Una densa nube negra emergió de la puerta abierta, seguida por gruñidos antinaturales y el sonido de algo arrastrándose se hizo patente. El horror se apoderó de los corazones de la gente cuando vieron salir a varias criaturas deformes que andaban a cuatro patas, sus cuerpos estaban cubiertos por llagas, quemaduras y cortes, y los pocos trozos de piel que no tenían heridas mostraban cavidades semejantes a una cara. Xiè Lian, Feng Xin y Mu Qing frenaron en seco, reconociendo aquellas caras situadas donde no deberían estarlo.
— La enfermedad del rostro humano— dijeron los tres al unísono.
— ¡Las barreras!— exclamó alguien de repente—. ¡Necesitamos las barreras!
Las miradas de los demás se dirigieron a Mo Ran y a Chu WanNing pero ninguno reaccionó, sus mentes aún procesaban lo que acababa de ocurrir frente a sus ojos sin asimilarlo del todo. Shi Mei había muerto frente a sus ojos sin que hubieran podido evitarlo y eso había ocasionado este pandemonio. ¿En qué momento se torcieron las cosas así?
Esto no está bien, no está nada bien
Shi QingXuan se desesperó al ver el mutismo en que parecía estar sumido todo el mundo. ¿Por qué seguían sumidos en el estupor de la impresión? ¿Realmente tendría que hacerse cargo? Sintió una oleada de pánico recorrer su cuerpo mientras desplegaba su abanico, conjurando una brisa fría que recorrió a los presentes al tiempo que intentaba poner en orden sus propios pensamientos, tratando de decidir qué era lo primero de lo que debían encargarse. Un escalofrío recorrió su columna al ver aquella nube negra, recordando la energía resentida salida del monte TongLu que tuvo que ayudar a contener en la capital real, así que decidió que debían hacer algo con eso primero, si la enfermedad del rostro humano atacaba de nuevo las consecuencias podrían ser catastróficas.
— ¡Su Alteza!— gritó dirigiéndose a Xiè Lian—. ¡Tenemos que evitar que la enfermedad se propague!
— Temo que esta vez la matriz de 500 personas no servirá— dijo Xiè Lian saliendo de su estupor—. La energía resentida es demasiada como para ser contenida.
— ¿Y qué vamos a hacer, mis señores?— interrumpió Pei Ming—. QingXuan, tú estás a cargo, esta es tu alianza.
¿!¡Tenías que decirlo así, viejo Pei!?
Shi QingXuan soltó una risa nerviosa, con la mente llena de las posibles opciones a elegir. A su alrededor la pelea había iniciado, con dioses y mortales luchando contra aquellas criaturas para impedir que salieran del pico SiSheng y causaran destrucción en el exterior. Una barrera dorada rodeó el lugar impidiendo la salida a quienes se encontraban en el interior.
— ¡JianGui, viento!
El ataque de Mo Ran barrió con todo a su paso, destrozando muchos de los seres que cruzaban por la puerta. Hua Cheng luchaba contra Bai WuXiang, mientras que Wu Lang y Wu Ming lo hacían con Feng Xin y Mu Qing, con lo que Shi QingXuan volvió a centrarse en la nube resentida y se le ocurrió algo.
— ¡Maestro Wei! ¡Hanguang-Jun!— exclamó corriendo hacia Wei WuXian y Lan WangJi—. ¿Creen que el acorde de cinco sea suficiente para atraer a la nube hacia acá?
— ¿Cuál es tu plan?— preguntó Lan WangJi.
Shi QingXuan se tomó un momento para poner en orden sus ideas.
— La idea es poder mantener la enfermedad del rostro humano en un solo punto hasta que la puerta se cierre para evitar su expansión— dijo—. Si el acorde de cinco funciona igual que lo hizo en Ciudad Yi podemos mantener la energía detenida y purificarla una vez que su fuente haya sido cortada de tajo.
— Es una buena idea— dijo Wei WuXian.
En ese momento se escuchó un grito: Lan SiZhui cayó al suelo soltando su espada, con el brazo colgando inerte a su costado. Su túnica blanca estaba manchada de sangre y había quedado a merced de criaturas dispuestas a saltarle encima, pero antes de que pudieran hacerlo fueron detenidos por Jin Ling, Ouyang ZiZhen y Gu Zi, quien a su vez iba apoyado por Qi Rong. Una estela de fuego verde rodeó a los jóvenes antes de que la atención del Supremo se dirigiera a la nube, no iba a permitir que su hijo viviera en un mundo afectado por la enfermedad del rostro humano.
— ¡JingYi!— exclamó Lan SiZhui mirando para todos lados, tratando de levantarse.
— ¡Allá!— exclamó Jin Ling señalando hacia el centro de demonios.
