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Domingo 2 de abril, 2022.

Tarde.


Vidas de huella.

El sol todavía está en el cielo

y las palabras que todos los días,

al caer la tarde,

han hecho historia,

aún quedan grabadas

en las huellas que se viven

en la tierra mojada cada que llueve.

Hemos viajado por tantos lugares

esperando en cada uno tener un comienzo,

cuando el comienzo empieza

desde que deseamos poder tenerlo.

Somos vida propia,

vida de viajes, vida de etapas y huellas,

somos lo que dejamos en los demás,

y somos lo que al cerrar los ojos los demás recuerdan.

Somos esos instantes de risas fugaces

que viajan en la melodía del viento,

somos el calor del recuerdo

y el frío de la ausencia,

somos las cosas que hacemos

y somos la huella que marcamos

con nuestras diferencias y rarezas,

somos lo indefinido, y lo improbable.

Somos las miradas cómplices

que se impregnan en los recuerdos

y las sonrisas de melancolía

cada que nuestra boca dice un adiós.

Somos nuestros miedos

logrando convertirse en valentía

y somos los planes que desean ser cumplidos,

las distancias entre dos miradas lejanas

y los idiomas que solo el corazón inventa.

Somos la rebeldía del futuro

y la relatividad del tiempo,

somos las comas y los puntos,

los espacios y los acentos,

somos las voces de quienes nos escuchan

y las miradas de quienes entre tanta gente

solo a nosotros ven.

Somos la risa de los niños

y la madurez de los adultos,

la creatividad de los adolescentes

y la sabiduría de los ancianos.

Somos lo que fuimos

para convertirnos en lo que llegaremos a ser,

somos lo que hicimos

para recordar lo que un día fue vivir.

Somos esos pasos largos

que se dan para acortar la distancia,

y esas palabras con la voz quebrada

que se dicen cuando no se sabe qué decir.

Somos el dolor, la felicidad y la adrenalina.

Somos los besos, el silencio, las caricias.

Los truenos en el cielo

y los horizontes

que sin saberlo

al mismo tiempo miramos,

somos el reloj y las luces de las calles

que al dormir se apagan.

Somos los sueños en la mente de las demás personas, el insomnio de quien nos piensa

y el creer de quien por nosotros duda,

la ideología del pensamiento

que dejamos en las mentes

y la ausencia de los corazones

que al pasar de nuestros sentimientos

llegamos a romper.

Somos las cicatrices y los suspiros,

el llanto y el deseo.

Somos las metas que implementamos

y los sonidos que dejamos en los oídos de los demás.

Somos esos de quienes miran el cielo

y piensan en nuestro nombre,

de quienes no nos dicen y no nos llaman,

somos de esos en el mundo que aun así lejos, anhelamos encontrar.

Somos los recuerdos

que se cuentan entre amigos de noche,

las anécdotas

que en el silencio se adueña de nuestra mente,

las marcas de piel

que llevan historia

y las caricias al alma

que se sienten cada vez más.

Eso somos.

Lo que hacemos para recordar

qué se sintió haberlo hecho,

y saber que un día lo fuimos.

Vive una vida que te guste recordar.

Vive una vida

en donde no exista límite,

donde sientas de todo,

hagas de todo

y seas de todo.

Deja huella en los demás,

que al final siempre somos

lo que los demás recuerdan

cuando cierran los ojos,

vida.

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora