Tras terminarse el curso, Saint regresó a casa de sus padres pero no podía dejar de pensar en el profesor, así que luego de unos días más, sin poder contactarle, este tomó la decisión de viajar a Francia y buscarle.Durante el vuelo repasó mentalmente que decir y que hacer en las distintas situaciones que se podían dar, ya que no sabía si éste querría verle y hablarle, si seguiría amándolo después de todo, si lo perdonaría por ser un tonto o por el contrario ya estaría con alguien más.
El temor a que alguna de esas cosas fuese la real fue aumentado según el tiempo llegada al país se fue acortando, por lo que cuando el avión aterrizó y este salió de la terminal para coger un taxi, ya no estaba tan seguro de lo que hacía allí.
Finalmente tras suspirar profundamente y subirse a un taxi, el castaño le indicó al hombre la dirección de la casa de los padres de Zee, a la que había ido la vez anterior.
Luego de unos minutos, este llegó y se bajó, caminó hasta la puerta con su maleta y tocó al timbre.
Este resopló y puso su mejor sonrisa pues quería causar el mejor efecto para no ser rechazado nada más llegar pero esta decayó cuando a quién vio abrir la puerta fue a un joven y guapo chico rubio.
-¿Si?, ¿Qué desea?
-Oh... si...emm...perdona...emm, ¿e-esta es la casa de Zee Pruk, verdad?-balbuceó nervioso.
El desconocido lo miró y negó.
-Él ya no viven aquí, se la compré hace unos meses.
-Oh vaya y por casualidad, ¿no sabría su dirección?-preguntó algo desanimado.
-Emm si, creo que me dejó una tarjeta por aquí por si tenía algún problema con la casa, espere aquí.
Saint suspiró con pesar pues esa situación si que no la había pensado, ¿Y si no podía encontrarle?, ¿Y si ya tampoco vivía en la otra casa?, ¿Y si jamás volvía a verle?
Cuando el hombre regresó, este le dio la dirección apuntada en una pequeña hoja, entonces el castaño lo agradeció y tras caminar de nuevo hasta el taxi, al cual le había dicho que guardaste por si no lograba nada, se subió y le indicó al hombre el nuevo destino.
Varios minutos pasaron, los cuales le parecieron eternos, entonces el taxista aparco en frente de una hermosa casita blanca con un pequeño jardín, nuevamente se bajó, resopló y caminó hasta la puerta.
Muchos nervios lo invadieron, los cuales se hicieron mucho más presentes cuando escuchó voces y pasos.
De nuevo otra desconocida persona le abrió.
-¿Si?, ¿Qué desea?-le habló un guapo chico de unos treinta años.
-Oh emm....bu-busco a Zee Pruk, ¿Él vive aquí?
El hombre asintió sonriendo.
-Es para ti-hablo entonces mirando hacia el interior de la casa.
Un asombrado Zee apareció frente a Saint, el cual sonrió levemente pues el desconocido hombre le dio un beso en la mejilla a este y luego se fue.
-Llámame, chao.
-Si, claro Kevin, chao
Nervioso, el castaño carraspeó.
-Saint, ¿qué haces aquí?-preguntó el mayor confuso.
Este suspiró profundamente.
-¿Podemos hablar o vas a dejarme aquí en la puerta?
Zee asintió y se apartó para dejarle entrar.
-¿Cómo me has encontrado?-preguntó tras cerrar la puerta e indicarle el salón.
-Fui a casa de rus padres y bueno el hombre que vive allí me dio esta dirección.
-Oh, entiendo...bien siéntate, tu dirás dijo este sentándose en su sofá.
El castaño se sentó también, mientras lo miraba embobado pues hacía meses que no se veían pero el mayor seguía tan guapo como antaño, incluso más.
Pensó que quizás era porque este habría superado la tristeza y ahora era feliz, por lo que aunque se temió una respuesta dolorosa, no pudo evitar preguntar lo que le carcomía el corazón, desde que había visto al otro guapo hombre abrirle la puerta.
-E-Ese chico, él que acaba de irse, ¿Él es...es tu novio?
Zee lo miró fijamente.
-No, Kevin es solo un buen amigo-respondió con seriedad.
El castaño asintió más aliviado.
-Y-Yo bueno...emm...yo quería pedirte perdón.
-¿Perdón?, ¿Perdón por qué?-preguntó el mayor sin entender.
-Bueno...pu-pues por no hablarte y por irme cuando tú fuiste para verme...oh por cierto, la-lamento mucho lo de tu familia.
-Gracias.
-Oye, sé que han pasado muchas cosas y mucho tiempo y bueno pero yo necesito saber en que punto estamos.
El mayor suspiró y se levantó.
-Voy por algo de beber, ¿una cola?
Saint asintió.
-Si, gracias.
Tras regresar, el mayor se sentó y bebió un largo trago de su cerveza.
-Oye, cuando yo fui a Bangkok tras la muerte de mi padre y mi hermana, quería decirte que te seguía amando y que quería seguir con la relación pero...
-Lo siento- le interrumpió el más joven-... sé que me comporté como un niñato pero no sé, tenía miedo, vergüenza, rabia, era una marañada de sentimientos encontrados...el saber que no regresarías a vivir a Tailandia me dolió y creí que ya no te importaba y que no me querías.
El mayor asintió con conformidad.
-Si, lo sé ...lo cierto es que me lo suponía, no te culpo...sé que en cierto modo es mi culpa, debí decirte la verdadera razón de porqué lo hice pero no sé no quería entorpecer tu vida y tampoco que sufrieses por la situación, aunque de nada sirvió porque los dos sufrimos igualmente.
-Si, así es
.......
No olvidéis votar y comentar

ESTÁS LEYENDO
21. Dulce como la miel -Zaintsee Terminada
FanfictionTras conocerse, Zee Pruk y Saint Suppapong sentirán un bonito e intenso amor que irá creciendo día a día. Este será uno de esos amores que son difíciles de encontrar y que duran para siempre, aunque antes de disfrutarlo, ambos deberán superar todos...