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Jueves 23 de marzo, 2022.



La tempestad de tu amor.

Han caído nueve rayos esta noche.

Los he contado cada uno de ellos.

Mis letras están en el cajón de la derecha,

escondidas,

hasta el fondo,

hasta donde no se ven.

He aprendido a aceptar

cuando son ellas quienes no se quieren mostrar.

La luz del cielo resulta temerosa,

como si me pidiera mirarla,

como si me pidiera salir...

También cayeron varios truenos

y sé que el sonido de la lluvia

no tardará en llegar.

¿El cielo de donde tú estás también llorará así?

¿las gotas caerán con el mismo sonido triste

con el cual caen aquí?

Mis manos están cansadas,

mi miedo busca dirección

y mi mente tiene deseo de entendimiento;

mis pasos están perdidos,

mis sueños están sedientos

y mi tiempo es límitado,

el mundo resulta grande

y mi camino bastante corto,

mi sentimiento es incierto

y mi amor es olvidadizo,

¿cómo te explico, cariño mío,

que mi desastre busca tu pensar

y tu pensar parece haber olvidado el mío?

Le pido al cielo que con su llanto

lleve mi voz hacia donde sea que te encuentres,

para que mis palabras

sean el sonido de su lluvia

y al caer junto a tu ventana

mis estrofas en tu corazón

se hagan presentes...

Le pido al papel

que sus letras sean legibles

para que entiendas las palabras

que he formado a través de ellas,

le pido a la tinta que nunca se borre

para que mis cartas duren más del tiempo

en el cual tú puedas leerlas.

Le pido a los minutos que resulten largos

cuando tú mirar se cruza con mis ojos,

a tu silencio le pido ruido

y a tu olvido le pido todos los días

que sea demasiado corto,

¿por qué tus sentimientos parecen buscar a los míos?

¿por qué tu enseñanza es tan infinita

que al escuchar tu propia sabiduría

pareciera que nada en este mundo

ha podido ser dicho?

¿En dónde estás, corazón?

¿qué pasos habrás dado?

¿qué distancias habrás recorrido?

¿qué horizontes has encontrado

y ¿qué palabras no me has dicho?

Mi poesía a comparación de tu sintonía

resulta insignificante,

¿por qué te busco en todos lados

sabiendo que, aunque no te busque,

siempre habré de encontrarte?

La sutileza de tus manos,

la calidez de tu recuerdo,

la tranquilidad de la mañana

y el frío del claro cielo...

el sonido de las hojas,

deteniendo el tiempo,

los pasos contados,

los ruidos del miedo,

¿por qué te extraño tanto si de mi vida no te has ido

y mi vida se ha convertido en tu recuerdo?

Pienso en ti,

pienso, pienso, pienso;

cuatro palabras,

tres ideas,

doce versos,

déjame enseñarte

cómo perderte en mis letras,

permíteme mostrarte

cómo leer cada acento,

cómo reconocer cada coma,

cómo identificar cada momento...

¿qué hago?

¿qué escribo?

¿qué encuentro?

Cansada de buscar finales

cuando todo en mi vida

es un constante comienzo;

Pienso en ti,

pienso,

pienso,

pienso...

Han caído nueve rayos esta noche.

Los he contado cada uno de ellos.

Y en cada uno se ha ido mi desvelo

y cada uno de ellos me ha traído tu recuerdo.

365 otoños durante ti.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora