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Martes 12 de junio, 2022.


Deseé

tocar otras manos

y lo sentí

casi como traición mal escrita.

Me imaginé

mirando otros ojos,

y haciendo

de la presencia interna

de mi querer

melodía ansiosa

de una nueva risa.

Soñé

con las letras de un nombre

que no era el tuyo

y lo sentí

como traición mal escrita.

Anhelé

la voz de alguien ajeno,

haciendo de esa voz oración,

aunque la duda invadiera,

presente se había vuelto

aquella pregunta

mezclada con adrenalina.

Deseé

tocar otras manos

y bailar con alguien

que sí supiera bailar,

aunque siempre

te enseñara a bailar a ti

y jamás encontraras ritmo,

ni vida.

Pensé

en unos nuevos ojos,

en una barba bien afeitada,

y unos nuevos brazos

de los cuales su fuerza desconociera.

Me vi

escribiéndole poemas

a alguien más,

haciéndole estrofas,

un deseo

y un escrito

y una rima.

Entonces,

pensar en otras manos

que no tuviera tu lunar izquierdo,

se había vuelto

una traición mal escrita.

Tu rostro,

que no era tu rostro,

que aún así no lo quería...

Tu voz

que no era tu voz,

y aunque la fuera,

mi corazón cansado,

no te escucharía...

Entonces,

pensé en tocar otras manos,

en mirar de la misma forma que te miraba,

en callar de la misma forma en que callaría...

y hacerlo, tan solo pensar en hacerlo,

era una traición mal escrita.

Pero solo aquel instante,

en donde tu imagen

se cruza con aquel deseo,

recuerdo tus palabras,

palabras románticas,

que un día no fueron mías,

aunque debían serlo...

mis oídos te esperaban,

mientras tú

a otro corazón se las decías.

Y solo entonces,

casi entonces,

dejas de ser mío,

como yo ya no soy tuya, en esta vida.

Y dichas manos,

que desean ser tocadas,

dejan de ser una traición mal escrita

y solo corresponden a tú traición,

aunque la tuya duela todavía. 

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora