-Te dije desde un inicio que mi prima te caería bien, Sasuke teme.
ATENCIÓN. LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO ME PERTENECEN (menos la ___). SON OBRA Y CREACIÓN DE KISHIMOTO. Créditos a él.
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— ¡DÉJAME VERLA! — enarqué una ceja, mientras me levantaba de la cama y caminaba fuera de la habitación —. ¡MI PERRA! ¡CUÁNTO TE EXTRAÑO! — Deidara corrió hasta donde estaba, abrazándome con fuerza.
—Pero. . . solo he estado fuera dos días— murmuré, acariciando la espalda de Barbie, mientras ella fingía sollozar en mi hombro.
— ¡TIENES QUE DURAR MENOS FUERA DE CASA! — Naruto estaba instalado como si este apartamento fuera su hogar, no pude evitar suspirar. Mis ojos dieron con los de mi novio, murmuré una pequeña disculpa.
—Si eso es, discúlpate perra, ¿no sabes que tengo miedo al abandono? — Dei me agarró con fuerza de los hombros, yo simplemente sonreí.
—Me disculpaba con Kakashi, no contigo zorra— la rubia llevó una mano a su pecho, ofendida.
—Tranquila querida, creo que puedo cuidar de todos tus hijos— Kakashi señaló con la mirada el comedor, Itachi y Kisame hasta café se habían servido, y ojeaban el periódico.
—Chicos, todos ustedes le deben una disculpa— dije, mientras me alejaba de Deidara, para abrazar por la cintura a mi Hatake. Él, por su parte, colocó su mano derecha sobre mi hombro, acercándome más a él, con cariño.
—Si, bueno, ¿Dónde está la crema para el café, papá? — cuestionó Kisame, alzando su taza.
—Chicos debemos sacarla de aquí, solo lleva dos días y ya Kakashi le lavó brutalmente el cerebro— Naruto asintió, confirmando las palabras de Dei. Kisame les siguió el juego, y no se me escapó el leve asentimiento de Itachi por igual.
Kakashi me había invitado a pasar unos días juntos en su apartamento. Ahora que yo no tenía trabajo, él se había pedido unas pequeñas vacaciones para poder pasarlas conmigo, ayudándome a conseguir empleo. Y claro, como no, disfrutando del tiempo de calidad en pareja.
Dormir en su suave cama y disfrutar de su presencia me había ayudado un poco, ver películas abrazados en la sala, disfrutar de un delicioso desayuno en la cama, un beso de buenos días. . . simplemente este hombre sabía perfectamente lo que yo necesitaba.
Claro que también me hacían mucha falta tanto Naruto como Deidara.
— ¿Ya me la puedo llevar? — cuestionó este último, mientras nos observaba con ojos de perrito triste.
—Todavía no Deidara, le quedan cinco días, tienes que esperar un poquito— la rubia parpadeó varias veces, como si no fuera con ella que Kakashi estuviera hablando.
—Disculpa papá, ¿desde cuándo me dices que no a mí? ¿Quién diablos te crees? — llevé una mano a mi frente, acariciándola.
—Hijos míos, mamá necesita un poco de privacidad con su padre, estoy pasando por un momento complicado, y es necesario que descanse un poco, paz no le hace daño a nadie— caminé en dirección a la cocina, buscando la crema para el café de Kisame.