Lan JingYi y Yang YiXuan estaban luchando para abrirse paso por el lugar, y Shi QingXuan se acercó hasta allá para tratar de sacarlos de allí cuando, para su sorpresa, JingYi se elevó en su espada y sacó un xiao, tocando una melodía que paralizó a los monstruos que los rodeaban, con lo que fue más sencillo para el dios sacarlos de ese maremágnum de criaturas. Wei WuXian, Lan XiChen y Lan WangJi estaban en formación para ejecutar el acorde de cinco con Chu WanNing sustituyendo a Lan SiZhui. Shi QingXuan empujó suavemente a Lan JingYi para que fuera, y en cuanto estuvieron listos comenzaron: Lan WangJi indicó a Chu WanNing cómo enlazar con el resto e iniciaron la técnica, un aura oscura rodeó a Wei WuXian mientras este hacia uso de la energía resentida para intentar manejar aquella nube oscura, que fue rápidamente atraída hacia allá y fue atrapada por la red del acorde quíntuple al tiempo que mariposas plateadas arremetían contra ella y unas pocas se situaron en las cabezas de los cultivadores. Algunas pocas almas de las contenidas en tal nube se separaban del resto y eran vaporizadas por llamas verdes. Por un momento Shi QingXuan creyó estar alucinando: ¿en verdad Hua Cheng y Qi Rong estaban trabajando juntos en esto?
Se escuchó un crujido que hizo reverberar el suelo y todas las miradas se dirigieron hacia la puerta, la cual comenzaba a cerrarse. Bai WuXiang trató de correr hacia ella pero Xiè Lian le cortó el paso, al dar vuelta la calamidad se encontró con Hua Cheng y se dio cuenta de que estaba rodeado. Sus sirvientes seguían ocupados en sus respectivos duelos, la puerta seguía cerrándose y la posibilidad de la victoria comenzó a vislumbrarse, aumentando el ánimo de los presentes quienes atacaron con mayor ahínco. Solo tenían que resistir un poco más y todo terminaría.
Fue en ese momento que Shi QingXuan se dio cuenta de algo: el Reverendo de palabras vacías no estaba por ningún lado. Lo había perdido de vista durante la refriega y el notar su ausencia hizo que se le pusieran los pelos de punta. El dios corrió a un lado y otro tratando de encontrarlo cuando lo vio dirigiéndose a la puerta llevando a alguien consigo y de inmediato fue hacia él para tratar de impedirle el paso, lanzando una ráfaga de aire en dirección contraria a la que avanzaba. Una mano fría lo sujetó, He Xuan había llegado a su lado y ambos avanzaron con rapidez hasta su objetivo.
"Detendremos esta cosa juntos", dijo el Supremo por medio de la matriz espiritual.
Shi QingXuan solo asintió. Sus vidas se habían arruinado por culpa de este ser, lo más justo era que ambos acabaran con él. Sin embargo, las cosas no les saldrían como esperaban: contra todo pronóstico, el Reverendo de palabras vacías había logrado llegar a la puerta, arrastrando a He Sheng consigo, Shi QingXuan y He Xuan se interpusieron en su camino bloqueando su paso para impedirle acercarse más, pero antes de que pudieran hacer algo en su contra una criatura alada emergió de la puerta entrecerrada arremetiendo contra ellos, He Xuan apartó a Shi QingXuan de un empujón y atravesó al monstruo con un centenar de estacas heladas, pero ese breve instante bastó para que el Reverendo pudiera lograr su cometido, llevando a cabo el sacrificio necesario: la sangre de He Sheng cayó en la puerta y esta se abrió de golpe.
— Señor del Viento, señor Agua Negra, llegaron tarde— dijo arrojando el cuerpo de su víctima por el hoyo negro que conectaba a los dos mundos.
He Xuan se movió más rápido que Shi QingXuan, luchando con el Reverendo de palabras vacías. Lo había vencido una vez, estaba seguro de que podría hacerlo de nuevo. Shi QingXuan desplegó su abanico para entrar en el combate cuando un sonido proveniente del cielo lo paralizó: el claro retumbar de un trueno, potente y ensordecedor se hizo presente, y dos poderosos dragones de viento aparecieron rodeando a la calamidad vestida de blanco. Como si estuvieran sincronizados en un solo movimiento, los dioses marciales se apartaron lentamente, conscientes de lo que sucedería a partir de ahora.
La segunda calamidad celestial de Shi QingXuan había llegado.
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Viento celestial (3/4)
FanfictionEl pico SiSheng ha decidido convocar a varias sectas para un torneo de habilidades, entre las cuales se encuentra Gusu Lan. Viendo esto como una oportunidad de entrenamiento, Shi QingXuan decide acompañar a su maestro con el fin de prepararse para e...
