Taxian-Jun señaló la frontera que separaba el inframundo de la parte trasera de la montaña.
— Si este venerable quisiera abrir una puerta de la vida y la muerte que sea más estable lo haría en ese espacio para que pudiera nutrirse de la energía del reino fantasmal— dijo.
Al finalizar la reunión pasaron varias cosas. Lo primero que pasó fue que Lang Qian Qiu, Feng Xin y Mu Qing se reunieron en privado con Xiè Lian, lo que sea que el emperador del cielo les hubiera dicho había sido tan impactante que los tres habían salido con un aura de tristeza tan penetrante que cualquier persona que les dirigiera una mirada se sentiría mal también. Lo segundo que pasó fue que Mo Ran perdió la conciencia un momento y cuando despertó comenzó a portarse como un cretino, a palabras de todos los demás. Por fortuna sólo estaban allí los discípulos del pico SiSheng que se comportaban como si eso fuera lo más normal del mundo.
— Perro tonto— escupió Xue Meng—. Deja de parlotear tonterías como si fueran a premiarte por ello.
— Pues deberían, el mundo entero debería pararse a escuchar a este venerable.
— ¡De venerable no tienes nada!
Por su parte, Shi QingXuan había estado evitando a Shi WuDu. Durante el interrogatorio el mayor había evitado su mirada todo el tiempo y cuando salieron había sido el dios del viento quien lo había evitado a toda costa. Aún estaba procesando todo lo sucedido, y estaba tan perdido en sus pensamientos que no se percató de que ya no estaba solo: He Xuan se había situado a su lado y lo miró fijamente trayendo a colación aquello en lo que, se supone, debería concentrarse.
— Tendrías que estar entrenando para tu calamidad celestial.
— Sí, lo sé, pero no puedo concentrarme— dijo Shi QingXuan—. Esto es tan… difícil. Además, volver a la vida mortal no está tan mal, ¿sabes?
El dios soltó una risa nerviosa, todo esto le tenía los pelos de punta y no tenía mejor forma de aliviar su tensión que con bromas de mal gusto. Fue en ese momento que Taxian-Jun les había hablado a todos para reunirlos en la parte trasera de la montaña, donde se encontraba la frontera entre el reino mortal y el inframundo que era custodiada por el pico SiSheng.
— Si una Puerta de la Vida y la Muerte fuera establecida aquí, la energía del inframundo sería suficiente para mantenerla estable sin que se fragmente y sin la necesidad de crear un puente de cuerpos— explicó el antiguo emperador—. Para mantener la puerta abierta solo se requeriría un sacrificio de sangre cada vez que esté por cerrarse.
— Pero… si la puerta necesita la energía del inframundo eso quiere decir que la barrera que separa ambos reinos debe romperse— indicó Xié Lian.
— Evidentemente.
— Y eso es algo que no podemos permitir.
Xue Meng ordenó que la frontera fuera vigilada, mientras que Chu WanNing reforzó las barreras para que no hubiera ninguna fuga. Los discípulos de las diversas sectas se turnaron para vigilar la barrera y los demás se dispusieron a prepararse para un posible asedio. Uno de los discípulos más jovenes del pico se acercó a Xue Meng con una carta.
— ¡Señor! Le mandan esto de la secta Gue Yue Ye— dijo entregando la carta.
Xue Meng tomó la carta y dio media vuelta sin decir nada. Shi QingXuan, que pasaba por allí, consideró que eso había sido raro pero no preguntó más sino que se dirigió a la barrera cuando una voz familiar le llamó.
— QingXuan.
El dios se detuvo, con el corazón latiendo aceleradamente y se dio la vuelta mirando a Shi WuDu. Finalmente los hermanos se habían encontrado después de evitarse uno al otro. Shi QingXuan no sabía cómo debería actuar en este momento ni que decir, pero cuando abrió la boca Shi WuDu se le adelantó preguntando algo que lo tomó por sorpresa:
— ¿Pude salvarte en este mundo?
— Es un poco más complicado que eso— respondió Shi QingXuan—. Tú intercambiaste mi destino por el de He Xuan.
Shi WuDu permaneció en silencio unos instantes y suspiró.
— Suena a algo que yo haría— admitió.
— ¿Y por qué no lo hiciste?— preguntó Shi QingXuan.
— Dudé, porque esa clase de cosas siempre se regresan, y ese instante de duda perdí a mi hermano. ¿Qué pasó conmigo en este mundo?
— Moriste.
— ¿Has estado solo todo este tiempo?
— No, no. Yo…
Shi QingXuan dudó, sin saber cómo explicarse.
— No debes darme explicaciones— dijo Shi WuDu—. No me debes nada.
Luego de estás palabras, el mayor se fue. El dios permaneció en su sitio, turbado por el encuentro, luego sacudió la cabeza y continuó su camino hasta la frontera entre los reinos.
— ¡Lan Feng!— exclamó Lan JingYi al verlo, agitando una mano para saludarlo.
— ¿Todo bien aquí, chicos?— preguntó Shi QingXuan acercándose.
Lan SiZhui asintió.
— Gu Zi y Jin Ling están en uno de los extremos junto con otros discípulos del pico SiSheng y Ouyang ZiZhen está en uno de los sitios del medio. Creímos que lo mejor era separarnos para abarcar más espacio.
— ¿Puedes creer la cantidad de años que lleva esto aquí?— dijo Lan JingYi—. El pico SiSheng ha estado cuidando de esta barrera desde su creación. Es increíble, es una gran dedicación.
— Por eso es una gran secta.
Shi QingXuan sonrió escuchando a sus compañeros y luego dirigió la mirada al río, hacia la barrera dorada que separaba ambos mundos y se dirigió hacia allá montando su espada haciendo caso omiso a las exclamaciones de SiZhui y JingYi. El dios se detuvo justo enfrente de la barrera y frunció el ceño. Tal vez fuera su imaginación, pero podía jurar que notaba una perturbación de energía del otro lado. Al final decidió retroceder, lo mejor era discutir esto con los otros dioses y revisar la barrera para asegurarse de que no habría peligro.
De haber observado con más atención habría visto el origen de aquella perturbación.
ESTÁS LEYENDO
Viento celestial (3/4)
FanficEl pico SiSheng ha decidido convocar a varias sectas para un torneo de habilidades, entre las cuales se encuentra Gusu Lan. Viendo esto como una oportunidad de entrenamiento, Shi QingXuan decide acompañar a su maestro con el fin de prepararse para e...
