EXTRA 1: Minsung

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—Chan, tengo hambre —dijo Changbin.

El aludido, sin dejar de prestar atención a la pantalla, respondió:

—Estamos solos en casa. Ve a la nevera y coge lo que quieras.

Changbin miró a Minho, que estaba tirado en la cama con los ojos cerrados, y luego a su mejor amigo. ¿Jisung y Minho? ¿Por qué tenía que dejarlos solos? ¿Acaso se conocían?

—Preferiría que me acompañaras.

—Minho, ¿puedes llevarle? —dijo Chan.

Minho abrió un ojo con irritación para fijarse en Changbin.

—¿No tiene pies?

Chan ni siquiera contestó, por lo que Minho terminó levantándose y se quedó parado junto a la silla de Changbin.

—Estoy esperando.

Changbin estaba intentando pensar en una forma de solucionarlo, porque no tenía hambre de verdad, solo había sido una excusa para sacar a Chan de allí.

—No te conozco. Quiero que me lleve Chan.

Minho entreabrió los labios sin poder creerse lo que acababa de escuchar.

—Pero vamos a ver, que no nos vamos de viaje, que solo tienes que coger comida, pequeño trozo de...

—Vale, parad —interrumpió Chan, girándose hacia ellos—. Te acompaño.

Changbin le sonrió y, antes de salir del cuarto y seguir a Chan hacia la cocina, se inclinó ligeramente hacia Minho.

—Lo siento —dijo, y salió corriendo.

Minho se quedó ahí plantado unos segundos de más, confuso ante la escenita que acababa de montar. Después se dio cuenta de que estaba en una habitación con Jisung y no había nadie alrededor.

Se sentó en la silla que estaba ocupando Chan y miró al contrario, que tenía los cascos puestos y escuchaba en lo que había estado trabajando Chan unos segundos atrás. Jisung miró de soslayo para ver qué ocurría, pero terminó volviéndose a girar hacia el ordenador.

No parecía estar nervioso ante la presencia de Minho, pero la realidad era completamente diferente. No sabía ni qué estaba escuchando porque no podía concentrarse con la mirada del mayor clavada en él.

De repente Minho giró la silla hacia Jisung y esperó a que este volviera a mirarlo, pero como estaba evitándolo, movió también su silla hasta que lo tuvo de frente.

—Hola —dijo Minho con una sonrisita.

Jisung tenía las manos apoyadas en sus muslos y los ojos muy abiertos, aunque no escuchaba nada porque seguía con los cascos puestos y se había quedado bloqueado. 

Minho le colocó los cascos alrededor del cuello.

—Hola, Hanji.

—Oh... Hola.

Minho se inclinó un poco hacia él y le sujetó de las muñecas.

—Pareces nervioso.

Sonrió al escuchar cómo el menor tragaba saliva y deslizó las manos hasta coger las de Jisung. Luego apoyó la espalda en el respaldo de la silla.

—¿Hyung? —escuchó que decía en voz baja.

—¿Sí?

Jisung iba a preguntarle por qué estaba haciendo eso, pero acabó negando con la cabeza y devolviéndole la mirada a Minho. En cualquier otro momento, no habría sido capaz de quedarse observando a alguien sin más, pero no pudo evitar fijarse en cada uno de los detalles de la cara del mayor, obviando el hecho de que probablemente él estaría haciendo lo mismo con la suya. No tenía tanta confianza en sí mismo como para dejarle hacer eso, pero tenía a Minho delante, no podía reaccionar.

Era demasiado... perfecto.

—Wow qué tensión. ¿Vais a quedaros mirándoos mucho más rato u os vais a besar de una vez?

Ambos se sobresaltaron y Minho le soltó a toda prisa para ver que Changbin acababa de entrar con un sándwich en la mano y una sonrisa de estúpido.

—¿Se puede saber por qué eres tan idiota? —Se levantó—. Es que voy a reventarte la...

La pequeña mano de Jisung rodeándole la muñeca hizo que se callara de golpe. Estiró de ella y Minho no pudo hacer nada más que voltearse hacia él.

—No te enfades con él —murmuró—. Tiene suficiente con haber nacido así.

—¿Qué quieres decir con "así", enano? —exclamó Changbin.

Primero Minho enarcó las cejas sin saber muy bien si esa era la forma en la que se trataban o si estaban peleándose, pero se rio cuando vio la gran sonrisa que se dibujó en el rostro de Jisung. Changbin también sonrió al ver esa expresión en el pequeño.

—Estaba bromeando, hyung —dijo Changbin, llamando la atención de Minho—. Este sándwich es para ti. No sé cocinar, pero he aprendido para preparártelo yo solo. Chan está haciendo los nuestros.

—Seguro que te ha costado mucho —dijo con ironía; sin embargo, al ver a Changbin asentir con inocencia, decidió dejar de meterse con él—: Entonces, ¿me lo has hecho tú? ¿Por qué?

—Para que no siguieras enfadado por lo de antes. La comida soluciona todo. Come.

Le tendió el sándwich y lo agitó para que se diera prisa en cogerlo.

—Y... Jisung —dijo cuando volvió a sentarse en su silla—, no podré acompañarte a casa hoy, voy a estar con Felix. Me entristece mucho decirte esto, pero... vas a tener que irte solo.

Jisung frunció el ceño.

—Nunca me acompañas a casa.

Changbin echó un vistazo a Minho con desesperación, pero tampoco lo había pillado, así que tuvo que seguir improvisando.

—Lo siento tanto, Hannie —dramatizó—. Me sabe muy mal dejarte solo, ya lo sabes, pero el amor me llama. Si alguien pudiera llevarte... La noche es peligrosa para un chico como tú. Tan pequeño todavía...

—Solo tienes un año más que yo —rebatió Jisung.

Changbin puso los ojos en blanco y bufó.

—Minho, que lleves a Jisung a casa.

El chico lo entendió en ese momento y se rio. ¿Así que esas habían sido las intenciones de Changbin todo ese tiempo?

—Me aseguraré de que el niño llegue a salvo.

—¿Qué? —dijo Jisung agitando las manos—. No hace falta. Sé ir solo.

—Vivimos al lado, de todas formas. Te acompañaré. Tú solo avísame cuando quieras marcharte.

—Channie trae los sándwiches... —dijo Chan, entrando con platos y dándole uno a Jisung y otro a Changbin.

Cuando todos empezaron a comer, Chan sonrió al verlos. Compartir su música no había sido tan malo al final. Se había acabado dando cuenta de que era mucho más divertido cuando lo hacía con sus amigos.

Y había empezado a componer.

Pianist [HyunIn]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora