Siete

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Saint llegó de lo más sonriente a su edificio, rápidamente subió las escaleras hasta el segundo piso mientras tarareaba la canción que tendría que ensayar con su profesor.

En su puerta se encontró a su amigo, el cual resopló al verlo.

—Oye, ¿Dónde estabas?, ¿Por qué no coges mis llamadas? —le preguntó este muy apurado.

—Oh he ido a la cafetería, Zee y yo estuvimos hablando de la canción y bueno mi móvil murió.

Este abrió la puerta y ambos entraron, encontrándose todo echo un desastre pues no solo la ropa de su compañero estaba por todas partes, sino que este había empezado a dejar las envolturas de todas las golosinas y frituritas que se comía.

—Oh Dios, este Mild es un suplicio de compañero...te juro que parezco una madre, diciéndole que recoja su mierda—habló el castaño perdiendo la sonrisa y la paciencia.

Tommy rió pero paró al recibir una molesta mirada de este.

—Bueno, ¿Y qué es lo que te ocurre?, ¿Por qué me estabas buscando?

El más bajo resopló sentándose en la cama de su amigo mientras este recogía con desagrado todo lo de su compañero, lo cual ocupaba los alrededores de su cama, su armario y su escritorio.

—Estoy perdido, él es tan mono y tan atento, buff....¿Cómo podré evitar enamorarme de él?, creo que fue un error aceptar hacer el duo con Jimmy.

Saint asintió.

—Lo sé, yo estoy igual... jamás pensé colgarme tan rápido por un chico y puff...aparece Zee y siendo nada más y nada menos que el maestro....me es tan imposible no sentirse atraído por el, es tan guapi, tan talentoso y amable...¿Sabes que ha elegido una canción de mi cantante favorita?.

—¿Qué deberíamos hacer, Saint?, ¿Crees que estaremos a tiempo de cambiar y hacer el duo juntos tú y yo?

El castaño negó rápidamente.

—No, no, no, yo no quiero cambiar...necesito seguir siendo su compañero, si lo dejo sin un motivo convincente pensará mal de mi...sé que es un error estar con él pero lo será más si no lo estoy.

—Menudos dos tontos estamos hechos—Dijo cabizbajo Tommy—… tu colado por un profesor y yo de un chico que no solo es mi amigo sino que además tiene novio.

—Si bueno, a Zee no le faltan moscardonas revoloteando a su alrededor...creo que ala profesora de danza le gusta—dijo el castaño entristeiéndose.

Su amigo se levantó y lo abrazó.

—¿Los has visto juntos?

—S, bueno juntos, lo que se dice juntos no pero...estaban hablando muy amigables cuando llegué a buscarlo... A él se le caía la baba y ella no paraba de sonreír y tocarle el brazo—dijo este comenzando a llorar—… ¿Y si es hetero?, ¿Y si no tengo ninguna posibilidad?

Tommy no sabía como ayudarlo, lo veía realmente mal y no sabía que hacer para que se sintiera mejor.

—¿Porqué no le preguntas directamente ahora que estarás junto a él, cuanto antes lo sepas, antes podrás hacerte a la idea si tienes que olvidarlo.

—Si, supongo que si.

De repente, la puerta se abrió y Mild entró de lo más sonriente.

—Hola chicos, ¿Qué tal estáis?

Tommy se levantó y miró a su amigo.

—Bueno me voy, mañana te veo, chao.

El castaño asintió con resignación

—Si, hasta mañana.

Esa noche, los dos chicos volvieron a soñar con sus respectivos enamorados, al menos tenían ese consuelo, ya que en la vida real la cosa les era muy distinta.

Por su parte, Jimmy estaba en su habitación, hablando con su novio por videollamada pero no podía evitar sentirse extraño, mientras que Zee,en la soledad de su apartamento, revisaba unos temas para las clases siguientes antes de acostarse.

La verdad es que no tenía sueño ni estaba cansado, aunque no pudo concentrarse mucho pues los preciosos ojos de cierto hermoso chico no paraban de azotar su mente.

—¿Se puede saber que haces?, ¿estás loco?, ¿Cómo puedes estar pensando en tu alumno?—se regañó a sí mismo.

Finalmente, este se hizo un té y se tumbó en la cama con el temario que estaba revisando en su mano, mientras suspiraba mirando al techo.

—Ay Saint...Saint, ¿qué tienes?, qué me estás desarmando casi sin darme cuenta.

Saint, ¿qué tienes?, qué me estás desarmando casi sin darme cuenta

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(...)

Saint entró en clase bastante desanimado pues había tenido pesadillas toda la noche.

En una de ellas, su profesor la llamaba pardilla, mientras se reía abrazado a la profesora de danza.

En otra de ellas, estaban cantando pero de su garganta solo salían rebuznos de burro y todos se reían.

Y finalmente, en la última de ellas, se besaba con él pero de repente este se soltaba y la señalaba riéndose, luego se miraba al espejo y se veía reflejada como un bebé regordete con chupete y mocos en su nariz.

Había sido espantoso y había amanecido traumatizado, no sabía si podría mirar a la cara a su maestro y mucho menos ensayar la canción con él.

Al entrar el mayor, este fue directamente a su encuentro y se sentó a su lado.

—Hola...Bien emm... todas las parejas podéis empezar con vuestro trabajo—dijo este mirando a sus alumnos—...si tenéis dudas, decirlas en alto, ¿Ok?

—OK—dijeron todos al unísono.

Con sus canciones elegidas y sus cascos puestos, estos comenzaron a aprenderse la letra y los acordes pues debían hacerlo lo mejor posible, ya que iba a ser un gran espectáculo, digno de un público agradecido como eran, el resto de compañeros de la Universidad.

Pasaron la hora de teoría y  composición, inventándose coreografías los que quisieron, otros distribuyendo cada parte de la canción y algunos con los arreglos los que su canción lo requería.

Saint por su parte, poco a poco se fue soltando aunque no podía dejar de sonrojarse y poner cara de bobo, ya que el profesor cada vez le gustaba más.

Al término de esa clase y todas las demás de la mañana, el castaño y su grupo de amigos se fueron a comer al comedor común del campus, donde poco después por sorpresa, apareció su joven maestro para comer con ellos.

Al parecer, su coche se había estropeado y no podía irse a casa, ya que la grúa se lo había llevado al taller más próximo.

El profesor se cogió su comida y se sentó junto Saint en la mesa, ante las bromas de Singto y Jimmy, sobre su mala pata con su coche.

...—Va ha tener que coger el autobús hoy profe—dijo el más alto.

—No espera, hoy tendrá que dormir en el campus, ¿Quién le hace un lugar en su cama?—preguntó el moreno riendo

Todos rieron, aunque el castaño miró a su amigo más bajo y acto seguido agacharon la mirada pues sabían que encantado, este se lo dejaría.

.....

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21. Dulce como la miel -Zaintsee TerminadaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora