Cap. 4.- La lección del venerable emperador

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Habían pasado tres días desde el inicio del torneo. Los duelos de los estudiantes habían sido interesantes, lo que más admiraban los presentes era la habilidad de los jóvenes para sentarse a platicar entre ellos después de enfrentarse con fiereza para intentar superarse unos a otros. Durante esos tres días, Shi QingXuan había permanecido atento, respondiendo a los ocasionales desafíos que recibía y meditando en silencio, lejos de posibles bullicios.

Por suerte para él, no mucha gente sabía de su calamidad celestial, de lo contrario recibiría muchas preguntas y moriría de pena. Una noche, como solía hacer, meditaba cerca del río que se encontraba en la frontera del pico cuando escuchó a alguien acercarse; Shi QingXuan se puso de pie para ver quién era y vio a Mo Ran, sonriendo esperó a que se acercara y dijo:

— Ah, Mo-zongshi. Buenas noches.

Para su sorpresa, Mo Ran se cruzó de brazos con desdén e increpó:

— ¿Cómo te atreves a llamar de ese modo a este venerable?
— ... ¿Qué?

Shi QingXuan estuvo a punto de preguntar si esto era alguna clase de broma, pero Mo Ran se llevó una mano a la barbilla y lo miró con gesto pensativo.

— Tú debes ser de esas personas nuevas que WanNing me advirtió que vendría— dijo—. Solo por eso este venerable te perdona.
— ¿Puedo saber el nombre de su excelencia?— preguntó Shi QingXuan con cautela.

Tal vez haya tenido una leve desviación de Qi que le hizo desarrollar otra personalidad

— Soy el gran emperador Taxian-Jun— dijo Mo Ran con una sonrisa torcida.
— Es un placer conocerlo— dijo Shi QingXuan con una reverencia.

Años de vivir en las calles, sumados a sus años de entrenamiento en Gusu Lan habían dotado al dios de un instinto que le advertía de cuando un mal movimiento podría ponerlo en peligro y este era justamente el caso: aunque había visto a la persona frente a él e incluso habían intercambiado movimientos sentía como si se tratara de alguien diferente, alguien que le arrancaría el corazón si llegaba a sentirse ofendido, era mejor no tentar su suerte.

— Espera un momento... ¡Este venerable te ha visto!

Taxian-Jun extendió un brazo sujetando bruscamente a Shi QingXuan por la barbilla, examinando su rostro minuciosamente para después apartarlo con una mueca de disgusto.

— ¡Eres el dios cuya estatua fue tallada en esa piedra de la entrada por WanNing! Me estaba preguntando cuando ibas a mostrar tu cara por aquí.

Shi QingXuan se quedó sin habla, definitivamente no estaba entendiendo nada. Que él supiera, no había una desviación de Qi que provocara un desdoblamiento de personalidad de ese tipo. Sin embargo no pudo pensar más en ello, pues de un movimiento Taxian-Jun había convocado a su espada y el filo de BuGui le apuntaba al pecho mientras una expresión de desdén cruzaba el rostro del hombre.

— Veamos si sobrevives a un encuentro con este venerable— dijo.

Era muy molesto escucharlo hablar de ese modo. Shi QingXuan retrocedió instintivamente con el primer ataque de Taxian-Jun y desenvainó su espada. La hoja de Shui reflejó la luz de la luna mientras el dios atacaba lanzando una estocada que fue detenida por Taxian-Jun, acto seguido este volvió a atacar dirigiendo el filo de la espada al cuello de Shi QingXuan, que usó su espada para bloquear el golpe. El dios del viento hizo un desplazamiento hacia adelante y extendiendo el brazo con el cual sostenía la espada giró sobre su eje en un ataque circular que logró hacer un corte superficial en el pecho de su contrincante, haciéndolo retroceder.

Shi QingXuan arremetió de nuevo contra Taxian-Jun con un ataque destinado a desorientarlo que fue esquivado por el emperador, después lanzó un golpe de arriba abajo que fue bloqueado por Shui.

— Venerable Taxian-Jun, ¿qué le he hecho yo?— preguntó Shi QingXuan esquivando un nuevo ataque asesino.
— No necesito que las personas me hagan nada para querer luchar con ellas— dijo Taxian-Jun.

Que persona tan conflictiva

Shi QingXuan lanzó un nuevo ataque, Taxian-Jun corrió hacia él como si estuviera dispuesto a dejarse atravesar por su contrincante, pero en el último momento dio media vuelta esquivando la espada y su mano libre apresó la mano de Shi QingXuan presionando algunos puntos de acupuntura con lo que inmovilizó al dios. Shi QingXuan luchó para mantenerse calmado aunque por dentro estaba al borde de un ataque de pánico, el cual aumentó cuando la hoja de BuGui se posicionó sobre su cuello.

— Realmente le diste pelea a este venerable— dijo Taxian-Jun—. Solo por eso te diré un secreto: para que la inmovilización funcione debes hacer fluir tu energía espiritual por los puntos de acupuntura que presiones.

Shi QingXuan notó como la energía del hombre que lo sujetaba fluía por su cuerpo impidiéndole moverse, y luego sintió el aliento de Taxian-Jun en su oído cuando le habló de nuevo.

— Después, cuando tu oponente este así, debes cortar su cuello y atravesarlo de un modo específico.

Taxian-Jun retiró la espada del cuello de Shi QingXuan para apoyar la punta en su clavícula con el arma un poco inclinada.

— ¿Notas la posición de la espada?— preguntó—. De este modo atravesarás el corazón y el núcleo espiritual de tu víctima con un solo golpe, y cierras toda posibilidad de supervivencia.

Shi QingXuan tragó saliva, y un gran peso se le quitó de encina cuando Taxian-Jun lo soltó. Se contuvo de suspirar de alivio cuando notó que el hombre lo miraba con curiosidad.

— ¿Los dioses pueden morir?— preguntó.
— Sí, sí pueden— respondió Shi QingXuan con un escalofrío.
— Podría enseñarte más cosas, si lo deseas.

Yo creo que no

El dios se inclinó ante él con una reverencia y dijo:

— Agradezco sus palabras, su excelencia, pero al igual que usted ya tengo un Shizun al que le debo lealtad.

Y como si hubiera sido invocado, Chu WanNing apareció exclamando:

— ¡Mo Ran!

Ambos voltearon hacia él, y Taxian-Jun se acercó a Chu WanNing con una sonrisa de suficiencia.

— Realmente extrañaste a este venerable, ¿no? Descuida, no me metí en problemas si eso te preocupaba.

Y sin decir nada más, el hombre se fue tan rápidamente como había venido. Shi QingXuan se acercó a Chu WanNing, y como no sabía si preguntar o no solo dijo:

— El líder Nie tiene formas de lidiar con la desviación de Qi...
— No es una desviación de Qi— le interrumpió Chu WanNing—. Se trata de algo más complicado que eso. Señor del Viento, ¿puedo pedirle discreción sobre este tema? No es necesario sacar esto a colación.

Aunque Shi QingXuan estaba sorprendido por la petición de Chu WanNing accedió a no decir nada al respecto. Después de todo no era parte de sus competencias y seguro el anciano YuHeng tenía más idea de lo que pasaba con su discípulo que todos los demás. Luego de darle su palabra a Chu WanNing de que mantendría silencio al respecto de este encuentro, Shi QingXuan decidió ir a dormir. El siguiente desafío del tornero empezaría muy temprano y no podía quedarse dormido.

Ninguno de los dos se dio cuenta de que había alguien observando a lo lejos, siguiendo sus pasos sin adentrarse en los terrenos de la secta.

Viento celestial (3/4)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora