Era un frío Jueves, la lluvia había cubierto toda la ciudad.
Sarah y yo nos encontrabamos en una banca sosteniendo un rojo y grande paraguas entre nuestras manos.
A unos metros se encontraban dos personas viviendo uno de esos momentos de película que no puedes olvidar.
Estaban parados abajo de un árbol, ella desviaba el frío del viento rodeandose con sus largos brazos. Él se quito su sueter para extenderselo, lo tomó sin pensarlo dos veces. Ambos se miraban, no sabría decir como, sólo sé que lo hacían. Él estaba preocupado, desconcertado. Las miradas perdidas en la lluvia lo delataban.
Ella era muy bonita, él era muy apuesto. Eran casi la pareja perfecta, sólo había un error.
Era Nicholas.
Él la rodeaba entre sus brazos y le daba pequeños besos en la frente.
Pasaron unos minutos, unos largos minutos. Sarah los miraba con atención como si estuviera estudiando para alguna clase de examen, yo solo quería salir. No podía creer lo que estaba viendo, pero si tengo que elegir entre mi reacción o la de Sarah, la suya es 100 veces mejor.
Los ojos como platos, la boca entre abierta. Esa es la definición de alguien que esta verdaderamente extrañado. Pero algo que me confundió aún más era el otro sujeto con la misma expresión.
No lo entendía es como si todo aquello que Molly me confeso hubiera sido sólo un sueño.
Fue entonces cuando el tiempo se detuvo, podía sentir como era la única respirando en ese momento, la única que se paraba y se marchaba sin más mientras aquellos dos sujetos se unían en un largo beso.
Pero no todo había sido así, había sido una mañana tranquila llena de risas, Nicholas había pasado por mi manteniendo una cara inexpresiva en todo momento. Recuerdo haberle preguntado como se encontraba, también recuerdo la forma en que evadió mi pregunta desviando el tema al proyecto de Español. Sabía que tenía algo y no lo quería admitir o no lo quería decir así que le di su espacio.
Fui una tonta al creer que Nicholas me quería, no estoy enojada con Molly pero como ella dijo, no debió de haberme dicho.
Sarah se quedo ahí, sus pies plantados en el asfalto como dos grandes arboles en la tierra, yo no pude, necesitaba salir de ahí.
- ¡Bea... Bea!.- Sarah gritaba, y si que gritaba pero necesitaba estar sola. Era mucho que pensar así que apresure el paso sin importarme las gotas de lluvia que empapaban mi rostro.
Después de un largo caminar llegue a una cafetería y después de adentrarme en ella me di cuenta de que en las cafeterías siempre me sucedía algo. Y tenía razón.
James.
- "... Surge, espléndido sol, y con tus rayos mata a la luna enferma y envidiosa, porque tu, su doncella, eres más clara..."
No puede ser.
Romeo y Julieta, susurré pero lo más impresionante era la forma en que James leía aquellas palabras, como si el mismo las hubiera dicho aquella noche en el balcón de Julieta.
Al terminar me miró, estaba sorprendido no se si por mi presencia o mi extraña apariencia debido a la lluvia.
- ¿Qué haces aquí?.- replicó una vez ya consumadas aquellas palabras que dijo Romeo.
- Oh, hola, estoy bien, gracias por preguntar.- le respondí, parecía molesto. Tomó mi brazo y con brusquedad me guío al baño de damas donde había un par de chicos afuera que, al verme, prefirieron salir... claro sin antes lanzarle miradas de aprobación a James.- Hey, solo nos hemos topado una vez en toda nuestra vida tampoco es para que me trates así.
- No pueden saber que estuve aquí.- Rodeé los ojos. Hombres avergonzados de su pasión por la literatura.
Su perfume, demonios ¿Desde cuando huele tan bien?. Concéntrate Bea.
- Por quienes te refieres a... .- verdaderamente no estaba de humor, ni él ni yo.
- Olvídalo, solo no comentes que me viste aquí.
- Mi mente esta en blanco.
Comencé a abrir la puerta del baño olvidando el extraño encuentro con James cuándo vi a Sarah entrar por la puerta principal. Maldije a mis adentros y regresé.
- ¿Qué sucede?.- pregunto un tanto fastidiado.
- El baño... es... acogedor.
¿El baño es acogedor? Debo de dejar de hablar cuando no estoy de humor y más si es con James. Dios.
- De acuerdo.- rió un poco, parecía más tranquilo pero seguía frunciendo el ceño.- Saldré yo.
- No creo que quieras.- le dije antes de que pudiera abrir la puerta.- hay alguien de la preparatoria afuera.
Ya que estamos aquí ¿Por qué no quieres que sepan que estuviste en la cafetería?
- ¿Bea?
No, no, no. Pensaba dejar que entrara pero James estaba ahí, el baño se llenaría de rareza y preguntas si entraba y nos veía a ambos ahí. Demonios, Sarah es buena encontrando.
Y entonces, en un movimiento fugaz, como si nos hubiéramos leído la mente, entramos a un baño. El mismo baño, el cual, era verdaderamente pequeño, podía sentir el cálido aire que salía de su boca por mi cabeza.
- ¿Bea?.- definitivamente Sarah estaba dentro.
Comenzó a acercarse a cada una de las puertas hasta llegar a la nuestra, James la cerro con seguro.
- ¿Si?.- dijo Sarah al observar que ese baño estaba ocupado.
- Responde algo.- me indico James el cual estaba más cerca de lo que pensaba.
- Si lo hago va a saber que soy yo.
- ¿Si?.- volvió a preguntar.
- Ocupado.- respondió James con la voz más fingida de niña que se podrían imaginar.
Contener la risa era algo imposible pero lo hice.
- Oh, lo siento.-dijo y se marchó.
Mi móvil vibro, era un mensaje de Sarah.
- ¿Por favor dime que estas bien y que ningún violador te secuestro? Te amo.
Mire a James quien también me miraba a mi, después de unos segundos nos dimos cuenta que lo mejor era salir juntos de ahí y así lo hicimos. Varias personas nos miraron extrañadas como suponiendo lo que acaba de ocurrir, si de verdad supieran lo que paso se estarían riendo.
- Este día nunca paso, ¿vale, Bea?
- Este día nunca paso.
Se despidió y se marcho, yo me quede un rato en la cafetería, me senté en una mesa que se encontraba cerca de la ventana y divisé algunos rayos de sol que se asomaban de entre las nubes.
- Estoy bien, te amo más, bestia.
Lo más extraño es que no mentí, si estaba bien, estaba tranquila, incluso lo que acababa de ocurrir con Nicholas no me afectaba ¿Por qué?
Di un último sorbo a la taza de café para, finalmente, marcharme a casa.
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The thin line between us
Teen FictionNo se puede olvidar a quién una ves se amo.- dijo Sarah tratando de subirme los ánimos. Él me olvido.- le respondí
