Primer día.

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- Bea... Bea.
- ...
- Primer día de clases y no te puedes despertar. Que deprimente.
- ...

Auch, recibí un pequeño golpe en la frente ¿fue Sarah? ¡fue Sarah! Se está riendo de la palma de mi mano sobando mi frente. Púdrete Sarah.

- Sabes, espero que tus hijos sufran lo mismo que yo cuándo los quieras despertar.
- Linda, a ellos no les voy a permitir que se duerman en el trayecto a la escuela - rió.
- Me siento especial... supongo.

Bajamos del auto y nos dirigimos al gimnasio dónde, cómo cada año, se les da la bienvenida a los alumnos. Afortunadamente ambas nos pudimos sentar juntas en las sillas plegables metálicas casi tan frías como el corazón de Sarah en las mañanas. Estábamos hablando de nuestras vacaciones y lo fabulosamente aburridas que fueron cuándo un señor alto y robusto se acerco al micrófono ubicado en una tarima sobre el foro de viejos tablones de madera.

- Estimados alumnos, sean bienvenidos todos ustedes al inicio de este ciclo escolar. Cómo la mayoría de ustedes sabe soy el director Phil Grayson, espero este año sea mejor que el anterior. Hoy, se inicia una nueva etapa, algunos parten y otros inician una flamante aventura.

¿Aventura? Llevo un año aquí y le puedo asegurar que he vivido de todo menos una "flamante" aventura.

- Les deseo éxito en este nuevo año que comienza...

No puedo creer que haya dicho aventura.

- Podrán encontrar sus respectivos horarios con sus asesoras. Los alumnos de nuevo ingreso favor de quedarse aqui hasta que sus asesores sean establecidos.

Al igual que no puedo creer lo mucho que te deja pensando una palabra tan simple como esa.

- ¿Nos vamos?- Sarah me dedicó una cálida sonrisa.

Ambas nos dirigiamos a la oficina de la Señorita Greene o cómo a ella le gustaba que la llamaran, Constance. Constance, a pesar de tener 40 años, lucía como una esbelta mujer de 32.

- Niñas -se paró de su escritorio color maple y nos dió un fuerte abrazo a ambas, volvió a su asiento, sacó una carpeta rosa de uno de los cajones y se puso a buscar, supongo yo, nuestros horarios- Me alegra mucho verlas.- sacó dos hojas de entre la carpeta, las leyó rápidamente y nos las entregó- lamento informarles que comparten sólo algunas clases juntas pero es mejor que nada. Anden, no querrán llegar tarde.

- Gracias Señorita Greene.- dijimos a coro.

- Porfavor, diganme Constance.

Tal y cómo Constance indicó, Sarah y yo compartiamos solo tres clases: Física, Lengua y Artes. Ádios a mi asesora de matemáticas.
Sarah ya se había dirigido a su salón; apesar de ser alta, rubia y fulminar con esos ojos claros, era de las que le gustaba causar una buena impresión a los profesores. Básicamente le daba un buen golpe al estereotipo de chica rubia todas las mañanas.

Miré el número de salón en mi horario: 406, Español. Genial. Me gustaba Español. Me apresuré, tampoco me gustaba llegar tarde.

Aventura. Mala selección de palabras, director Grayson.

The thin line between usDonde viven las historias. Descúbrelo ahora