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Martes 4 de abril, 2022


Te fuiste como el viento que se lleva las estrellas cuando nadie sopla


y yo me quedé

como quien espera el cielo

cuando sabe que es de noche.

Las hojas de los arboles


hace mucho que ya no son hojas


y mi corazón sigue contándote mis días

cuando sabe bien que ya nadie lo hoye.

El ruido de la vida


se está convirtiendo en silencio

y el polvo del silencio


recae en tu nombre,


he jurado odiarte por quererte

y he querido olvidarte


sin saber en dónde.

Soltaste mi mano involuntariamente


en una guerra


que ninguno de los dos supo luchar,

y yo solté tu voz


con carencia de refuerzos

dudando que el recuerdo

nos pusiera frente a frente a corazón pelear...

He dejado marca


en cientos de destinos,

buscando en todos


algo que prometer,


pero siempre que huyo

termino volviendo

aunque cada que vuelvo

tú ya no estés.

Por esa razón


mis pasos han abandonado su rastro

y el recuerdo de mis risas


por ti marcadas,

he dejado de tener,


pues la música se ha hecho menos música

si no eres tú


quien la quiere componer.

El suelo se ha hecho más frío


a faltante de tu calor,


y la madrugada se ha vuelto repetitiva

con las mismas palabras escritas


que ya no son inspiración...

Vengo a pedirte


que te olvides de todo


y hagas un pacto con el recuerdo,


que te permita vivir el pasado


sin sufrir la cercanía de mezclar tu voz

y corresponder a mi silencio.


Toma el brillo de mis ojos


y en el reflejo de la luz


aduéñate de él;


hazlo tuyo por un instante,


para que cada que lo encuentres

sepas que tuyo

ya no lo es.

Llénate los bolsillos de consejos


y no escuches ninguno,


pues seguirás acortando la distancia

dando pasos largos

tan solo para descubrir


que para llegar a tu destino

solo necesitabas saber dar uno.

Hoy la luna
ya no nos mira


y las estrellas por ti se esconden,


porque sin importar tus palabras dichas

solo en la noche vacía observan


el sufrimiento de un hombre,


sé que te sientes tan solo


como aquel que se observa en el espejo

y su reflejo desconoce,


pues tus manos llevan preguntas dolosas

que ni tu mente analítica


a tu corazón aún dolido responde...

Hoy mis pasos son más cortos


por no saber dónde caminar,


te fuiste como el viento


que se lleva las estrellas cuando nadie sopla

en una guerra que nunca se supo

que se llegaría a luchar,

pero si te escribo esto


es porque habrás vuelto para leerlo,


y solo aquí podremos estar juntos sin saberlo

a corazón pelear...


365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora