Capítulo 19.

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____.

—Camino, camino y POSE— Deidara se tiró al suelo, llevando una cara orgásmica con los labios entreabiertos, frente al espejo que habíamos colocado en el pasillo. Naruto junto a mi sonrió.

—Es una maldita loca— sonreí igual asintiendo —, tenemos que llevarla al manicomio— no pude aguantar más y reí.

—Nos la van a devolver con todo y camisa de fuerzas, después de que Dei trate de ligarse al psiquiatra, y luego le reviente los oídos, cantando Barbie girl— Naruto estalló en carcajadas.

—Necesito hacer eso antes de morir, y quiero verlo decir que le gustó cómo el doctor le inyectó el sedante. Empezará a gemir como perra loca en celo— mordí mi labio inferior, de mi garganta se escapó un sonido tan extraño, que bien pude parecer un cerdo.

— ¿Y desde cuándo tenemos una cerda en la casa? — Naruto parpadeó varias veces, observando el techo. Estaba al borde de las lágrimas gracias a nuestras ocurrencias. Yo tampoco estaba muy lejos de eso —. ¡LLAMEN A CONTROL ANIMAL! — exclamó, y yo morí.

—Tranquilízate Gigi Hadid— dijo Naruto, tratando de ayudarme a ponerme en pie, luego de que mi ataque de risa me dejara tendida sin respiración en el suelo.

— ¿Gigi quién? Mejor dicho Barbara Roberts— la rubia se detuvo un momento —, es así como se llama Barbie realmente, ¿cierto? — cuestionó.

— ¡NI SIQUIERA SE SABE EL MALDITO NOMBRE! — mi primo intentó con todas sus fuerzas retener la risa, tanto, que el sonido que se escapó de su retaguardia lo delató.

— ¡NARUTO ZORRO MARRANO! — Dei se cubrió la nariz, mientras corría en dirección a la cocina, buscando un aromatizante —, ¿DÓNDE DIABLOS DEJAN LOS FÓSFOROS? — no sé cómo me las arreglé para levantarme, y respirar correctamente.

—Pero maldita espantapájaros, ¿no sabes que las flatulencias contienen metano? — cuestioné, apoyándome contra la pared.

—Mejor todavía, así exploto todo el lugar con él dentro— limpié las pequeñas gotas saladas que se me habían escapado, producto del intenso momento.

—Solo porque se me escapó una inocente flatulencia no tienes que prenderme fuego, pirómana imbécil— el Uzumaki se encargó de enfatizar ese imbécil con tanto gusto, que bien la palabra la pudo haber creado él.

—Tus flatulencias no son inocentes Naruto, hasta los perros tienen mejor sistema digestivo que tu— caminé hasta la cocina, agarrando el aromatizante y rociandolo por todo el lugar.

—Ya ridículas, me encargué de la peste— Deidara suspiró, retirando la mano de su rostro.

—El otro día me desperté en la madrugada y ese malvado zorro se había echado uno, olía tan mal que creo que me desmayé, no hay otra explicación para la manera en la que caí con Morfeo otra vez— sonreí negando. El estómago me dolía al igual que la cara, en especial los pómulos.

Residencia Uchiha.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora