Lunes 24 de abril, 2022
la muerte de un artista.
Te dije que eras un artista
y tú respondiste que no,
que un artista se casa con su arte
y tú y el arte estaban divorciados.
Entonces,
te escribí dos fragmentos acerca de la falta de valor
y el sobrante de aprendizaje,
tú respondiste que,
aunque el artista te muestre su arte,
no te mostrará aquello
que hizo para quien pudo inspirarle.
Confundida y escasa de respuestas,
te enseñé los matices de mis tintas,
tú me mostraste que un matiz no define lo que escribes y que una letra no significa nada
si no se lee bajo la luz de día.
Te mostré las variantes de mis diarios
y la rareza de cada una de sus portadas,
tú los observaste con delicadeza
y dijiste que no importaba el diario,
importaba quien supiera llenarlo de buenas palabras.
Frustrada por encontrar solución conclusa,
te enseñé pedazos de mis hojas rotas
y la diferencia de mi presente marcado en letras,
dijiste que el presente es la vivencia del pasado
y el pasado es la añoranza
de lo que cada noche al cerrar los ojos sueñas.
Con una definición cansada
y tu voz más junta que la mía a la inteligencia,
me propuse más que todas las cosas
enseñarte el arte de ser artista.
Interpreté tus pinturas y tus mis poemas,
lo hicimos sin hallar significado concreto
pues mis letras siempre han sido naufragantes
y tus pinturas nunca habían tenido respuesta.
Pasado el tiempo
me hice más consiente del ahora
y dejé de vivir perdida en el recuerdo,
así que te envié ocho estrofas con dirección a tu mente y tú me enviaste un texto mal estructurado
con dirección a mi alma;
dijiste que las cosas pasan para algo, no por algo
y esas palabras han permanecido en la madrugada
de diciembre más estrellada.
Cuando hablabas mi voz era silencio,
porque más allá de escuchar la sintonía de una oración, escuchaba un alma en renacimiento.
Entre estrofas dijiste
que aprendiera a disfrutar de la vida,
pero yo disfruté del cielo.
Porque el cielo está lleno de sueños rotos
de artistas que callan su mayor consuelo.
Cambié los sonetos por poemas
y los poemas por fragmentos
y me enamoré de la vida misma,
al intentar componerlos...
Tus colores se hicieron mis colores
y mis letras se hicieron tus compañeras,
pues sin importar cualquier definición de arte, comprendimos que arte
es todo aquello que con sentimiento observas.
Nos mirábamos rotos,
fugitivos y cansados,
porque sin importar cualquier enseñanza,
a nuestro arte alguien más adueñamos.
Con el paso del tiempo,
nuestro arte encontró en la inspiración
la gloria misma,
y se abrazó de ella,
enamorado de unos ojos que,
aunque lo tengan de frente,
nunca lo miran.
Así que convertimos la pintura
y la poesía
en dos almas juntas,
luchando por ser vistas
y sin importar nada,
ni el pasado,
ni el presente,
olvidamos la única regla propuesta:
jamás hagas a alguien tu arte si tú mismo eres el poema.
Aprendimos la cercanía del tiempo
y la fuerza con la que un corazón poeta
tiene el recuerdo,
nos perdimos en horizontes de pinturas
buscando un futuro
y encontrando renacimiento.
Un alma artista no se va,
evoluciona,
y cada día es una nueva obra,
un nuevo comienzo.
Con nuestro arte renacido,
y el aplauso del mundo en nuestros oídos oyendo,
nos fuimos.
Separamos nuestras obras
y sonriendo susurraste
"hoy mi arte ha vuelto"
satisfecha te tomé de la mano
y viéndote a los ojos te dije:
"querido amigo, todo aquel que muere siendo artista, en realidad nunca ha muerto"
ESTÁS LEYENDO
365 otoños durante ti.
PuisiLibro de poesía. Disponible en FISICO. Primer poemario de Joana Garcia. "Muchas personas lo describen como género literario que manifiesta la belleza o sentimiento estético por medio de la palabra escrita, pero la poesía es más que la manifestació...
