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Sábado 17 de junio, 2022.


El otro día,

cuando el cielo

era rojo

y la vida

sentía que se iba,

mi pensamiento

se cruzó

con aquel olor a café,

que tanto te gustaba.

Café dulce

en ocasiones como sonrisa ajena

y presencia en la mirada,

amargo

como sentimiento confuso

de emociones que fallaban.

Al prepararlo

y oler su aroma,

pude encontrarte

justo entonces,

justo en ese momento.

Me senté

frente a las avenidas

que con prisa

acostumbrabas recorrer,

y leí

todas aquellas cosas

que jamás leíste,

porque no centrabas tiempo alguno en leer.

Aún sin importar

que fueran mis letras,

oraciones vacías

que un día ya no entregué.

Eras

como esa lluvia de Enero

la cual te distraías escuchándola,

tu ausencia tan cálida,

con tu dolencia tan frágil,

como una rosa recién plantada,

tus letras confusas,

cansadas,

llenas de tinta,

que junto a tus manos

manchabas.

Tu reflejo

a un lado del mío,

escondido

y prófugo

entre tu sonrisa

y el calor de mi mirada.

Pues,

¿Cómo se deja algo que vive dentro tuyo?

Una versión

que ha crecido entre la vida

y la enseñanza....

¿Será acaso que me olvidarías?

Aún viviendo dentro mío,

en cada palabra tuya,

que mi alfabeto

había convertido en mía,

en cada paso tuyo

que a mi ritmo ahora daba,

en cada presencia tuya

que en mi boca renacía...

En cada facción tuya

que mi mente recordaba

en cálidez interna.

Entre mi mente

y mi presencia,

tu nombre evadía...

¿Cómo

se pierde algo

que vive en tu corazón,

entre el querer

y el "querías"?

Sigo recordando

aquella alma tuya

que decía que el amor

resistía a cualquier paso y medida...

porque sin importar

cuánto mi corazón

se esconda,

o mi alma

se oculte,

sigue estando tu presencia con la mía...

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora