Cap. 12.- La puerta malvada

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Shi QingXuan se arrepentiría los minutos próximos a que todo sucediera por su indecisión.

Después de advertir a SiZhui y a JingYi que se mantuvieran alertas fue a buscar a Xiè Lian para que ambos fueran a revisar más atentamente la barrera, pero se encontró a todos en una reunión. Lan XiChen se acercó a él con una sonrisa y le explicó sucintamente que el líder de Gue Yue Ye estaba allí con información importante sobre el predicamento que estaban enfrentando.

— QingXuan, ¿has estado entrenando?— preguntó Lan XiChen de repente.

Shi QingXuan no supo si reír o llorar. Estaba avergonzado de admitir ante Lan XiChen que no había hecho nada dado que le había prometido esforzarse para no defraudarlo, así que bajó la cabeza como un niño regañado.

— Este discípulo se disculpa— dijo—. No he podido concentrarme como es debido.

— Lo entiendo— dijo el primer jade—. Esto debe ser difícil para ti.

Lan XiChen puso una mano en el hombro de Shi QingXuan y este levantó el rostro. Ambos se dirigieron al salón, donde estaban todos reunidos alrededor de Jiang Xi, que explicaba sobre una variación de la primera técnica prohibida.

— Una Puerta de la Vida y la Muerte tiene el potencial de convertirse en una Puerta Malvada; a diferencia de la primera esta fue perfeccionada para evitar el colapso de ambos mundos, desafortunadamente eso se debe a que es capaz de traer las devastaciones de un mundo hacia el otro. La demanda de energía, sin embargo, es demasiada por lo que suele cerrarse por sí sola a menos que se le ofrezcan sacrificios de sangre.

— ¿Y qué se necesita para abrirla?— preguntó Xue Meng evitando la mirada del otro líder.

De no ser por las circunstancias ni siquiera se hubiera molestado en recibirlo, pero en la carta recibida le había explicado sucintamente el motivo de su visita al pico SiSheng, por eso el hombre estaba allí. Jiang Xi trató de captar la atención de Xue Meng, pero al final se dio por vencido y respondió:

— Se necesita la sangre preciosa de una Belleza de Huesos de Mariposa. Para mantenerla abierta se necesita la sangre de víctimas trágicas o rehenes y para cerrarla permanentemente se necesita sangre voluntaria.

— Demasiada sangre— dijo Shi QingXuan en voz baja.

— Es una puerta malvada, debe sostenerse por actos malvados— dijo Lan XiChen con un gesto de preocupación.

— Es una suerte que ya no haya Bellezas de Huesos Mariposa en este mundo— dijo uno de los discípulos del pico.

Hubo murmullos de asentimiento entre los presentes, pero el dios del viento notó un resquicio de duda en las miradas de Mo Ran, Xue Meng y Chu WanNing; Shi QingXuan abrió la boca para decir algo pero un estruendo en el exterior llamó su atención. Lan WangJi y Wei WuXian se levantaron de golpe al reconocer las señales de ayuda que habían desarrollado recientemente y todos los cultivadores reunidos salieron corriendo dirigiéndose hacia el origen del ruido.

— Pero qué...— soltó Mei Hanxue deteniéndose de golpe, sujetando a su hermano menor para impedirle que fuera más allá.

Poco a poco todos los recién llegados se detuvieron con la vista fija en el espectáculo que tenían enfrente: el cielo se había pintado de rojo y raudales de energía resentida brotaban desde el inframundo hacia el reino mortal. Aquello significaba una cosa: la barrera que dividía ambos reinos se había roto por completo. ¿Cómo podía ser eso posible?

— Oh no— dijo Shi QingXuan palideciendo de golpe.

Oh no, oh no, ¡qué estúpido fui!

¡La barrera se había fragmentado desde adentro! Eso solo quería decir que la calamidad vestida de blanco había estado oculta en el inframundo desde su primera aparición y nadie lo había notado. Nadie excepto el dios del viento, que prefirió ir por refuerzos en lugar de intentar averiguar lo que sucedía por su cuenta.

— No es posible, debí haberlo notado antes— se lamentó Shi QingXuan llevándose las manos a la cabeza.

Su cuerpo comenzó a temblar, y el dios se obligó a calmarse a sí mismo, no podía darse el lujo de perder el control en una situación tan apremiante como esta. Se repitió a sí mismo una y otra vez que ahora era un dios marcial y que tenía que velar por la paz y la armonía luchando con las fuerzas oscuras que los acechaban ahora y que era el momento en que tenía que hacerse cargo de las cosas.

— La prioridad ahora es evitar que el Blanco sin rostro consiga crear una Puerta de la Vida y la Muerte para convertirla en una Puerta Malvada— indicó Shi QingXuan con voz potente, enterrando sus temores en lo más profundo de su alma—. Aún si no tiene una Belleza de Huesos Mariposa...

— ¿Quién te dice que no la tengo?— interrumpió Bai WuXiang con un tono burlón.

Tal como QingXuan había supuesto, la calamidad avanzaba desde el lado del inframundo junto a sus acompañantes. Para sorpresa de todos, el Reverendo de palabras vacías llevaba sujeto a un hombre vestido de blanco con un sombrero de bambú. Shi QingXuan dio un respingo al reconocer al cultivador con el que se había encontrado durante la prueba de tiro al blanco, y antes de que alguien pudiera hacer algo una gran puerta roja apareció. ¡La Puerta de la Vida y la Muerte había sido conjurada antes de que la barrera se rompiera! ¡Era inconcebible!

Bai WuXiang se acercó a aquel hombre jalandolo bruscamente para acercarlo hacia la puerta.

— Ahora mismo deberías estar agradecido, te daré la oportunidad de despedirte— dijo quitándole el sombrero al hombre, revelando un rostro de facciones delicadas cuyos ojos estaban vendados.

Movidos por el mismo impulso, Mo Ran, Xue Meng y Chu WanNing corrieron hacia ellos en el momento que la calamidad vestida de blanco retiraba la venda revelando unos ojos opacos y lastimados que en otro tiempo fueron durazno, provocando que los tres se detuvieran de golpe.

— Shi Mei...— dijeron los tres al unísono.

El hombre volteó hacia donde escuchó sus voces y sonrió con tristeza.

— Xue Meng, Mo Ran, Shizun— dijo a manera de saludo—. Lo lamento. Jamás quise que las cosas fueran de este modo.

— ¡Shi Mei!— exclamó Xue Meng dando un paso adelante, desenfundando su cimitarra—. Vamos a ayudarte.

— Temo que esta es nuestra despedida. Yo... realmente llegué a apreciarlos a todos.

Su voz era triste, y sus últimas palabras se dirigieron a Chu WanNing, repitiendo las palabras que había dicho cuando le había ayudado a huir de Taxian-Jun y de Hua BiNan, traicionando el ideal que había tenido desde los nueve años.

— El discípulo Shi Mei se despide de Shizun.

Entonces, para horror de todos, por sus mejillas cayeron lágrimas doradas. En ese mismo momento Bai WuXiang le atravesó el pecho, asegurándose de que su sangre cayera a los pies de aquella puerta y la última Belleza de Huesos Mariposa murió frente a los estupefactos cultivadores y a los sorprendidos dioses. El shock de lo sucedido los había dejado impactados.

De repente el suelo tembló, y la puerta se abrió revelando horrores jamás vistos en este mundo.

Viento celestial (3/4)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora