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Miércoles 03 de mayo, 2022


Punto de inflexion en el tiempo y el espacio.

(El acto de anhelar tanto sin realmente haberlo vivído)



Recorrí miles de lugares

que nunca había logrado conocer

y viajé por miles de horizontes

que en la realidad verdadera

nunca había descubierto.

Miré los ojos de personas

que su recuerdo no estaba en mi mente

y escuché ser pronunciados

miles de nombres que nunca antes,

ni en mi infancia,

había escuchado.

Miré las diferentes tonalidades de un cielo rojizo

que mis ojos en realidad nunca vieron

y obtuve muchas recuerdos de una vida

que nunca viví.

Compartí emociones,

miedos, alegrías con gente que nunca volví a ver pero, que de alguna forma, en algún tiempo,

siempre me volvía a encontrar.

Me sentía segura y bastante certera

del lugar en donde a veces me encontraba,

como si yo misma reconociera el lugar

a donde nunca iba a volver.

Me sentía cercana, no desconocida, ni ausente,

me sentía en un lugar que me llamaba

y que yo siempre, inevitablemente, terminaba por ir.

Recorrí miles de distancias atravesadas de mis pasos

y recolecté miles de recuerdos

atravesados de mis miedos,

miles de lugares muy parecidos a los que frecuentaba, pero a su vez,

muy distintos a los que estaban en mi recuerdo.

Sabía en donde estaba,

los lugares eran similares a los que yo había recorrido pero, de alguna manera, el mundo era diferente, ajeno, distante a mi realidad.

Extráñamente,

como si yo ya hubiera estado mucho tiempo ahí, todas las cosas por más diferentes que parecieran, siempre me resultaban familiares.

Los lugares, las personas, los paísajes,

la vida en común en ese lugar,

en ese tiempo, en ese mundo.

Siento deseos de regresar a un lugar

en el que en realidad nunca estuve.

De vivir una vida

que en realidad nunca fue verdaderamente mía,

de volver a hablar con las personas

que nunca estuvieron verdaderamente en mi vida.

El aire era casi igual de frío que en este tiempo,

la noche tenía la misma tranquilidad oscura

que cuando anochece aquí en las montañas

se logra ver.

Mis emociones eran casi iguales

a las que siento hoy en día,

lo único diferente es la realidad

en donde suceden las cosas.

Incluso,

me pregunto qué será de la vida en ese mundo que, antes al cerrar mis ojos y caer en un sueño profundo, siempre lograba conocer.

Me pregunto si las calles serán igual de ajenas

como lo son hoy en día,

o si las luces de las calles todavía vibran

con la misma intensidad.

Me pregunto si aquel hombre

del cual siempre sentía su presencia amena,

dulce y radiante me está buscando

así como lo busco yo en este mundo.

Me pregunto incluso si ya me encontró,

o si yo aquí ya lo encontré.

Me pregunto qué será de la vida

que nunca supimos que vivímos.

Me pregunto acerca de las realidades alternas

y del destino.

Me pregunto acerca de los sueños

y el brinco de vidas pasadas, lejanas o presentes.

Me pregunto qué vida estaré viviendo yo.

Pero al fin de cuentas,

supongo que todas esas vivencias

en diferentes realidades,

no eran algo más que una separación en mis sueños

y un leve punto anhelante dentro de mi propia imaginación. 

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora