-Te dije desde un inicio que mi prima te caería bien, Sasuke teme.
ATENCIÓN. LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO ME PERTENECEN (menos la ___). SON OBRA Y CREACIÓN DE KISHIMOTO. Créditos a él.
¡Es el primer capítulo del año 2023! ¡Feliz año nuevo para todas!
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Una media hora más tarde tras la llamada, llegamos al restaurante. Sasuke, como toda bestia que es, me agarró con fuerza del brazo lo cual causó que me fuera hacia atrás. Durante mis segundos de mortificación, el Uchiha aprovechó para bajarse del vehículo, darle la vuelta como si nada hubiera pasado, y posicionarse junto a la puerta del copiloto para abrirla.
—Gracias, que caballeroso— dije con notorio sarcasmo.
—Lo sé. Sacas a relucir la mejor versión de mí— bromeó Sasuke en respuesta.
Le corté los ojos de la forma más dramática posible. El menor de los hermanos Uchiha me guiñó un ojo mientras cerraba la puerta luego de que me bajara del asiento. Caminamos hasta la entrada del restaurante. Sasuke estaba concentrado escribiendo un mensaje en su celular, así que aproveché para escabullirme detrás de él.
El hombre de seguridad nos saludó antes de abrir la puerta de entrada. Como el karma muchas veces es lento y una debe tomar sus propias acciones, agarré con fuerza el cabello del Uchiha y lo eché hacia atrás. Sasuke gimió al tiempo que retrocedía unos pasos. Yo aproveché para colocarme frente a él, guiñar un ojo al de seguridad que estaba anonadado y hacer mi entrada triunfal.
Naruto, Dei y los demás estaban sentados ya en una mesa. Tenían sus respectivas bebidas y estaban conversando animadamente —si animadamente se puede llamar a Dei discutiendo con Naruto junto a Kisame e Itachi riéndose de ellos—. En fin, estaban en su burbuja.
—¿Se puede saber por qué hiciste eso? — cuestionó Sasuke una vez estuvo a mi lado.
—Lo mismo me estaba preguntando yo, cuando prácticamente me dejaste sin brazo en el carro— respondí en voz baja, al no querer llamar la atención de las personas a nuestro alrededor.
—Pequeña bestia, y yo aquí pensando que nos estábamos llevando mejor— murmuró el Uchiha.
—Bueno, estoy segura de que al menos le diste esa impresión a tu urólogo al confesar que tenías sueños eróticos conmigo— dije con una sonrisa.
—No fui yo el que confesó que prácticamente nos estábamos frotando como dos adolescentes excitados— contrarrestó Sasuke.
Antes de que pudiera responder a eso, Deidara por fin se dio cuenta de que nos acercábamos y alzó la mano para saludarnos. Sasuke lo llamó exagerado, sin embargo, yo le respondí de la misma manera. No me avergüenzo de compartir el 75% de mi única neurona con Deidara. El otro 25% siempre había estado bajo lucha por custodia entre Naruto y yo. Por eso estoy pensando cosas que un psicólogo o neurocientífico estaría horrorizado de escuchar.