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Volvió a salir con los amigos de Changbin un par de veces más la siguiente semana, pero Hyunjin no fue ni una sola vez. Los mensajes del grupo seguían marcados como no leídos y lo único que escuchaba de él era el piano todas las tardes a la misma hora. Una parte de Jeongin lo agradecía, porque seguía recordándose a sí mismo el ridículo que hizo el sábado anterior, pero a la otra le entristecía saber que Hyunjin era completamente inaccesible a él.

Y al parecer también era inaccesible a sus amigos.

—¿Hyunjin, qué? ¿Sigue ignorándonos? —preguntó uno de los chicos, recostándose en el césped.

Jeongin estaba tumbado cerca, pero no estaba prestando demasiada atención a la conversación hasta ese instante.

—Tiene un concurso la semana que viene. Está ensayando.

—No viene desde hace dos meses. No me creo que todo sea por un concurso.

Changbin asintió, porque sabía que tenía razón y era solo una excusa, pero no podía hacer nada más. Solo le respondía a él los mensajes privados, porque a los demás los ignoraba. Él sabía la razón y no podía culparlo.

El tema cambió enseguida y pronto Jeongin volvió a abstraerse en sus pensamientos. ¿Qué le sucedía a Hyunjin para no querer estar con sus amigos? Eran simpáticos y estar con ellos siempre resultaba divertido. Además, sabía que dedicaba dos horas al día para tocar el piano, por lo que si quería, probablemente pudiera sacar algo de tiempo para verlos, si no muy a menudo, al menos sí alguna vez. Sin embargo, dos meses sin quedar con ellos... Tenía que haber algo detrás de todo eso.

—Innieeeeeee.

Alguien se recostó en su estómago, y en cuanto Jeongin supo que era Jisung, llevó las manos a sus mejillas y las acarició. En general, Jeongin era un chico que solía apartarse de cualquiera que intentara tocarlo, pero Jisung era mono.

—¿En qué piensas?

—En las clases —respondió.

—Pero tu corazoncito va rápido. Lo estoy escuchando. ¿Hay algo en tus clases que te ponga así? ¿Alguien?

—¿Eh? —Inmediatamente se quitó a Jisung de encima, se sentó y se llevó las manos al pecho—. Mi corazón no va rápido. Deja de decir tonterías.

Jisung frunció el ceño con confusión.

—¿Te encuentras bien?

—Sí. Tengo que irme.

El mayor intentó frenarlo, pero se escapó antes de que pudiera conseguirlo.

Jeongin estaba huyendo del grupo de chicos, pero lo que realmente quería era huir de sus sentimientos y de lo idiota que se sentía.

Changbin lo alcanzó y le agarró del brazo.

—Hey, ¿qué ha pasado?

—Nada. Tengo que irme a casa.

Changbin dudó unos segundos, pero terminó soltándole y asintiendo.

—Si eso es lo que quieres, entonces vamos. Voy contigo.

—No hace falta, tus amigos...

—Calla.

Jeongin se metió las manos en los bolsillos sintiéndose tranquilo de repente. Estaba seguro de que Changbin no quería irse realmente, pero sabía que algo le había pasado a Jeongin y no quería dejarlo solo.

Ya empezaba a soportarlo un poco más.

—Te gusta la música, ¿verdad? —preguntó cuando llevaban un rato en silencio.

—Sí, pero solo escucharla —dijo Jeongin.

—¿Alguna vez has probado a crearla?

—No se me da bien. Eso es más de mi hermano.

—¿Tienes un hermano?

—Sí. Se pasa el día encerrado en su cuarto haciendo música que luego no vuelve a escuchar en la vida. Es un chico un poco aburrido.

Jeongin paró de caminar cuando sintió que Changbin volvía a sujetarle el brazo.

—¿Por qué no la vuelve a escuchar cuando termina?

—No lo sé. Creo que se siente bien haciéndolo pero odia cómo sale. Siempre dice que no está lo suficientemente preparado.

Changbin apretó la piel del contrario por la emoción y se inclinó hacia él, pero no pareció reparar en ello.

—¿Es bueno?

—Sí.

Le sujetó la mano entre las suyas y lo miró con los ojos muy abiertos.

—No escucha su música porque no le gusta. Seguro que es un genio. Preséntamelo.

—¿Por qué?

—Tengo que escucharlo.

—No te va a dejar. Solo le deja a su mejor amigo, a Felix y a mí.

—Le convenceré. Soy bueno.

Jeongin suspiró, a punto de aceptar, pero en ese momento vio a Hyunjin girar la esquina del callejón con un perrito. En cuanto el chico los vio, sus labios se entreabrieron por la sorpresa, y fue entonces cuando Jeongin reparó en la posición en la que estaban. Dio un paso atrás y se soltó del agarre de Changbin, quien al momento también vio a Hyunjin.

—Oh, Jinnie —dijo—. ¿Te importa que vaya a hablar con él?

—No, claro, ve. Me voy a casa.

—Luego te llamo para hablar de lo de tu hermano.

Jeongin asintió y se dio toda la prisa posible en dirigirse al callejón sin volver a hacer contacto visual con Hyunjin.

Pianist [HyunIn]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora