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Miercoles 12 de abril, 2022


Te quiero más yo.

Cuando vienes y tomas mi mano,

sin querer soltarla,



siento que me quieres.

Cuando das pasos largos

queriendo acortar la distancia,

creo que me quieres.


Cerca, despacio, presente.

Cuando corres sin dirección


y caminas sin pensamiento,


imagino que me quieres.


Cuando me escribes con tinta de mil colores

y guardas en letras tus mil palabras,


leo que me quieres.

Cuando huyes y viajas



en busca de respuestas involuntarias y ahogadas,


solo dejas rastro de que me quieres;

Entonces,



cuando yo te busco en todas partes,

en los pasos sin ruta


y en los recuerdos en avenidas,


solo encuentro tu querer


y lo tomo de la mano izquierda,

preguntándole por ti,


para saber si vienes junto a él...

nunca me contesta,


siempre se calla,


cuando me mira se ausenta,

sin saber qué responder.

Cuando la velocidad de tus palabras



se vuelve amiga de la fortaleza del tiempo,

escucho que me quieres.


Cuando tu duda se mezcla


con el negro de tus ojos



y haces profundidad lo in certero

e improbable la razón,



veo entonces que me quieres.

Cuando cuentas los días


y los manchas de memorias,


observo que me quieres.


Cuando los minutos dejan de ser tiempo


y la noche, noche deja de ser



camino sin regreso



mientras le pregunto a la luna diariamente

si es que existe tu querer;

Cuando tu voz se vuelve mi voz



y tus caricias son mi sonrisa,



le grito al mundo entero que me quieres.

Cuando tu ruta son mis cicatrices



y el final del cuento se vuelve principio,

noto entonces que me quieres.

Cuando tus enojos se vuelven alegrías

y tus tristezas se convierten en calma,

compruebo que me quieres.

Cuando tu mente se pierde al ver mis ojos,

y pareciera no regresar nunca,



te observo.
Y me quieres.

Cuando la gente no aligera su paso



y el mundo del momento se logra adueñar,

sé que nuestras almas se vuelven cómplices, esperando tanto tiempo


volverse a encontrar.

Cuando ríes despacio



y en la sintonía de tu risa


te detines a verme,


noto entonces que me quieres.

Cuando vas lejos,



muy lejos,



y tu nombre se cruza con el mío



como la distancia se cruza con el tiempo,

creo que me quieres.

Cuando mi imaginación duda de su capacidad

y tú la encuentras de frente y crees en ella,

descubro que me quieres.

Cuando tu infinidad



indaga por los rincones de mi alma,


y el rastro de las estaciones de mi vida

se cruzan en la mañana,


observo que me quieres.

Cuando el destino de ambos se ha vuelto uno,

y la hambruna de nuestras voces

junta nuestra pasión



sé que los sonidos exteriores

se vuelven cortos,

como corto se vuelve el tiempo

que un día terminó.

Cuando haces certero lo improbable

e imposible la razón,



toco con mi creer tu pensamiento


y hago una autopsia,

una autopsia en lo profundo de mi corazón.

Pero entonces,



cuando noto todo lo que haces,


y creo lo que al parecer sientes,

descubro que no me quieres.


Y si me quieres,



te quiero más yo.

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora