-Por fin reaccionas, no sabía si llamar a una ambulancia.-Ella abrió sus ojos y vio a un hombre con los ojos fijos en ella, todo estaba nublado, la luz la lastimaba hasta que pudo enfocar su vista y ese hombre era Sergio.
-¿Qué ocurrió?
-Estabas de muy mal humor y de repente caíste.
-Me sentía un poco mal. <Quién no se sentiría mal al saber que una mujer atractiva estará cerca de su pareja, la culpa de todo la tiene Fabiola>-Aunque creo que ya se me está pasando.
-Te sigues sintiendo así, quieres que llame a algún médico.
-No es necesario, solo estoy algo aturdida y todo da vueltas.
-Será mejor que cancele el viaje, no puedo viajar a España y dejarte en este estado.
-¿Serías capaz de hacer eso, amor?
-Por supuesto e insisto que deberíamos buscar a un médico.
-Ya te dije que no es necesario debe ser que no he comido muy bien en estos días o puede ser exceso de actividad física. Mejor ven acuéstate aquí conmigo hasta que se me pase, si, no te vayas por favor.
-No me iré.-Se acomodó junto a ella, la abrazó proporcionándole una dosis de mimos, ella solo cerraba los ojos y se dejaba acariciar como una mimada mascota, tal vez el malestar que había sentido no era tan fuerte, en realidad no lo era pero al notar que podía usarlo a su favor, no lo pensó más de una vez y sí, sí estaba exagerando en como realmente se estaba sintiendo, por unas horas no estaba sintiendo remordimiento alguno por haber hecho que Sergio cancelará sus compromisos, no sentía culpa solo seguía disfrutando de la compañía de su esposo, sin embargo qué clase de esposa estaba siendo en ese momento, la más egoísta seguramente.- Reina, te amo...-La siguió besando, ella se había acomodado en horcajadas sobre él mientras intercambiaban efusiones por medio de sus besos. El te amo de Sergio la hizo sentir peor, ya su conciencia le hablaba - Raquel, porque estás...-La interrumpió de sus pensamientos- ¿Qué?-
- Que te quedaste no sé, en las nubes, perdida.
-Amor- Bajó la mirada como si estuviera arrepentida- ¿Qué ocurre, te sigues sintiendo muy mal?-Con su mano levantó su barbilla.
-No, al contrario, creo que ya estoy muy bien.
-¿Lo estás?
-Si no lo estuviera, créeme que ni siquiera sería capaz de estar encima de ti y besándote- Lo besó cariñosamente en la mejilla.- Y no es necesario que sigas aquí.
-¿Hablas enserio?
-Muy segura, así que toma tus cosas y ve a conquistar a ese productor que estoy segura lo dejarás fascinado.
-Preciosa, pero no quiero dejarte aquí sola.
-Serán solo dos días, a demás no me perdonaría que mi cantante favorito en el mundo pierda una gran oportunidad.
-¿Quién es tu cantante favorito?
-Sergio Marquina, mi esposo- Levantó su mano, señaló su argolla de matrimonio. Sergio sonrió y le besó la frente- Gracias, Raquel de Marquina también eres mi cantante favorita.
-Amor, te seguiría comiendo a besos en esta habitación, pero ya vete, vete por favor.- Era el milagro que en el fondo esperaba que Raquel le dijera eso, aun así no pensaba que fuera lo correcto regresar a España, cuando estaba tomando su maleta y guardando su pasaporte en el bolsillo de su abrigo se arrepintió- ¿Sergio, qué ocurre?- Preguntó Raquel al notar que él no daba un paso adelante.
-Es mejor quedarme aquí.
-No, no es mejor, yo estoy muy bien y puedo cuidarme sola, no pierdas esta oportunidad.
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Último juego.
FanfictionBastará ser las fichas de un juego comandado por sus corazones...