Cap. 17.- Un cielo lleno de linternas

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•• Un año después ••

Desde que se convirtió en emperador del cielo, Xiè Lian había decidido recibir personalmente a los dioses que acudían al banquete del festival de medio otoño como un modo de familiarizarse con ellos y como una cortesía necesaria para promover una convivencia cálida entre los oficiales celestiales. El dios estuvo a punto de retirarse creyendo que no vendría nadie más cuando vio a un joven de blanco acercarse apresuradamente.

— ¡Su Alteza!— exclamó inclinándose en un saludo cuando estuvo cerca—. Espero no llegar tarde.
— Al contrario, estamos por comenzar— dijo Xiè Lian con una sonrisa.

Shi QingXuan suspiró aliviado y ambos entraron al salón. El dios del viento creyó que no podría desocuparse a tiempo para asistir a la reunión dado que ayudó a los preparativos de la secta para la celebración y sorpresivamente hubo muchas cosas que preparar.

— Y como es de mala educación llegar tarde estaba pensando en no venir— dijo Shi QingXuan terminando su relato.
— Por suerte pudo hacerlo, la fiesta no sería lo mismo sin usted.

Shi QingXuan abrió la boca para responder, pero en ese momento Ling Wen se acercó a ellos.

— Su Alteza, Señor del Viento— dijo la diosa saludando a cada uno.

Xiè Lian se inclinó en un saludo, pero Shi QingXuan se acercó a ella dándole un abrazo. Desde tiempo atrás ya no había formalidades entre ellos, de modo que no pudo evitar el impulso. Por fortuna para él, Ling Wen correspondió el gesto y los tres tomaron sus respectivos lugares en el comedor. El dios del viento había olvidado cómo era una fiesta en la capital celestial, de modo que hubo cosas con las que no estuvo familiarizado pero logró adaptarse rápidamente. Dado lo que sucedió la última vez que estuvo en el festival del medio otoño, temió un poco cuando el juego de las representaciones dio inicio pero esta vez no tuvo que temer: Nie HuaiSang había escrito una obra relatando su segunda calamidad celestial y esa representación estaba siendo llevada a cabo en Receso de las Nubes, Shi QingXuan agradeció internamente que fuera de ese modo, no sabía que otras cosas habría puesto Shang QingHua de haber estado a cargo.

Sorprendentemente, la velada ha transcurrido con normalidad

Para su sorpresa, algunos oficiales celestiales se reunieron para comenzar a tocar algunas canciones, y de inmediato varios se levantaron para bailar. Cuando menos esperó, Xiè Lian lo jaló de la mano y ambos se dirigieron al centro del lugar uniéndose al baile. Shi QingXuan jamás se había divertido tanto, así que aprovechó cada momento hasta que el conteo de linternas comenzó y los dioses volvieron a sus respectivos sitios; fue algo gratificante ver cómo algunas cosas definitivamente no cambiaban, como el hecho de que Quan YiZhen no prestara atención al conteo y estuviera más ocupado con Lang Qian Qiu y que los templos de Feng Xin y Mu Qing estuvieran uno por encima del otro con solo una linterna de diferencia. La única novedad para él fue que Ling Wen alcanzó el tercer lugar y celebró con ella, finalmente estaba obteniendo el reconocimiento que merecía.

Pensando que finalmente había terminado el banquete, Shi QingXuan se levantó para retirarse pero Xiè Lian lo detuvo sujetándolo del brazo y le dijo con una sonrisa:

— Falta un lugar.
— Ah… cierto.

Estuvo a punto de preguntar qué tenía que ver eso con él cuando el oficial a cargo del conteo lo señaló con sorpresa.

— El segundo lugar lo obtuvo el señor del Viento… ¡Con 1500 linternas!
— ¿Qué?

Shi QingXuan sintió un mareo. ¿Había 1500 linternas para él? ¿Quién había mandado tantas? ¿Cómo era posible? El cielo de la capital celestial comenzó a iluminarse con un torrente de linternas y el dios del viento se acercó para apreciarlas.

— ¿Quién…?
— Puedes verlo tú mismo— dijo Ling Wen con una sonrisa.

Shi QingXuan fijó su atención en las linternas y cerró los ojos. Vio a los vagabundos de la capital lanzar unas pocas linternas, las cuales apreció infinitamente al ser enviadas por los primeros amigos que tuvo después de su caída. Vio Receso de las Nubes repleto de luces, Lan XiChen, Lan WangJi, Wei WuXian, Lan SiZhui y Lan JingYi lanzaron varias de éstas, vio a Jiang Cheng y a Jin Ling haciendo lo mismo en Muelle de Loto y a Nie HuaiSang junto a Gu Zi, aunque el adolescente no lanzó ninguna.

Su visión fue más allá, a la secta Cang Qiong, donde las doce cumbres lanzaban cientos de linternas a la vez mientras llevaban a cabo algunas representaciones a cargo de la cumbre An Ding, y sorpresivamente descubrió que en el Reino Demoníaco Sha Hualing también ofrendaba algunas linternas para él. A la distancia, lejos del mundo del cultivo, Murong Si y Ying ZhuiLing arrojaron algunas, agradeciendo al dios que los salvó de un castigo cruel y los defendió ante otros. En el pico SiSheng, Xue Meng, junto a Mo Ran y Chu WanNing, lanzó varias linternas a nombre del señor del Viento, notando que su primo había lanzado dos él mismo.

— Perro tonto— soltó—. Dijiste que lanzarías solo una.
— Solo una es suya— dijo Chu WanNing mirando al cielo.
— El señor del Viento es increíble— dijo Mo Ran—. Logró ganar la simpatía de Taxian-Jun, no puedo creerlo.
— Es alguien digno de admirar.

El recorrido finalizó en la isla de Agua Negra, en el mar del Sur, donde He Xuan lanzó cientos de linternas, las cuales estaba seguro lograría ver su amor, aquel que causara indirectamente su destino desgraciado pero que ahora se había convertido en su persona especial, el ser amado del que no se separaría.
Shi QingXuan abrió los ojos, apreciando el cielo de linternas que desfilaba ante él, jurando a todos sus devotos no defraudarlos nunca.

Solo por eso valía la pena enfrentar las calamidades más intensas que los cielos reservaran para él.

Viento celestial (3/4)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora