Viernes 05 de mayo, 2022.
Bitácora de un corazón roto.
Cuando la vida toma un cambio radical,
un cambio casi tan enevitable
que es tan certero a los ojos del destino,
el corazón, la mayor parte de las veces,
suele llenarse de ausencia.
Cuando el miedo se adueña de la mente,
la duda se impregna en el corazón.
Cuando el corazón se lastima,
el alma se hiere, se aterra, se esconde.
El corazón puede romperse
casi tantas veces hasta que el tiempo pare,
el verdadero problema radica,
cuando el corazón es consciente de que ha sido roto.
Las heridas que se trazan en las líneas del corazón, normalmente tienen las rutas
de quien lo ha lastimado,
y los caminos que casi siempre,
nunca alcazó a recorrer.
Cuando un corazón es roto,
se manifiesta a través de las manos.
Las manos dudan las decisiones
que el corazón ya no sabe elegir.
Las manos temen el tacto
que el corazón ya no sabe reconocer.
Las manos carecen de la presencia
que el corazón ya no sabe brindar.
Cuando un corazón se rompe,
aprende a caminar con sus pedazos rotos.
Y aprende a saber que correr
no hará que pasar sobre ellos duela menos.
Los sentimientos
comienzan a cambiar sus tonalidades y la vida,
de alguna forma,
se vuelve mas relativa,
porque el corazón se vuelve más consciente
de aquello que sin saberlo, lo rodea.
Cuando un corazón se rompe,
el pecho comienza a valorar más el aire,
porque a veces falta,
y algunas otras veces sobra.
Los ojos comienzan
a ver los paisajes de diferente manera,
algunas veces se encuentran con horizontes
que aunque ya han sido vistos,
tienen cada uno de sus detalles llenos de presencia. Algunas otra vez, resulta lo contrario.
Los ojos se vuelven inconscientes
de la naturalidad de la vida que tienen enfrente.
Cuando un corazón es roto,
llueve casi en todo momento,
y la lluvia se interpreta como llanto.
Cuando un corazón es roto,
acostumbra tomar dos líneas en el tiempo.
Donde se acorta,
o donde se detiene.
No importa si el corazón es fuerte,
o acostumbra a creer serlo.
Cuando un corazón se rompe,
lo hace más allá de la fortaleza.
Lo hace más allá de la elección.
Aunque el corazón
ya no vuelva a ser nunca el mismo,
los pedazos que al reconstruirlo
se quedan vacíos,
son marcas de evolución que tienen la forma
de días de lucha
y que con el paso de los años
serán llenados
con sonrisas de madrugadas en tregua.
Cuando un corazón se rompe,
es casi tan claro que callar la voz
es escuchar sus pedazos caer
aún así lo hagan en silencio.
Cuando un corazón se rompe
es cuando la mente y el alma
se unen para encontrar una fuerza absoluta
casi capaz de volver a reconstruirlo.
Cuando un corazón se rompe,
se llena casi de tanta presencia,
que ni completamente armado,
fue consciente de que podía tenerla.
Porque la belleza
que tiene un corazón al romperse,
radica en la valentía
que descubre para volver a armarse.
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365 otoños durante ti.
PoetryLibro de poesía. Disponible en FISICO. Primer poemario de Joana Garcia. "Muchas personas lo describen como género literario que manifiesta la belleza o sentimiento estético por medio de la palabra escrita, pero la poesía es más que la manifestació...
