-Te dije desde un inicio que mi prima te caería bien, Sasuke teme.
ATENCIÓN. LOS PERSONAJES DE ESTA HISTORIA NO ME PERTENECEN (menos la ___). SON OBRA Y CREACIÓN DE KISHIMOTO. Créditos a él.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
_____
Mis piernas temblaban mientras experimentaba mi orgasmo. Con una mano trataba de cubrir mis jadeos mientras observaba a Sasuke quien parecía estar muy orgulloso de sí. Su sonrisa prolongaba ese cosquilleo en mi vientre bajo, y alentaba el palpitar de cierto punto sensible entre mis piernas.
—Luces hermosa cuando te corres — dijo Sasuke.
No pude evitar reír un poco, para después darle una palmada en la cadera.
—Vamos campeón, es tu turno — dije, incitándole a que alcanzara el orgasmo también.
Ya era su turno de enseñarme su rostro poseído por el placer. El pelinegro asintió al tiempo que me hacía dar la vuelta. Nuevamente estaba en cuatro para el disfrute personal de Sasuke, a este punto me cuestionaba si él tenía algún fetiche con mi trasero.
Y luego sentí su hombría deslizándose entre mis muslos, sin llegar a rozarse con mi intimidad. El vaivén de sus caderas aumentaba y disminuía el ritmo, como si se estuviera torturando a sí mismo, o tratando lo más posible de prolongar el momento.
Besó mi hombro izquierdo con delicadeza, luego movió sus labios a mi nuca, besando, mordiendo y lamiendo la piel ahí. Estaba segura de que si estimulaba mis pezones, entonces podría correrme solo con eso.
—Solo un poco más — murmuró.
Y yo podía sentirlo, mi entrepierna estaba húmeda con su fluido pre seminal, ya solo faltaba poco para que. . .
La puerta de entrada del apartamento claramente sonó como si la hubieran abierto. Luego se escucharon pasos y las voces de las últimas personas que deseaba ver en ese momento: la rubia y mi primo.
—Maldición, maldición — dije en voz baja.
Sasuke en lugar de detenerse se movió más rápido entre mis piernas. La adrenalina del momento, el miedo a ser descubiertos ha de haberle dado el empujón que necesitaba, pues en poco segundos estaba mordiendo mi hombro mientras eyaculaba sobre las sábanas.
El pelinegro jadeó mientras se apartaba de mí, el pobre seguro estaba sintiendo los efectos de su orgasmo y tenía la mente nublada.
—Eh, creo que esos son los zapatos de Sasuke y tu prima — dijo Dei a la lejanía.
Por los mil demonios que le hacen un oral al diablo.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.