-Te dije desde un inicio que mi prima te caería bien, Sasuke teme.
ATENCIÓN. LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO ME PERTENECEN (menos la ___). SON OBRA Y CREACIÓN DE KISHIMOTO. Créditos a él.
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Mentiría si digo que no lloré cuando dejamos el hotel en Las Vegas. Quizá lloré otro poco en el avión y un poco más en el aeropuerto, causando que Kakashi me prometiera que volveríamos pronto, los dos solos.
También no estaría siendo honesta, si omito el detalle más importante de esta historia: Naruto y Dei puede que derramaran dos o tres lágrimas por igual. Naruto en nombre de su deseo de ir a Las Vegas, y Deidara porque no se consiguió ningún Sugar Daddy, o alguna presa a la cual atormentar y manipular para que le consiguiera una habitación gratis en un hotel distinto en aquel lugar, tal vez por el resto de sus vidas. ¡La cual esperamos que sea larga!
—Es momento de decir adiós— dijo Kakashi.
Su mano encontró su lugar en mi espalda baja, mientras caminábamos al grupo, para ir cada quien por su lado a partir de ese momento.
—Fue bueno mientras duró— admití, abrazando a Kisame. Él correspondió de inmediato, apretándome levemente.
—No hables como si esto fuera una despedida a largo plazo. ¿Acaso no recuerdas que tienes un cuarto solo para ti? — cuestionó el antes mencionado —. Te tengo envidia, no sabes lo que es dormir con tres hombres más— añadió.
—Si, tampoco es que quiera imaginarlo. . . ¿O quizá sí? — dije, enarcando una ceja en forma pícara.
Kisame soltó una carcajada, mientras llevaba una mano a mi cabello y lo revolvía un poco. En sus ojos podía ver la sinceridad de sus palabras, quizá también una pizca de melancolía.
—Ven aquí— ordenó Itachi.
Extendió sus brazos en mi dirección y yo no dudé en ir a ellos y corresponder el gesto. Si Kisame anteriormente me había apretado, entonces es correcto afirmar que Itachi me dejó sin aire.
—No puedes abandonarnos por ese viejo canoso— bromeó, apoyando su barbilla sobre mi cabeza. No era necesario verlo para saber que estaba sonriendo —. Sabes que estamos esperando ansiosos tu regreso, faltan las risas en casa— admitió.
Sentí mis ojos picar levemente y las ganas de marcharme con ellos me hicieron dudar seriamente, más ya había quedado de volver con Kakashi, y no quería faltar a mi palabra.
—Solo es un hasta pronto Itachi, estaré allá cuando menos te lo esperes— afirmé, apartándome un poco para poder verle a los ojos.
—Y las risas volverán— dijo.
—Y las risas volverán— repetí.
Itachi depositó un beso en mi frente, me abrazó con fuerza unos segundo más, para después dejarme ir. Todavía tenía que despedirme de mis dos rubios y de Sasuke. A Sakura. . . bien podía decirle adiós también.
—Cada despedida es más difícil idiota— expresó Dei, mientras caminaba hasta donde yo estaba y me abrazaba, levantándome del suelo. A veces olvidaba que era hombre —, tienes que volver a casa ya. Sin ti ya no es un hogar— se sinceró.