumpirte pero mi amigo y yo queríamos invitarte a nuestra mesa...Es muy triste estar fuera de casa y mucho más comer solo... me llamo Saint Suppapong, ¿y tú?.
-Oh... ho-hola, yo me llamo Jimmy, Jimmy Karn.
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-Encantado, bueno ....emm entonces ¿qué?, ¿te vienes?, nos encantaría que nos acompañases.
-Si...eh claro, voy—el chico cogió su bandeja y caminó tras este.
Cuando se sentaron, el más bajo muy sonrojado y tímido, se presentó también.
-Hola... yo soy Tommy y soy de Pattaya.
-Oh hola..yo soy Jimmy y llevó aquí en Bangkok, dos meses con mi novio... Él es futbolista profesional y va a pasar mucho tiempo fuera, así que me he cogido una habitación en el campus.
-Oh, a lo mejor eres tú, el compañero de alguno de nosotros.-habló Saint entusiasmado.
-Pues no lo sé, acabo de llegar y no había nadie todavía en la habitación.
Entonces, el castaño miró a Tommy y negó con la cabeza.
-Pues va a ser que no, porque él lleva como dos horas en el campus y su compañero no había llegado todavía—habló de nuevo el más bajo.
—Si y el suyo ya tenía sus cosas en la habitación-dijo Saint desilusionado.
Tommy asintió.
-Jo que pena, bueno ya apareceran...emm...y dinos...tu acento es muy bonito, ¿de dónde eres?-habló de nuevo el castaño.
-Oh, yo soy de Corea del sur—contestó Jimmy tímidamente.
-Oh es genial, yo una vez fui allí con mis padres... Es un lugar muy bonito pero hace mucho calor y el sol es muy fuerte, aunque la verdad lo pasé muy bien.-volvió a hablar Saint mientras comía su fruta.
Jimmy y Tommy lo miraron y se echaron a reír, la verdad es que su recién conocido no solo era muy agradable y encantadora, sino que era realmente muy hablador.
-¿He dicho algo gracioso?, porque ha veces me pasa que hablo y hablo y digo cosas sin pensar y suelo meter la pata bastante-dijo este riéndose también y haciéndolos reír aún más a ellos.