Fin // Epílogo

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Durante dos semanas, Zee y Saint recuperaron el tiempo perdido pero como todo, llegó a su fin y el castaño tuvo que regresar a Bangkok.

Zee le había dicho que vendería la casa y dejaría su trabajo en la escuela pero Saint le dijo que no lo hiciese pues se veía feliz, además de que el lugar era hermoso.

Prometieron hablarse todos los días y verse en cuanto sus respectivas ocupaciones se lo permitiesen, por lo que tiempo después un nuevo curso comenzó y Saint volvió a la Universidad donde se reencontró con sus amigos.

Semana a semana estos llevaron su relación a distancias hasta que nuevamente pudieron verse y pasaron unos increíbles días juntos.

Los meses pasaron lento pero estaban seguros de su amor y eso los mantenía firmes en sus propósitos.

Un nuevo curso pasó, al que le siguió otro y otro más y cuando al cabo de cuatro largos años, Saint terminó la carrera, ya lo tenía más que decidido y así se lo comunicó primero a sus padres, los cuales aunque pusieron el grito en el cielo, se lo habían estado oliendo.

Así que, tras días de arreglarlo todo, un radiante y nervioso Saint hizo sus maletas y se despidió de todos, poniendo rumbo a su futuro, el cual estaba junto al hombre de su vida y al cual había amado durante los últimos años y estaba seguro que a...

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Así que, tras días de arreglarlo todo, un radiante y nervioso Saint hizo sus maletas y se despidió de todos, poniendo rumbo a su futuro, el cual estaba junto al hombre de su vida y al cual había amado durante los últimos años y estaba seguro que amaría todo el resto su vida.

Nervioso y ansioso, en la terminal de Paris, Zee lo esperó durante horas, hasta que finalmente lo vio salir por la puerta de embarque.

Nervioso y ansioso, en la terminal de Paris, Zee lo esperó durante horas, hasta que finalmente lo vio salir por la puerta de embarque

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—Hola cariño, por fin ya estoy aquí y no me volveré a ir—dijo pletórico el castaño.

—Hola mi amor—dijo el mayor girándose totalmente y besándolo con pasión—… yo jamás dejaré que lo hagas.

Tras meses de intenso amor, Zee lo ayudó con el idioma y Saint se adaptó a vivir en Francia.

Lo siguiente había sudo buscar un trabajo mientras no decidía como iniciar su vocación musical, por lo que este consiguió un puesto en un estudio musical.

La pareja compaginó sus trabajos con su vida en común y entonces una noche, al regresar a casa, el castaño se encontró a su novio de rodillas en el pasillo y con una cajita roja en sus manos.

21. Dulce como la miel -Zaintsee TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora