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Viernes 08 de junio, 2022.


Estrofas antiguas.


Viejas cartas ya rotas habitan en un cajón,

algunas veces me miran,

algunas otras huyen con desilusión...

Viejas cartas ya rotas

escriben lo que se desea olvidar,

escondidas y naufragantes

entre diarios,

buscando el muelle de nunca jamás.

Escribo para en una hoja en blanco narrar,

para acabar perdida entre simbolos y letras,

de no saber cómo callar...

Escribo para mirar la pertenencia de frente

y con una sola mirada

convertirla en ausencia de quien no sabe mirar...

De quien teme callado

y calla gritando,

aún dudando gritar...

Escribo para llenar hojas

que no conocen su destino,

mucho menos su lugar...

letras que encuentran palabras

queriendo ser escuchadas

por quienes desean volverlas a encontrar...

Escribo

porque escribir

es el derrame de la tinta

de aquello que se evita.

La nostalgia de palabras no dichas,

la presencia de lo que nunca se pudo decir.

Escribo

porque la escritura

es el refugio de todas aquellas miradas

que nunca se atrevieron a mirar...

porque la literatura no es algo menos,

más que el buzón quebrado

de cartas que no fueron dichosas de entregar.

Escribo

porque las vocales resultan refugio

de quien busca y no encuentra.

De quien ama y se ausenta,

de quien quiere y desea,

sin querer desear.

Escribo

porque es solo en la escritura

en donde se plasma,

en donde no llega la distancia,

en donde las miradas

se envuelven

en presencias cálidas

de un mutuo amor.

Todo aquel que escribe

lo hace con un deseo interno,

más fugaz que una duda,

más creyente que un pensamiento.

Aquel que escribe sabe querer,

sabe extrañar adorando,

sabe dudar olvidando,

sabe poder expresar.

La vida misma,

si es necesario,

de quien planea evitar.

Porque

solo hay una verdad

bien conocida:

Aquel que escribe,

lo hace porque aún no ha olvidado,

pero planea saber olvidar. 

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora